El presidente estadounidense asegura que Washington podría actuar en apenas diez minutos contra objetivos vinculados al programa nuclear iraní. Mientras continúan las negociaciones con mediación de Catar, Teherán advierte de una respuesta militar sin límites geográficos ante cualquier nueva agresión.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a elevar la presión militar sobre Irán al afirmar que las fuerzas estadounidenses todavía tienen «una o dos instalaciones» pendientes de neutralizar, entre ellas un complejo subterráneo sospechoso de albergar actividades nucleares.
Las declaraciones, realizadas el sábado 31 de octubre ante periodistas en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, llegan en un momento especialmente delicado para las negociaciones destinadas a poner fin al conflicto iniciado a finales de febrero por Estados Unidos e Israel.
Trump aseguró que las operaciones militares anteriores habían debilitado considerablemente las capacidades defensivas y nucleares iraníes, aunque reconoció que Washington seguía contemplando nuevos objetivos.
«Hemos neutralizado su programa nuclear. Todavía tenemos que ocuparnos de una o dos instalaciones, pero podemos hacerlo en diez minutos», afirmó el mandatario.
Sin embargo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, precisó ese mismo sábado que todavía no se había adoptado ninguna decisión definitiva sobre nuevos ataques.
Pickaxe Mountain, el complejo subterráneo señalado por Washington
Entre los posibles objetivos, Trump mencionó expresamente Pickaxe Mountain, una instalación subterránea situada cerca de Natanz, en el centro de Irán.
El complejo es objeto de sospechas por parte de las autoridades estadounidenses, que consideran que podría albergar actividades relacionadas con el programa nuclear iraní.
«Probablemente podrían fijarse en Pickaxe Mountain. Hay que ocuparse de eso. Podemos hacerlo todo muy rápidamente», declaró el presidente.
El Gobierno iraní, por su parte, niega que se desarrollen actividades nucleares en esas instalaciones.
Las afirmaciones de Trump sobre la destrucción del programa nuclear iraní tampoco permiten establecer de manera independiente el alcance real de los daños causados por los bombardeos anteriores.
La mención de Pickaxe Mountain introduce así un nuevo elemento de presión en las negociaciones, al identificar públicamente una posible instalación susceptible de ser atacada.
Negociaciones abiertas, pero bajo amenaza militar
Pese al tono de sus declaraciones, Trump aseguró que Estados Unidos no tiene especial prisa por reanudar las operaciones ofensivas.
Sobre las conversaciones con Teherán, sostuvo que avanzaban razonablemente, aunque volvió a expresar dudas sobre la fiabilidad de las autoridades iraníes.
La posición de Washington combina, de este modo, dos mensajes: la disposición a alcanzar un acuerdo y la advertencia de que mantiene intacta su capacidad para emprender nuevas acciones militares.
Marco Rubio insistió en que la Administración estadounidense continúa abierta a una solución diplomática, sin descartar el uso de la fuerza si el presidente lo considera necesario.
Mientras tanto, Catar mantiene sus esfuerzos de mediación. Representantes iraníes y mediadores cataríes celebraron conversaciones en Doha el sábado, después de una prolongada ronda de contactos en Teherán.
Entre los principales obstáculos figuran las sanciones estadounidenses, las restricciones que afectan a los puertos iraníes y las condiciones para restablecer la navegación por el estrecho de Ormuz.
Este paso marítimo continúa siendo uno de los principales focos de preocupación internacional por su importancia estratégica para el comercio energético mundial.
Irán advierte de represalias sin límites geográficos
La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar.
En un mensaje atribuido al líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, las autoridades de la República Islámica advirtieron de que cualquier nueva ofensiva estadounidense o israelí podría desencadenar una respuesta militar inmediata y de amplio alcance.
Según las declaraciones difundidas por medios iraníes, las fuerzas armadas han recibido instrucciones para prepararse ante una eventual reanudación de los ataques.
La advertencia incrementa la preocupación por una posible extensión regional del conflicto, especialmente en los países del Golfo, donde las instalaciones estratégicas y las rutas comerciales permanecen expuestas a las consecuencias de una nueva escalada.
Las autoridades iraníes consideran que las amenazas militares estadounidenses dificultan la creación de condiciones de confianza para negociar un acuerdo duradero.
Las elecciones estadounidenses, un factor adicional de incertidumbre
Las declaraciones de Trump se producen a pocos días de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para el martes 3 de noviembre.
El mandatario ha planteado en ocasiones anteriores la posibilidad de retomar las operaciones militares después de esos comicios, aunque por ahora no existe una confirmación oficial de nuevas acciones.
Esta circunstancia añade incertidumbre a unas conversaciones que ya se desarrollan en un contexto de profundas diferencias políticas y estratégicas.
Para Washington, la presión militar podría facilitar concesiones iraníes en la mesa de negociación. Para Teherán, en cambio, la amenaza de nuevos bombardeos constituye un obstáculo para alcanzar compromisos.
La distancia entre ambas posiciones sigue siendo considerable.
Entre la diplomacia y el riesgo de una nueva escalada
El nuevo mensaje de Donald Trump confirma que la opción militar continúa presente en la estrategia estadounidense hacia Irán.
Sin embargo, la ausencia de una decisión definitiva sobre nuevos ataques y la continuidad de los contactos diplomáticos indican que todavía no se ha cerrado la posibilidad de un acuerdo.
El desafío inmediato consiste en determinar si las amenazas de Washington contribuirán a acelerar las negociaciones o, por el contrario, agravarán la desconfianza entre las partes.
Por el momento, Estados Unidos mantiene abiertas las dos vías: la negociación diplomática y la posibilidad de nuevas operaciones militares. Irán, mientras tanto, advierte de que cualquier ataque recibirá una respuesta contundente.