Sánchez propone blindar en la Constitución la subida de las pensiones con el IPC

29 octobre 2026 - 05:42

El presidente del Gobierno anuncia en Gijón que, si gana las elecciones del 29 de noviembre, reformará la Carta Magna para garantizar la revalorización de las pensiones conforme a la inflación. Pedro Sánchez presenta la medida como un dique frente a los recortes que atribuye a PP y Vox. Usa además el pacto de ambos para una lista única al Senado como prueba de que votar a Feijóo equivale a votar a la ultraderecha.

Pedro Sánchez ha sumado un segundo compromiso de reforma constitucional a su campaña. El presidente del Gobierno y secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) participó el 26 de octubre en un mitin en Gijón, junto al presidente asturiano Adrián Barbón y a la socialista Adriana Lastra. Allí anunció que en la próxima legislatura incorporará a la Carta Magna la revalorización de las pensiones conforme al índice de precios de consumo (IPC). «Ahora, ante la amenaza del PP y de Vox, asumo el siguiente compromiso», proclamó ante un público entregado.

La propuesta se suma a otra que el líder socialista ya había reafirmado en campaña. Se trata de blindar el derecho al aborto en la Constitución, un objetivo que no logró culminar en esta legislatura. Sánchez sostiene que la llegada del Partido Popular (PP) y Vox a la Moncloa pondría en riesgo ese derecho y también las prestaciones de millones de jubilados. Según denunció, los programas de ambas formaciones esconden «recortes» que la reforma pretende hacer imposibles. Para ello, la actualización anual de las pensiones quedaría fuera del alcance de una mayoría parlamentaria coyuntural.

Una garantía que hoy depende de la ley

La revalorización de las pensiones con el IPC ya figura en la legislación vigente desde 2021. Pero una ley puede modificarse por mayoría simple, y esa fragilidad es la que Sánchez quiere eliminar. «La próxima legislatura reformaremos la Constitución también para blindar las pensiones y su revalorización conforme al IPC», aseguró. Si el mecanismo adquiere rango constitucional, cualquier Gobierno futuro estará obligado a mantener el poder adquisitivo de los pensionistas. Esa obligación regiría al margen de su color político o de las presiones de austeridad.

El camino no es sencillo. El artículo 50, que recoge la garantía de pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, solo puede reformarse con el respaldo de tres quintos del Congreso y del Senado. Ese umbral convierte al PP en un actor imprescindible. Aun así, la legislatura que concluye demuestra que el acuerdo no es imposible. Pese a la dura confrontación con los populares, Sánchez sacó adelante dos de las cuatro reformas constitucionales aprobadas desde 1978. La primera, la del artículo 49, protege los derechos de las personas con discapacidad. La segunda, la del 69.3, separa las circunscripciones de Eivissa y Formentera en las elecciones al Senado.

El pacto que une a Feijóo y Abascal

El otro eje del mitin fue el acuerdo del PP y Vox para concurrir con una lista única al Senado. Para Sánchez, ese pacto borra cualquier frontera entre la derecha y la ultraderecha. «Votar a Feijóo es lo mismo que votar a Abascal. Y no lo digo yo, lo dicen ellos con su pacto», afirmó. Se refería a Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, y a Santiago Abascal, líder de Vox. El acuerdo formaliza una convergencia que ambos partidos ya habían ensayado en gobiernos autonómicos y municipales.

El presidente contrapuso la estrategia de los populares a la de los conservadores europeos. Recordó que en buena parte del continente, con Alemania como ejemplo, la derecha democrática mantiene a distancia a la ultraderecha. En España, en cambio, acusó a Feijóo de haber hecho «retroceder a la derecha democrática» medio siglo al pactar con Vox. La comparación tiene base. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) alemana sostiene un cordón sanitario formal frente a Alternativa para Alemania (AfD). El PP, por el contrario, ha normalizado los acuerdos con un partido que cuestiona consensos básicos sobre violencia machista, migración o memoria democrática.

El movimiento de la derecha responde a otro previo de la izquierda. El PSOE y las formaciones situadas a su izquierda, agrupadas en el Frente Amplio, pactaron listas conjuntas al Senado. Su objetivo era impedir que Feijóo repitiera la mayoría absoluta de la que ha disfrutado en la Cámara Alta durante esta legislatura. La alianza entre PP y Vox puede neutralizar esa estrategia en un momento delicado, con la renovación del Tribunal Constitucional en el horizonte. El Senado propone a cuatro de sus doce magistrados, en un órgano que conserva una mayoría progresista.

Mayoría absoluta y el espejo de Lula

Ante ese escenario, Sánchez fijó una meta ambiciosa. Reclamó una mayoría absoluta de 176 escaños para el PSOE con el fin de «llegar antes y más lejos» en los avances sociales que propone. «Venimos de muy atrás, pero en estos 50 años hemos llegado muy lejos», defendió. El llamamiento busca concentrar el voto progresista en una sola papeleta. Con él, el PSOE intenta convertir la cita del 29 de noviembre en un plebiscito entre su modelo social y la alianza conservadora.

El líder socialista buscó también un referente internacional. Puso como ejemplo la «remontada» de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y animó a sus votantes a seguir ese camino. Su apuesta es que España siga siendo una excepción progresista en una Europa donde la ultraderecha gana terreno. La comparación encierra un mensaje claro: un punto de partida desfavorable no decide una elección si la movilización funciona. Las pensiones y el aborto serán los dos grandes argumentos con los que el PSOE pretende lograrla.

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