Las embajadas de ambos países advirtieron de una posible amenaza contra uno de los principales espacios culturales de la capital rusa. El FSB confirmó haber recibido información estadounidense y el recinto volvió a abrir sus puertas este domingo.
Alemania se ha sumado a Estados Unidos en las advertencias sobre una posible amenaza terrorista contra el parque-museo de Tsarítsino, situado al sur de Moscú, en un episodio que ha movilizado a las autoridades de seguridad rusas y provocado el cierre temporal de uno de los complejos históricos más visitados de la capital.
La Embajada alemana en Moscú remitió una comunicación urgente a sus ciudadanos residentes o presentes en Rusia, en la que recomendaba evitar el recinto y extremar las precauciones en lugares concurridos.
La advertencia, difundida a través del sistema de comunicación de crisis del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, fue recogida por el semanario Der Spiegel, que tuvo acceso al mensaje.
La alerta alemana se produjo después de que la representación diplomática estadounidense informara de una amenaza considerada creíble de un incidente que podría causar numerosas víctimas en Tsarítsino el sábado 31 de octubre.
Advertencias coincidentes de Washington y Berlín
En su comunicado, la Embajada estadounidense identificó expresamente el parque-museo de Tsarítsino como posible escenario de un ataque y pidió a sus ciudadanos que evitaran desplazarse hasta el lugar durante la jornada del sábado.
La legación señaló que Washington estaba coordinando las medidas de respuesta con las autoridades rusas competentes.
Por su parte, la Embajada alemana hizo referencia a indicios concretos de una amenaza de seguridad y aconsejó mantenerse alerta, evitar concentraciones de personas y alejarse de espacios públicos concurridos.
La coincidencia de las advertencias de dos países occidentales confirió especial relevancia al episodio, aunque las autoridades no han difundido públicamente información sobre los presuntos responsables ni sobre la naturaleza exacta de la amenaza.
Rusia confirma la recepción de información estadounidense
El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) reconoció el sábado haber recibido información procedente de Estados Unidos sobre los preparativos de un posible atentado en Moscú.
El organismo aseguró que estaba adoptando las medidas correspondientes, sin ofrecer detalles sobre la investigación ni identificar a sospechosos.
Tras la difusión de la alerta, el complejo de Tsarítsino fue evacuado y cerrado temporalmente al público.
Medios rusos informaron de un refuerzo de la presencia policial en las inmediaciones del recinto, mientras que algunos responsables del parque atribuyeron inicialmente la suspensión de las visitas a razones técnicas.
Este domingo, sin embargo, el museo-parque volvió a abrir sus puertas.
Según informó el portal independiente Meduza, citando al servicio de atención al público del recinto, Tsarítsino recuperó su funcionamiento habitual después del cierre preventivo.
La reapertura constituye un cambio importante respecto a la situación del sábado, aunque no permite determinar por sí sola si las investigaciones de seguridad han concluido.
El precedente del atentado de Crocus City Hall
Las nuevas advertencias han recordado las comunicaciones emitidas por Estados Unidos en marzo de 2024, antes del atentado contra la sala de conciertos Crocus City Hall, situada en las afueras de Moscú.
Aquel ataque, perpetrado el 22 de marzo de 2024 y reivindicado por el Estado Islámico, dejó más de 140 muertos y centenares de heridos.
El antecedente explica la atención que suscitan las alertas internacionales sobre posibles atentados en la capital rusa.
No obstante, hasta el momento no se ha establecido públicamente ninguna relación entre los autores de aquella masacre y la amenaza señalada este fin de semana.
Un importante enclave histórico de Moscú
El parque-museo de Tsarítsino, concebido en el siglo XVIII durante el reinado de Catalina II, combina palacios de arquitectura neogótica, jardines, estanques y extensas zonas boscosas.
El conjunto, que supera las 400 hectáreas, constituye uno de los espacios de paseo y recreo más conocidos de Moscú.
Su popularidad y la celebración de actividades culturales explican la especial atención prestada a la seguridad del recinto.
Por ahora, el episodio se ha saldado con advertencias diplomáticas, medidas preventivas y un cierre temporal. No se ha informado de ningún atentado en Tsarítsino durante el periodo al que se refería la alerta.