China desafía las nuevas restricciones de Estados Unidos a sus grandes operadoras de telecomunicaciones

30 octobre 2026 - 16:07

Pekín denuncia una utilización abusiva de la seguridad nacional por parte de Washington y advierte de que defenderá los intereses de sus empresas. La Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense votará el 19 de noviembre una propuesta que afectaría a China Mobile, China Telecom y China Unicom. La disputa refleja la creciente rivalidad entre las dos potencias por el control de las infraestructuras digitales.

La confrontación tecnológica entre China y Estados Unidos suma un nuevo capítulo. Pekín ha expresado este viernes 30 de octubre su firme rechazo a los planes de Washington para restringir el acceso directo de tres grandes operadoras chinas a la numeración telefónica estadounidense, una medida que el regulador norteamericano pretende someter a votación el próximo 19 de noviembre.

Las empresas afectadas son China Mobile, China Telecom y China Unicom, tres de los principales grupos de telecomunicaciones del gigante asiático.

El portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Guo Jiakun, acusó a Estados Unidos de utilizar de manera excesiva el concepto de seguridad nacional para justificar restricciones contra compañías extranjeras.

Según el representante diplomático, Washington está recurriendo al poder del Estado para perjudicar injustificadamente a empresas chinas, con consecuencias negativas para las relaciones económicas y comerciales entre ambos países.

Pekín advirtió, además, de que adoptará las medidas que considere necesarias para proteger sus derechos e intereses legítimos.

Washington refuerza el control de las telecomunicaciones

La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) anunció el jueves que someterá a votación una propuesta destinada a impedir el acceso directo de determinadas compañías chinas a números telefónicos estadounidenses.

La iniciativa también afectaría a otros proveedores de servicios de comunicación basados en protocolo de internet (IP), una tecnología que permite transmitir llamadas mediante redes digitales.

Para las empresas que ofrecen servicios de voz por internet, el acceso directo a la numeración facilita la prestación de servicios y puede reducir los costes operativos.

Su restricción, por tanto, introduce obstáculos adicionales para operar en determinadas actividades del mercado estadounidense.

Conviene precisar que la propuesta no equivale a una prohibición general de las llamadas entre China y Estados Unidos, sino que se refiere a los mecanismos mediante los cuales ciertos proveedores pueden obtener y gestionar directamente números telefónicos estadounidenses.

Las tres grandes operadoras chinas ya habían sido objeto de decisiones regulatorias que les impiden ofrecer determinados servicios internacionales de telecomunicaciones en Estados Unidos.

La nueva iniciativa ampliaría las limitaciones existentes.

La seguridad nacional, en el centro de la controversia

Washington sostiene que estas medidas responden a la necesidad de proteger sus redes de comunicaciones frente a posibles amenazas de seguridad y actividades fraudulentas.

El presidente de la FCC, Brendan Carr, presentó la propuesta como un instrumento para reforzar la protección contra llamadas automáticas ilegales y otros usos abusivos de las redes telefónicas.

Las autoridades estadounidenses también mantienen preocupaciones sobre la posibilidad de que proveedores extranjeros puedan facilitar el acceso indebido a datos sensibles.

Estas inquietudes se han intensificado después de varios incidentes de ciberespionaje atribuidos por Washington a actores vinculados con China, acusaciones que Pekín rechaza.

Desde la perspectiva china, sin embargo, el argumento de la seguridad nacional se está utilizando para restringir la competencia y limitar la presencia internacional de sus empresas tecnológicas.

El desacuerdo revela una diferencia de fondo: mientras Estados Unidos considera las telecomunicaciones una infraestructura estratégica que debe someterse a controles reforzados, China denuncia que esas restricciones se convierten en instrumentos de presión económica.

Huawei y ZTE, también en el punto de mira

El alcance de las decisiones estadounidenses va más allá de las tres principales operadoras.

La FCC también estudia impedir que determinados proveedores de servicios basados en internet utilicen equipos fabricados por empresas incluidas en su lista de riesgos para la seguridad nacional, entre ellas Huawei y ZTE.

Ambas compañías han sido protagonistas de las tensiones tecnológicas entre Washington y Pekín durante los últimos años.

A estas iniciativas se añade una decisión regulatoria que restringirá, a partir de diciembre de 2028, la participación de laboratorios chinos en los procedimientos de ensayo y certificación de equipos electrónicos destinados al mercado estadounidense.

El conjunto de estas medidas refleja una política orientada a reducir la exposición de las infraestructuras digitales estadounidenses a proveedores considerados sensibles por sus autoridades.

Una rivalidad que supera el mercado estadounidense

La disputa se inscribe en una competencia mucho más amplia por el liderazgo tecnológico mundial.

Estados Unidos mantiene controles sobre la exportación a China de determinados semiconductores avanzados y tecnologías estratégicas. Pekín, por su parte, ha desarrollado instrumentos destinados a reforzar la protección de sus capacidades industriales, sus datos y sus secretos comerciales.

En este escenario, las telecomunicaciones ocupan una posición especialmente delicada: son al mismo tiempo un sector económico, una infraestructura esencial y una herramienta para la circulación internacional de información.

La progresiva fragmentación de los mercados tecnológicos podría elevar los costes de operación de las empresas, dificultar determinadas interconexiones y aumentar la incertidumbre regulatoria para los inversores.

Sus efectos potenciales no se limitarían a las dos grandes potencias. Los países que mantienen relaciones comerciales y tecnológicas con ambas, incluido Marruecos, también tienen interés en la evolución de las reglas internacionales sobre redes, equipamientos y servicios digitales.

El 19 de noviembre, una fecha decisiva

La próxima votación de la FCC permitirá conocer si la propuesta se convierte en una nueva restricción formal para las compañías afectadas.

Hasta entonces, la medida permanece en fase de decisión regulatoria.

La reacción de China anticipa que el conflicto podría prolongarse en el terreno diplomático y comercial, aunque Pekín todavía no ha detallado posibles represalias concretas.

Más allá de la numeración telefónica, esta controversia plantea una cuestión central para la economía digital: hasta qué punto la protección de la seguridad nacional puede redefinir el acceso a los mercados y transformar las reglas de la competencia tecnológica internacional.

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