Anthropic destinará el 5 % de su capital al bien común ante los desafíos sociales de la inteligencia artificial

19 octobre 2026 - 13:00

La empresa creadora de Claude anuncia un fondo de interés público valorado inicialmente en unos 48.000 millones de dólares. La iniciativa, pendiente de aprobación por los accionistas, pretende financiar proyectos sociales y responder a las consecuencias de la automatización sobre el empleo.

La expansión de la inteligencia artificial está generando una riqueza empresarial extraordinaria, pero también abre interrogantes sobre quién se beneficia de sus avances y quién asume sus costes sociales. En ese contexto, Anthropic, la compañía estadounidense responsable del asistente Claude, ha anunciado que destinará el 5 % de su capital a un nuevo fondo de interés público, una iniciativa con la que pretende vincular parte de su crecimiento económico a proyectos de utilidad social.

El anuncio, realizado el domingo 18 de octubre, llega cuando la empresa prepara su salida a Bolsa y el sector tecnológico afronta una creciente presión para explicar cómo contribuirá a gestionar los efectos de la inteligencia artificial sobre el empleo, la seguridad y la distribución de la riqueza.

La participación comprometida tendría un valor aproximado de 48.000 millones de dólares, tomando como referencia la última valoración privada conocida de Anthropic, cercana a los 965.000 millones. Sin embargo, esta cifra representa el valor estimado de las acciones y no una donación inmediata en efectivo. La operación está sujeta, además, a la aprobación de los accionistas.

Un fondo que crecerá con el valor de la empresa

El denominado Anthropic Public Benefit Fund se constituirá como una sociedad de responsabilidad limitada íntegramente participada por Anthropic. Esta fórmula permitirá gestionar las aportaciones mediante distintos mecanismos, desde donaciones a organizaciones sin ánimo de lucro hasta posibles transferencias directas a determinados grupos de población.

El diseño contempla que el fondo pueda recibir un 2 % adicional del capital cada vez que la valoración de Anthropic aumente un 50 % respecto a un umbral de referencia todavía no publicado. Esas aportaciones suplementarias dependerán de la decisión del consejo de administración.

La empresa deberá precisar en los próximos meses cómo se gobernará el fondo, quién decidirá sus prioridades y qué mecanismos permitirán evaluar sus resultados.

Anthropic ha establecido una restricción expresa: las acciones del fondo no podrán utilizarse para financiar actividades de presión política ni contribuciones electorales, tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

El empleo, una de las grandes preocupaciones

Uno de los objetivos potenciales del fondo será abordar las transformaciones del mercado laboral provocadas por la inteligencia artificial.

La automatización de tareas administrativas, técnicas y creativas promete elevar la productividad, pero también puede modificar profundamente determinadas profesiones y desplazar trabajadores hacia nuevas actividades.

Anthropic ya había anunciado un compromiso de 200 millones de dólares para estudiar y afrontar las consecuencias laborales de estas tecnologías. El nuevo fondo podría ampliar el alcance de esas intervenciones, aunque todavía no se han identificado programas concretos ni beneficiarios.

La cuestión es especialmente relevante porque el crecimiento de las empresas de inteligencia artificial no garantiza, por sí mismo, que los beneficios económicos se distribuyan de manera equilibrada.

La formación profesional, la reconversión de trabajadores, la adaptación de los sistemas educativos y la protección de quienes pierdan ingresos figuran entre los desafíos que los gobiernos y las empresas deberán afrontar en los próximos años.

Una promesa que acompaña la salida a Bolsa

Anthropic se constituyó como una empresa de beneficio público, una figura jurídica que obliga a considerar determinados intereses sociales junto con los objetivos financieros.

Sus fundadores se comprometieron anteriormente a donar el 80 % de sus participaciones personales, mientras que la compañía mantiene un programa mediante el cual iguala las aportaciones de acciones realizadas por sus empleados.

Según Anthropic, la combinación de estos compromisos y del nuevo fondo permitiría dedicar aproximadamente el 20 % de su capital a fines de interés público, sin contar posibles aportaciones adicionales.

El anuncio coincide con los preparativos de una operación bursátil de gran envergadura, prevista potencialmente para noviembre. Esta circunstancia añade una dimensión empresarial a la iniciativa: el compromiso social también será observado por futuros inversores y por quienes reclaman mayor transparencia a los desarrolladores de inteligencia artificial.

Elon Musk propone otro modelo: entregar acciones directamente

La iniciativa de Anthropic ha provocado una reacción inmediata de Elon Musk, quien defendió que las acciones se entreguen directamente a los ciudadanos en lugar de canalizarlas mediante un fondo.

El empresario anunció posteriormente su intención de regalar una acción de SpaceX a cada niño de Estados Unidos durante 2027. Con unos 73 millones de menores y una cotización de referencia de 146 dólares por título, el compromiso tendría un valor estimado superior a 10.600 millones de dólares.

Ambas propuestas representan modelos diferentes. Anthropic plantea concentrar recursos en una estructura que financie intervenciones de interés público, mientras Musk propone distribuir pequeñas participaciones empresariales directamente entre millones de beneficiarios.

Ninguno de los anuncios equivale todavía a una distribución plenamente ejecutada. En el caso de Anthropic quedan pendientes la aprobación y los detalles de gobernanza; en el de Musk, los criterios de elegibilidad y los procedimientos de entrega.

¿Quién debe beneficiarse de la riqueza de la inteligencia artificial?

Más allá de las cifras, la iniciativa plantea una discusión sobre la responsabilidad económica de las compañías que desarrollan tecnologías capaces de transformar sectores enteros.

Un fondo de estas características podría financiar respuestas a problemas sociales, pero su eficacia dependerá de las prioridades elegidas, la independencia de sus decisiones y la transparencia de su gestión.

También persiste una cuestión de fondo: las contribuciones voluntarias de las empresas pueden complementar las políticas públicas, pero no sustituyen necesariamente los sistemas fiscales, educativos y de protección social.

La propuesta de Anthropic introduce así una nueva dimensión en la competencia tecnológica: no solo desarrollar sistemas de inteligencia artificial más potentes, sino demostrar cómo una parte de la riqueza que generan puede beneficiar al conjunto de la sociedad.

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