El ideólogo de la remigración instala su instituto del odio en España

07 novembre 2026 - 08:25

Martin Sellner, el austriaco que convirtió la «remigración» en doctrina de la extrema derecha europea, prepara la llegada a España de su instituto. También ultima un informe con cifras de expulsiones que afectarían sobre todo a africanos y latinoamericanos. Confirma contactos con Vox, que ha hecho de ese concepto uno de los ejes de su campaña para el 29-N, y confía en que un Gobierno de PP y Vox sea receptivo a sus tesis.

Martin Sellner, el principal ideólogo de la «remigración», asegura que el Instituto para la Remigración, el centro de estudios que dirige, empezará pronto a operar en España para promover la expulsión masiva de extranjeros. Lo ha explicado en una entrevista con El País, a tres semanas de unas elecciones generales en las que Vox ha convertido su concepto estrella en bandera. El pasado 11 de octubre, el partido de Santiago Abascal situó la remigración, la desregulación y la prioridad nacional como los tres ejes de su programa para el 29 de noviembre.

Sellner nació en Viena en 1989, es licenciado en Filosofía y fue condenado en su adolescencia por acciones neonazis. Hoy es uno de los pensadores con más influencia en la ultraderecha europea. Su desembarco en España no se limita a abrir una oficina. Colaboradores españoles, cuya identidad prefiere no revelar, elaboran un informe sobre la crisis migratoria con propuestas concretas sobre cuántas personas deberían ser expulsadas del país. Los principales afectados serían los migrantes procedentes de África, pero también la comunidad latinoamericana. La intención es compartir el documento con partidos políticos.

Un plan de expulsiones por etapas

La remigración de Sellner no es un eslogan difuso. Es un plan detallado para sacar de la Unión Europea a «muchos, muchos millones de migrantes». En su libro Remigración. Una propuesta plantea expulsar de Alemania a siete millones de extranjeros en 15 años y a varios millones de alemanes con raíces internacionales en tres décadas. El esquema incluye retirar la ciudadanía a personas nacionalizadas y devolverlas a su país de origen si no demuestran haberse asimilado. Todo ello, en nombre de la protección de «los nativos» y de la identidad nacional de cada país.

El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó en septiembre la remigración de «sinónimo de limpieza étnica». Sellner lo celebra como una victoria, porque interpreta que Merz ha reconocido en ella una amenaza para todo lo que representa. Al mismo tiempo, rechaza la etiqueta. Sostiene que lo que reclama «no tiene nada que ver con matar a personas arbitrariamente» ni con expulsarlas de sus tierras por su origen étnico. Su propuesta, sin embargo, pasa por deportar a millones de personas que hoy tienen residencia legal o pasaporte europeo.

De Oporto a Almería

Sellner confirma que mantiene contactos con Vox, aunque evita precisar quiénes son sus interlocutores. Sí menciona a Rocío de Meer, diputada y responsable de política migratoria del partido, que participó en mayo en la Cumbre de Remigración celebrada en Oporto junto a dirigentes de la ultraderecha europea. De Meer reproduce en sus discursos muchas de las ideas que Sellner lleva años desarrollando, sobre todo la del supuesto lastre económico de los extranjeros. En 2025 ya llegó a cifrar en hasta ocho millones las personas que, según ella, deberían ser deportadas de España.

El 21 de octubre, en la presentación de su candidatura por Almería, la diputada difundió un mensaje bajo el lema «Remigración y prioridad nacional». En él afirmaba que quienes han venido «a vivir del cuento» tendrán que marcharse a sus países. No es una salida de tono aislada. En abril, Vox llevó al Congreso una moción que pedía la remigración de los extranjeros que, a su juicio, no contribuyen con su trabajo a la economía nacional. El PP enmendó el texto para suprimir esa referencia y la iniciativa terminó rechazada.

Una red que crece al calor de la AfD

El instituto tiene su sede en Austria y en agosto abrió su primera filial europea en Sajonia-Anhalt. Lo hizo poco antes de que Alternativa para Alemania (AfD) ganara con holgura, aunque sin mayoría absoluta, las elecciones regionales de septiembre en ese land. Sellner confía en que su proyecto salga beneficiado si la AfD llega a gobernar allí. En Alemania, Die Linke, el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes han pedido la ilegalización del instituto. Marcel Emmerich, portavoz de política de interior de Los Verdes, advirtió que las propuestas de Sellner «atentan contra los pilares mismos de nuestra democracia».

España es la siguiente pieza del mapa, y no solo en sentido figurado. En el despacho de Sellner cuelga un mapa de la Península Ibérica con las etapas de la Reconquista hasta el siglo XV. Su apuesta pasa por llegar a rebufo de un eventual Gobierno de PP y Vox. «Mi esperanza es que un próximo gobierno de derechas en España pueda ser más avanzado en materia de remigración», afirma. Está convencido de que el país da señales de un giro favorable a sus tesis.

Sellner visitó España en octubre para dar los primeros pasos de su implantación y celebra haber podido abrir aquí una cuenta bancaria sin problemas. El dato tiene su peso. Según sus propios cálculos, más de 130 sucursales bancarias de Alemania, Francia, Polonia, Lituania, Austria y Hungría lo han vetado como cliente. El proyecto que encuentra puertas cerradas en buena parte de Europa busca en España un terreno más propicio, justo cuando Vox, que aspira a gobernar con el PP, ha hecho suya la palabra que le da nombre.

 

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