Israel: los partidos árabes, decisivos para formar gobierno tras unas elecciones sin mayoría clara

29 octobre 2026 - 05:46

Con el 85 % de los votos escrutados, el bloque de Benjamin Netanyahu obtiene 54 escaños, frente a los 49 de la oposición encabezada por Gadi Eisenkot. Los partidos árabes, con una representación provisional de 17 diputados, podrían decidir el futuro político del país.

Las elecciones legislativas israelíes han dejado un Parlamento dividido y una pregunta que marcará las próximas semanas: ¿serán los partidos árabes capaces de facilitar una alternativa al primer ministro saliente, Benjamin Netanyahu?

Según los resultados parciales difundidos este miércoles 28 de octubre, con el 85 % de los sufragios contabilizados, el bloque de Netanyahu obtendría 54 de los 120 escaños de la Knéset, siete menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta.

La oposición liderada por el centrista Gadi Eisenkot sumaría 49 diputados, mientras que las formaciones árabes alcanzarían 17 escaños, una cifra récord según las estimaciones iniciales.

El reparto provisional sitúa a estas últimas en una posición determinante: su eventual apoyo permitiría al bloque opositor superar el umbral de 61 diputados. Sin embargo, la aritmética parlamentaria no garantiza un acuerdo político.

Una participación que cambia el equilibrio

La participación electoral, cercana al 78 %, habría alcanzado su nivel más alto desde 1999.

Uno de los factores decisivos ha sido la movilización del electorado árabe israelí, cuyo peso político adquiere una dimensión inédita en el nuevo escenario parlamentario.

El politólogo Gideon Rahat, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, considera que el incremento de esta participación ha transformado significativamente el panorama electoral.

Para Yussef Jabareen, dirigente de la Lista Unificada, una coalición de izquierda de mayoría árabe, ha llegado el momento de construir una auténtica alianza política entre ciudadanos judíos y árabes que permita poner fin a la etapa de Netanyahu.

La propuesta, sin embargo, tropieza con importantes resistencias.

La difícil construcción de una alianza judeoárabe

Los ciudadanos árabes representan aproximadamente una quinta parte de la población israelí, pero su participación en las grandes coaliciones gubernamentales continúa siendo una cuestión políticamente sensible.

Las tensiones entre ambas comunidades, agravadas tras los acontecimientos del 7 de octubre de 2023 y la guerra de Gaza, dificultan la posibilidad de una cooperación estable.

Dentro del bloque opositor, Yair Golan, dirigente de la izquierda israelí, ha defendido públicamente una alianza con los representantes árabes.

En un mensaje publicado en X, sostuvo que existe una oportunidad de formar un gobierno de cambio con la participación de los ciudadanos árabes de Israel.

Otros sectores de la oposición, sin embargo, mantienen reservas ante esa fórmula.

La politóloga Ilana Shpaizman, de la Universidad de Bar-Ilan, considera que Eisenkot se enfrenta a una elección compleja: negociar con las formaciones árabes o intentar constituir un gobierno minoritario. Ninguna de las dos alternativas parece contar, por ahora, con un consenso suficiente dentro de su bloque.

Netanyahu denuncia irregularidades

El Likud, partido de Netanyahu, reaccionó a los resultados provisionales con acusaciones contra las formaciones árabes.

En un comunicado, la organización denunció supuestas irregularidades electorales y acusó a esos partidos de favorecer actividades contrarias al Estado israelí.

Se trata de acusaciones formuladas por el Likud que, en la información disponible, no aparecen acompañadas de pruebas verificadas ni de conclusiones de las autoridades electorales.

Mientras tanto, el presidente Isaac Herzog ha pedido a las fuerzas políticas que hagan todos los esfuerzos necesarios para constituir un gobierno y evitar una nueva convocatoria electoral.

Si las negociaciones fracasan, Netanyahu podría continuar al frente de un ejecutivo en funciones hasta la formación de una nueva coalición.

Gaza y Cisjordania, presentes en el debate electoral

La incertidumbre política israelí se produce en un contexto regional marcado por la devastación de Gaza, las tensiones con Irán y la situación en Cisjordania.

Desde Gaza, la población palestina observa el resultado con inquietud.

Huda Al Huli, una mujer desplazada, expresó a la AFP su temor a que las elecciones conduzcan a la llegada de dirigentes todavía más duros.

Las diferencias entre Netanyahu y Eisenkot no implican necesariamente una ruptura en materia de seguridad. El líder centrista respaldó la ofensiva israelí en Gaza tras el 7 de octubre, aunque ha prometido una política interna más inclusiva y medidas para contener la violencia de colonos en Cisjordania.

La paradoja de unas elecciones sin vencedor claro

El resultado provisional deja una paradoja: los partidos árabes, tradicionalmente situados al margen de las grandes negociaciones de gobierno, podrían convertirse en interlocutores imprescindibles para desbloquear la situación.

Pero disponer de los escaños necesarios no equivale a contar con una mayoría políticamente viable.

Los resultados definitivos, previstos entre el jueves y el viernes, permitirán precisar la composición de la Knéset. Después comenzará una negociación en la que las afinidades ideológicas, las divisiones territoriales y las consecuencias de la guerra tendrán tanto peso como las cifras electorales.

La cuestión central ya no es únicamente quién ha obtenido más escaños, sino quién será capaz de reunir una mayoría para gobernar.

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