«Yo sí sé hacerlo”: Feijóo se presenta como gestor tras la tragedia de Urda

04 novembre 2026 - 07:48

El líder del PP ha convertido su experiencia administrativa en el eje de la campaña del 29 de noviembre tras el accidente ferroviario de Urda. El marco responde a una estrategia diseñada en Génova para atraer al votante socialista desencantado y frenar a Vox. La prensa lo reproduce con escaso contraste, pese a que descansa en un historial que merece examen.

Alberto Núñez Feijóo reapareció el lunes en la sede del PP tras los días de luto por la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo), que ha costado la vida al menos a 69 personas. Ante el Comité Ejecutivo Nacional, bajo el lema «Una España que funcione», dedicó una intervención de 23 minutos a contraponer su capacidad de gestión al supuesto «relato» del Gobierno. «España no necesita al frente de sus instituciones a un influencer», proclamó antes de cerrar con un rotundo «yo sí sé hacerlo». La frase resume la apuesta de los populares para las próximas cuatro semanas.

La palabra gestor se ha convertido así en el eje de la campaña. No se trata de una improvisación ni de una simple descripción del candidato. Es un marco electoral con un origen preciso, unos destinatarios concretos y una base biográfica que el PP presenta como indiscutible. Hoy24 publica en paralelo un análisis en claves sobre su herencia en Galicia. Este artículo explica por qué ese historial importa ahora y por qué conviene examinarlo antes de aceptar el rótulo que Génova ha colocado en el centro del debate.

Un marco elegido antes de Urda

El equipo de Feijóo insiste en que nada ha cambiado. Según recoge La Vanguardia, en su entorno sostienen que la gestión ha sido su marco desde la convocatoria y que es el resto de partidos el que debe cambiar de estrategia. El PP llevaba semanas oponiendo esa imagen a un PSOE al que acusa de apelar a las emociones, con referencias a los «besos» y los «bailes» de la precampaña socialista. El accidente ha dado a ese planteamiento un escenario tan inesperado como trágico.

Génova se apresuró a escenificarlo. El viernes difundió una fotografía de Feijóo presidiendo una mesa con técnicos y especialistas ferroviarios, entre ellos la exconselleira gallega de Infraestructuras Ethel Vázquez. Los titulares de ayer recogieron el mensaje casi sin filtro. La Vanguardia habló de un líder que acentúa su perfil de gestor y El País de un perfil institucional frente a la frivolidad. La primera llegó a abrir su crónica afirmando que Feijóo se maneja mejor en la gestión que en la trifulca política, una valoración presentada como hecho.

Entre el votante socialista y Vox

El marco persigue objetivos electorales muy definidos. Según los datos internos que maneja Génova, la transferencia de votantes del PSOE al PP ronda el 8 %, y La Voz de Galicia sitúa el aumento tras Urda entre el 5,9 % y el 7,8 %. Los populares concentran sus esfuerzos en los electores que apoyaron a Pedro Sánchez en 2023, porque de ellos depende una mayoría de la derecha. La imagen del gestor sobrio está pensada para ese votante moderado que desconfía de la estridencia.

El otro frente es Vox, que no suspendió su campaña tras el accidente. Su secretario general, Ignacio Garriga, llegó a comparar subirse a un tren en España con una ruleta rusa. El País explica que el PP intenta frenar la fuga hacia la ultraderecha llevando la conversación a la gestión y endureciendo el tono. De ahí la paradoja de un candidato que reivindica la seriedad mientras califica de «infame, cruel y ruin» la actitud del ministro Óscar Puente.

Una biografía convertida en programa

Las credenciales del gestor son esencialmente biográficas. Feijóo invoca su paso por la presidencia del Insalud y de Correos y sus cuatro mayorías absolutas en Galicia. En Telecinco aseguró que viene de la gestión y que se ha dedicado a ello toda su vida. Las propuestas concretas son escasas. Promete una auditoría de la red ferroviaria, priorizar el mantenimiento frente a nuevas líneas, invertir 300.000 millones en infraestructuras y nombrar a un ingeniero de caminos al frente de Transportes, sin detallar la financiación.

Precisamente por eso el historial resulta pertinente. Si el principal argumento es la experiencia, esa experiencia debe someterse a escrutinio. En Galicia su modelo consistió en confiar servicios públicos a concesiones y conciertos privados sin evaluaciones que demostraran su ventaja. Según el Consello de Contas, la concesión del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo costó 470 millones más que haber licitado por separado la obra y los servicios. Feijóo atribuye ahora el accidente a «ocho años de negligencia continuada» en el mantenimiento ferroviario.

La tragedia de Urda exige una investigación completa y la depuración de las responsabilidades políticas que correspondan, también las del Gobierno. Pero la pregunta sobre quién gestiona mejor no puede resolverse con un lema repetido en los titulares. El PP retomará sus actos el sábado en Valladolid, la ciudad del ministro Puente, con el gestor como reclamo. Galicia, donde esa gestión se ejerció durante trece años, conserva el balance que la campaña popular prefiere dejar fuera del foco.

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