Trump estudia levantar las sanciones a un fondo ruso considerado la «caja negra» de Putin

29 octobre 2026 - 05:40

Según The New York Times, Washington examina una petición del Fondo Ruso de Inversión Directa, dirigido por Kiril Dmítriev, uno de los principales interlocutores económicos del Kremlin. La iniciativa se inscribe en las negociaciones sobre el suministro de diésel ruso a Estados Unidos y reabre el debate sobre las sanciones vinculadas a la guerra de Ucrania.

La Administración del presidente estadounidense Donald Trump está considerando levantar las sanciones impuestas al Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), una poderosa institución financiera estatal que Washington había identificado como uno de los instrumentos de influencia económica del Kremlin.

La información, publicada por The New York Times y recogida por otros medios internacionales, apunta a un posible cambio significativo en la política de presión económica ejercida sobre Moscú desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.

La revisión de las sanciones se produce en el marco de las conversaciones entre Washington y Moscú sobre el suministro de combustible ruso al mercado estadounidense.

Un fondo sancionado desde 2022

El RDIF fue creado en 2011 para atraer inversiones extranjeras y financiar proyectos estratégicos en Rusia.

Sin embargo, tras el comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania, la Administración de Joe Biden lo incluyó entre las entidades sometidas a sanciones.

El Departamento del Tesoro estadounidense lo describió entonces como un fondo utilizado en beneficio de Vladímir Putin y como un ejemplo de las estructuras financieras asociadas al poder político ruso.

Las restricciones buscaban limitar su acceso al sistema financiero internacional y reducir la capacidad del Kremlin para movilizar recursos económicos.

Una eventual retirada de esas medidas supondría una modificación importante de aquella estrategia.

El diésel ruso, en el centro de las negociaciones

La reconsideración de las sanciones está relacionada con un acuerdo que permite determinadas operaciones de suministro de diésel ruso a Estados Unidos.

El RDIF desempeña un papel en la organización de esas operaciones y en las gestiones financieras necesarias para ejecutarlas.

Según las informaciones publicadas, responsables rusos han solicitado que Washington elimine las restricciones sobre el fondo para facilitar su participación en los acuerdos energéticos.

El Departamento del Tesoro estadounidense considera, sin embargo, que las autorizaciones específicas ya concedidas permiten realizar las operaciones relacionadas con el diésel.

Por tanto, la petición de levantar las sanciones generales constituye un procedimiento separado, todavía sometido a examen.

Kiril Dmítriev, interlocutor entre Washington y Moscú

Al frente del fondo se encuentra Kiril Dmítriev, representante especial de Putin para la cooperación económica internacional y una figura destacada en las conversaciones con la Administración Trump.

Dmítriev ha promovido la posibilidad de ampliar los negocios entre Rusia y Estados Unidos como parte de una estrategia de acercamiento diplomático.

Su participación en los contactos con representantes estadounidenses ha adquirido especial relevancia en las negociaciones sobre energía e inversiones.

Según las informaciones conocidas, un funcionario estadounidense ha reconocido que la solicitud del fondo está siendo examinada mediante los procedimientos habituales.

Washington presenta estas gestiones como parte de sus esfuerzos para mejorar las relaciones bilaterales y favorecer una solución a la guerra de Ucrania.

¿Incentivos económicos para conseguir la paz?

El debate refleja dos interpretaciones diferentes sobre cómo influir en las decisiones del Kremlin.

La Administración Trump considera que ofrecer perspectivas de cooperación económica puede contribuir a crear condiciones favorables para una negociación.

Sus críticos advierten, por el contrario, de que aliviar las sanciones antes de obtener compromisos concretos de Moscú podría debilitar la presión internacional sin garantizar avances hacia el final de la guerra.

La cuestión resulta especialmente sensible para Ucrania y sus aliados europeos, que consideran las restricciones económicas un instrumento importante para limitar la capacidad financiera rusa.

Además, una normalización parcial de las relaciones económicas entre Washington y Moscú podría tener consecuencias sobre la coordinación de las sanciones occidentales.

Una decisión todavía pendiente

El levantamiento de las sanciones no ha sido aprobado.

El Tesoro estadounidense continúa examinando la solicitud presentada por el RDIF, que deberá demostrar que las circunstancias que justificaron las restricciones han cambiado.

El resultado podría convertirse en un indicador de la orientación futura de la política estadounidense hacia Rusia.

Más allá del destino de un fondo de inversión, lo que está en discusión es si Washington comenzará a sustituir parte de la presión económica sobre Moscú por incentivos comerciales antes de alcanzar un acuerdo sobre Ucrania.

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