La escalada del petróleo, la inflación y la subida de tipos castigan a los hogares mientras Repsol, BBVA, Indra y Naturgy presentan cuentas récord. La misma crisis que encarece la vida alimenta los márgenes del refino, la banca y la industria militar, y buena parte del excedente acaba en manos de los accionistas.
Los resultados de los nueve primeros meses del año remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) dibujan un mapa nítido de los ganadores de la crisis. Repsol ha cuadruplicado su beneficio hasta 5.006 millones de euros. El BBVA ha ganado 9.066 millones, un 13,6% más, con una rentabilidad que su consejero delegado presenta como la más alta de Europa. Indra eleva su resultado un 22% y Naturgy se encamina a un ejercicio récord. Las cifras llegan con el petróleo disparado, la inflación al alza y el Banco Central Europeo (BCE) endureciendo de nuevo su política monetaria.
La explicación no es idéntica en todos los casos, pero comparte un origen. Las tensiones en Oriente Medio, la guerra en Ucrania y los daños en infraestructuras energéticas han encarecido el crudo y los combustibles. Ese golpe inicial se ha trasladado al transporte, a los precios de consumo y al coste del dinero. Para los hogares significa llenar el depósito, pagar la hipoteca y hacer la compra a precios más altos. Para un puñado de grandes compañías, en cambio, cada una de esas tensiones se ha convertido en una oportunidad de negocio.
-
La crisis energética se cuela en todos los bolsillos
El primer eslabón es el petróleo. El barril de brent promedió 97 dólares en el tercer trimestre, un 40% más que un año antes, y los precios internacionales de la gasolina, el diésel y el queroseno subieron un 60%, un 88% y un 84%, respectivamente. Ese encarecimiento no se queda en las gasolineras. Alimenta el coste del transporte de mercancías, de los vuelos y de buena parte de la cadena de producción. El propio consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha admitido su «preocupación» por una posible escasez de diésel en Europa durante el invierno.
La inflación ya refleja ese contagio. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) pasó del 3,2% de junio al 4,3% en agosto, mientras la inflación subyacente se situaba en el 2,9%. Esa tasa excluye la energía y los alimentos no elaborados, de modo que la diferencia apunta al peso de los combustibles en la carestía. A ello se suma la subida de tipos del BCE, que el Sabadell prevé que encarezca en los próximos meses las hipotecas a tipo variable. La compraventa de viviendas se frena y el crédito hipotecario del BBVA en España ha pasado de crecer un 22% a apenas un 2%.
-
Repsol convierte la escalada del crudo en un beneficio histórico
Repsol ganó 5.006 millones de euros entre enero y septiembre, un 325% más que los 1.177 millones del mismo periodo de 2025. La compañía enmarca el salto en un contexto que califica de «complejo» y «excepcional». Una parte relevante procede de un efecto contable. Sus existencias de crudo y productos refinados se revalorizaron en 943 millones al subir el precio del petróleo. El área industrial, que incluye el refino, obtuvo 3.668 millones frente a los 540 de un año antes, impulsada por unos márgenes que pasaron de 6,7 a 20,7 dólares por barril.
La comparación con 2025 exige matices. Aquel año Repsol registró un efecto patrimonial negativo de 478 millones por la caída del crudo y sufrió el impacto del apagón de abril, lo que deprime la base de cálculo. Aun así, el resultado neto ajustado, que mide la marcha ordinaria del negocio, alcanzó 5.419 millones, un 184% más. La empresa destaca que destinó 3.700 millones a reforzar sus reservas y que invertirá 11.500 millones en España hasta 2030. Pero la propia compañía vincula la mejora a la escalada de precios que soportan consumidores y empresas.
-
La banca engorda sus márgenes con el dinero caro
El BBVA ha encauzado su quinto año consecutivo de beneficios récord. Ganó 9.066 millones hasta septiembre, un 13,6% más, con un margen de intereses que creció un 20,8%, hasta 23.243 millones. Esa partida, la diferencia entre lo que el banco cobra por los préstamos y lo que paga por los depósitos, se apoya en parte en las recientes subidas de tipos del BCE. Las comisiones avanzaron un 13,8%, hasta 6.909 millones. Su consejero delegado, Onur Genç, defendió una rentabilidad del 22%, «la más elevada de Europa».
El impulso procede sobre todo de México y Turquía, porque en España el beneficio se estancó en 3.106 millones, un 0,2% menos. El Sabadell también matiza la foto. Su beneficio cayó un 1%, hasta 1.376 millones, aunque su rentabilidad sobre el patrimonio tangible subió al 14,2% y la entidad confía en que el alza de tipos eleve sus ingresos. La lógica de fondo es común a todo el sector. El encarecimiento del crédito que sufren familias y empresas endeudadas se convierte, para los bancos, en una fuente directa de margen.
-
El rearme dispara la cartera de Indra
Indra ganó 355,5 millones entre enero y septiembre, un 22% más, y elevó su facturación un 28,6%, hasta 4.644,7 millones. Su cartera de pedidos alcanzó el máximo histórico de 22.165 millones, un 133% más que un año antes. La división de defensa prácticamente duplicó sus ventas, hasta 1.408 millones, respaldada por el Eurofighter y los Programas Especiales de Modernización (PEM) otorgados por el Gobierno. El área espacial multiplicó por más de cuatro sus ingresos tras integrar Hispasat e Hisdesat y adjudicarse contratos del programa europeo de satélites IRIS².
Detrás de estas cifras está el auge del gasto militar en España y en Europa, en un contexto de conflictos que también tensiona los mercados energéticos. El consejero delegado, Josep Maria Recasens, situó la defensa y el espacio entre los «grandes motores» del grupo, participado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). No todo fue positivo. La contratación en defensa cayó un 33% por el fiasco del futuro avión de combate europeo FCAS. Pero el balance confirma que el presupuesto destinado al rearme se traduce en beneficios empresariales crecientes.
-
El excedente fluye hacia los accionistas
Buena parte de estas ganancias no se quedará en las empresas. Repsol prevé remunerar a sus accionistas con unos 3.000 millones en 2026, entre 1.200 millones en dividendos, 850 millones en amortización de acciones propias y un nuevo programa de recompra de 950 millones. El Sabadell, pese a su leve retroceso, repartirá 325 millones en un dividendo a cuenta y mantiene en marcha recompras por 331 millones. En el BBVA, el beneficio por acción creció un 17,5%, más que el resultado, gracias precisamente a sus planes de recompra.
Naturgy, que ganó 1.758 millones, un 5% más, prevé cerrar el año con unos 2.200 millones, un récord, y dispone de hasta 12.000 millones para nuevas adquisiciones. Su presidente, Francisco Reynés, insiste en buscar activos que «generen valor». Frente a esos volúmenes, la contribución extraordinaria resulta modesta. El BBVA pagó 225 millones por el impuesto temporal sobre la banca, menos del 3% de su beneficio. La crisis reparte sus costes entre muchos y sus ganancias entre pocos, y las últimas cuentas de las grandes empresas reabren el debate sobre quién debe pagarla.