Human Rights Watch acusa a Lana Nusseibeh, aspirante a la Secretaría General de Naciones Unidas, de haber minimizado presuntos crímenes de guerra y obstaculizado los esfuerzos internacionales para esclarecerlos. La controversia abre un debate sobre la independencia y la credibilidad de quien aspire a dirigir la organización.
La candidatura de la diplomática emiratí Lana Nusseibeh a la Secretaría General de Naciones Unidas ha quedado envuelta en una polémica sobre su trayectoria en materia de derechos humanos. La organización Human Rights Watch (HRW) la acusó este miércoles 28 de octubre de haber utilizado sus responsabilidades diplomáticas para negar o minimizar presuntos abusos relacionados con la actuación de Emiratos Árabes Unidos en Sudán y Yemen.
Las críticas se producen en un momento especialmente sensible para la ONU, inmersa en el proceso de selección de su próximo secretario general y sometida a crecientes exigencias de independencia, transparencia y rendición de cuentas.
Nusseibeh, que ejerció como embajadora emiratí ante Naciones Unidas entre 2013 y 2024, ha suspendido temporalmente sus funciones como ministra de Estado de Asuntos Exteriores para centrarse en su candidatura.
Sudán, en el centro de las acusaciones
El principal reproche de HRW se refiere a la posición mantenida por Nusseibeh ante las denuncias sobre el supuesto apoyo militar de Abu Dabi a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), uno de los principales actores armados de la guerra sudanesa.
Estas fuerzas paramilitares han sido acusadas de cometer graves violaciones del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra y actos de limpieza étnica.
Según HRW, la diplomática negó reiteradamente la implicación militar emiratí, pese a la existencia de informes e investigaciones que apuntan a posibles transferencias de armamento y otras formas de asistencia.
La organización menciona, entre otros elementos, proyectiles adquiridos inicialmente por las Fuerzas Armadas emiratíes y denuncias sobre el tránsito de combatientes colombianos por instalaciones vinculadas a Emiratos antes de incorporarse a las FAR.
Estas informaciones forman parte de investigaciones y acusaciones cuya atribución y alcance deben distinguirse de una determinación judicial definitiva de responsabilidad.
HRW sostiene también que Nusseibeh realizó gestiones diplomáticas ante representantes del Parlamento Europeo para moderar resoluciones críticas con la política emiratí en Sudán.
Yemen y las investigaciones internacionales
La controversia se extiende a la guerra de Yemen, donde Emiratos Árabes Unidos participó en la coalición militar encabezada por Arabia Saudí.
Human Rights Watch reprocha a Nusseibeh haber defendido la legalidad de las operaciones emiratíes pese a las denuncias sobre ataques contra infraestructuras civiles, incluidos hospitales y mercados.
La ONG recuerda además la decisión adoptada en 2021 de no renovar el mandato del grupo de expertos internacionales que investigaba posibles violaciones de derechos humanos en Yemen.
Según HRW, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos ejercieron presiones para poner fin a ese mecanismo de investigación.
Para la organización, este antecedente plantea interrogantes sobre la disposición de la candidata a respaldar investigaciones independientes cuando estas afectan a su propio país.
La respuesta de Nusseibeh
La diplomática fue preguntada este mes, durante un diálogo interactivo en Naciones Unidas, sobre su posición respecto a las investigaciones que han examinado la actuación emiratí.
Según el comunicado citado por EFE, Nusseibeh evitó pronunciarse directamente sobre las acusaciones y recordó que se encuentra temporalmente apartada de sus responsabilidades ministeriales.
Remitió las preguntas relativas a la política exterior de Emiratos Árabes Unidos al Gobierno de su país.
Esa respuesta no satisface a HRW, que considera necesario conocer si una eventual secretaria general estaría dispuesta a defender la independencia de los mecanismos de investigación de Naciones Unidas incluso cuando sus conclusiones resultaran políticamente incómodas.
Una cuestión de credibilidad para Naciones Unidas
Bruno Stagno, director de Incidencia Política de Human Rights Watch, sostiene que Nusseibeh ha empleado durante años su posición para desviar la atención de presuntos abusos y cuestionar investigaciones internacionales.
La organización pide a los Estados miembros que examinen con rigor su historial antes de pronunciarse sobre la candidatura.
El debate trasciende, sin embargo, a una aspirante concreta. La Secretaría General de Naciones Unidas exige mantener relaciones con gobiernos de intereses contrapuestos y, al mismo tiempo, defender los principios recogidos en la Carta de la organización.
La experiencia diplomática constituye un elemento importante para ocupar el cargo, pero también lo son la autonomía institucional y la capacidad de proteger los mecanismos de supervisión de los derechos humanos.
Las acusaciones de HRW no equivalen a una conclusión judicial sobre la responsabilidad personal de Nusseibeh. Sí introducen, en cambio, cuestiones que deberán ser examinadas y contrastadas durante el proceso de selección.
La controversia sitúa así en el centro del debate una pregunta fundamental: hasta qué punto puede garantizar la independencia de Naciones Unidas quien ha defendido durante años la política exterior de un Estado cuestionado por organizaciones de derechos humanos.