Una broma del delantero del Real Madrid sobre una imagen de Mao Zedong ha desencadenado una controversia en China, donde varias marcas han retirado contenidos vinculados al futbolista y sus cuentas en redes sociales han sido bloqueadas. Pekín reconoce su arrepentimiento, aunque las consecuencias comerciales siguen abiertas.
Pekín, 28 de octubre de 2026. Una broma que Kylian Mbappé presentó como una anécdota de internet ha terminado convirtiéndose en un incidente de repercusión internacional. El delantero francés del Real Madrid se ha visto obligado a disculparse públicamente después de que unos comentarios sobre una imagen del histórico dirigente chino Mao Zedong provocaran una oleada de críticas en China, uno de los mercados más importantes para las grandes estrellas del fútbol.
Este miércoles, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino reaccionó a las disculpas del jugador con una declaración breve, pero significativa. Su portavoz, Guo Jiakun, aseguró que Pekín se toma «en serio» el arrepentimiento expresado por Mbappé.
La respuesta deja abierta la posibilidad de una distensión, aunque no equivale a dar por cerrada la controversia.
Una broma que traspasó las fronteras del fútbol
El origen del incidente se encuentra en unas declaraciones en las que Mbappé habló del meme más divertido que había visto en internet.
El futbolista describió una imagen en la que aparecía su rostro superpuesto al cuerpo de una persona a la que identificó de manera imprecisa como un dictador chino. La referencia fue interpretada como una alusión a Mao Zedong, fundador de la República Popular China.
El comentario, formulado en tono humorístico, adquirió rápidamente una dimensión política.
Mao sigue ocupando un lugar central en la historia oficial china y en la legitimidad simbólica del Partido Comunista. Aunque su legado histórico es objeto de debate fuera del país, las burlas públicas hacia su figura constituyen un asunto especialmente sensible dentro de China.
La controversia se propagó en las redes sociales y terminó afectando a la imagen de un futbolista que hasta entonces disfrutaba de una notable popularidad entre los aficionados chinos.
Mbappé expresa su arrepentimiento
Ante la repercusión de sus palabras, el delantero difundió el martes un comunicado en el que pidió disculpas a quienes se hubieran sentido ofendidos.
Aseguró que nunca había pretendido faltar al respeto a China ni a sus ciudadanos y expresó su consideración por la historia del país.
La reacción oficial llegó al día siguiente. Guo Jiakun, portavoz de la diplomacia china, señaló que las autoridades tomaban en serio las disculpas presentadas.
La elección de las palabras resulta relevante: Pekín reconoce el gesto del futbolista, pero no ha anunciado medidas concretas para restablecer la normalidad de su presencia comercial y mediática en el país.
Las marcas toman distancia y las redes bloquean sus cuentas
La controversia ha tenido consecuencias que van más allá de las críticas en internet.
Según la información difundida por AFP, varias marcas chinas han suspendido sus acuerdos de patrocinio con el jugador. Además, algunos medios locales señalaron que firmas internacionales como Dior y Hublot habían retirado de Weibo contenidos relacionados con Mbappé.
La agencia francesa comprobó que las búsquedas del nombre chino del futbolista en los perfiles de ambas marcas no ofrecían resultados, aunque esta circunstancia no permite determinar por sí sola si se han rescindido contratos comerciales.
Las plataformas digitales también han reaccionado.
La cuenta de Mbappé en Xiaohongshu, conocida internacionalmente como RedNote, fue suspendida pese a contar con más de un millón de seguidores. En Weibo, otro de los principales espacios de comunicación digital del país, apareció un aviso indicando que el usuario había sido bloqueado por infringir las normas de la plataforma.
En una visita a una tienda de Adidas en el distrito comercial de Sanlitun, en Pekín, periodistas de AFP encontraron camisetas del Real Madrid, pero ninguna con el nombre del delantero francés.
Sin embargo, productos asociados a Mbappé, incluidas camisetas no oficiales y gorras, continuaban disponibles en la plataforma de comercio electrónico Taobao.
Estas señales apuntan a un distanciamiento comercial, aunque todavía no permiten cuantificar sus consecuencias económicas.
LaLiga también intenta contener la controversia
La repercusión del incidente ha alcanzado al fútbol español.
LaLiga lamentó el comentario del jugador y presentó disculpas a quienes se hubieran sentido ofendidos. Según AFP, la televisión estatal china suspendió las retransmisiones de la competición española.
Esta decisión, de mantenerse, podría tener implicaciones que van más allá de la imagen individual de Mbappé.
China representa un mercado de gran importancia para la proyección internacional de los clubes europeos, tanto por su audiencia como por sus oportunidades comerciales.
La controversia ilustra así hasta qué punto la exposición global de los futbolistas puede convertir una declaración aparentemente informal en un problema para clubes, patrocinadores y competiciones.
De ídolo deportivo a protagonista de una controversia política
Hasta este episodio, Mbappé era una de las figuras internacionales más reconocidas del fútbol en China.
Los medios estatales habían destacado su talento y su capacidad para atraer aficionados. Su imagen aparecía en campañas publicitarias, bebidas deportivas y contenidos digitales.
Entre sus seguidores chinos también circulaba el apodo cariñoso de «Guigui», que significa tortuga en mandarín, por su parecido con uno de los personajes de las Tortugas Ninja.
Ese reconocimiento explica en parte la repercusión del incidente: no se trata de un deportista desconocido, sino de una figura con una importante presencia mediática y comercial.
Cuando la imagen de una estrella se convierte en asunto diplomático
La polémica revela una tensión cada vez más visible en el deporte globalizado.
Los grandes futbolistas se expresan ante audiencias internacionales, pero sus comentarios circulan en sociedades con memorias históricas, códigos culturales y sensibilidades políticas diferentes.
En China, la figura de Mao pertenece a un ámbito especialmente delicado del debate público. En otros países, las referencias humorísticas a dirigentes históricos pueden recibir interpretaciones muy distintas.
La reacción de las autoridades, de las plataformas digitales y de los patrocinadores muestra cómo una controversia cultural puede adquirir rápidamente consecuencias comerciales.
Las disculpas de Mbappé han abierto una vía para rebajar la tensión, pero todavía está por ver si bastarán para recuperar su presencia habitual en las redes, la publicidad y las retransmisiones deportivas chinas.
El episodio deja una enseñanza sobre la dimensión internacional del fútbol contemporáneo: la popularidad de una estrella ya no depende exclusivamente de lo que hace sobre el terreno de juego, sino también de cómo se interpretan sus palabras a miles de kilómetros de distancia.