Estados Unidos ofrece hasta 20 millones de dólares por información sobre el programa nuclear de Irán

07 novembre 2026 - 09:00

Washington busca datos sobre instalaciones, equipos y personal científico iraní, pese a las reiteradas afirmaciones de Donald Trump de que los ataques estadounidenses habían destruido la capacidad nuclear de Teherán. La iniciativa coincide con nuevas gestiones diplomáticas para poner fin al conflicto.

Estados Unidos ha anunciado una recompensa de hasta 20 millones de dólares por información relacionada con el programa nuclear iraní, en una iniciativa que vuelve a poner de manifiesto las incertidumbres sobre el estado de las instalaciones y capacidades nucleares de Teherán tras los ataques militares estadounidenses.

La oferta, difundida el viernes 6 de noviembre por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), forma parte del programa Rewards for Justice, administrado por el Departamento de Estado. Además de la compensación económica, contempla la posibilidad de reubicar a quienes proporcionen información relevante.

Washington busca datos sobre instalaciones nucleares, equipos, tecnologías, personal especializado —incluidos miembros de la comunidad científica— y posibles movimientos de estos recursos o de las personas vinculadas al programa.

Las autoridades estadounidenses no han detallado públicamente los criterios específicos que permitirían acceder a la recompensa máxima.

Una iniciativa que plantea interrogantes sobre las afirmaciones de Trump

El anuncio adquiere especial relevancia por las reiteradas declaraciones de Donald Trump, quien ha sostenido que las operaciones militares estadounidenses habían destruido prácticamente las capacidades nucleares iraníes.

La decisión de ofrecer una importante recompensa por nuevos datos sobre esas mismas capacidades plantea interrogantes acerca del conocimiento que Washington tiene de la situación actual del programa.

Sin embargo, la búsqueda de información adicional no demuestra por sí misma que Irán haya reconstruido instalaciones destruidas ni que disponga de un programa de armamento nuclear operativo.

También puede responder a la necesidad de localizar equipos, verificar daños, identificar instalaciones no declaradas o seguir los movimientos del personal y los materiales relacionados con las actividades nucleares.

La cuestión central sigue siendo determinar qué capacidades conserva Irán y hasta qué punto pueden ser verificadas de manera independiente.

El enriquecimiento de uranio, en el centro de las preocupaciones

El Departamento de Estado ha justificado la iniciativa recordando las dificultades de supervisión del programa nuclear iraní.

Según los datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) citados por Washington, Irán había enriquecido uranio hasta una pureza del 60 %, un nivel considerablemente superior al utilizado habitualmente para producir combustible en centrales nucleares.

El uranio destinado a armamento nuclear suele alcanzar niveles de enriquecimiento próximos al 90 %. Aunque el salto del 60 % al 90 % es técnicamente significativo, disponer de material altamente enriquecido no equivale automáticamente a poseer un arma nuclear.

El organismo internacional también ha advertido de problemas para mantener un seguimiento continuo de determinados componentes esenciales del programa, especialmente las centrifugadoras utilizadas en el proceso de enriquecimiento.

La pérdida de esa continuidad de supervisión dificulta establecer con precisión qué equipos existen, dónde se encuentran y cuáles son sus capacidades operativas.

Teherán, por su parte, mantiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos.

Nuevas gestiones diplomáticas en medio de la tensión militar

La oferta estadounidense coincide con una intensificación de los esfuerzos diplomáticos para encontrar una salida al enfrentamiento entre Washington y Teherán.

Qatar desempeña un papel de mediación y ha trasladado propuestas destinadas a reducir las tensiones y facilitar la reanudación de las negociaciones nucleares.

Según informaciones de Associated Press, las conversaciones exploratorias incluyen posibles medidas de confianza, como facilitar el acceso de inspectores internacionales a instalaciones atacadas, abordar el bloqueo estadounidense de puertos iraníes y buscar un entendimiento sobre el estrecho de Ormuz.

No obstante, Irán mantiene una serie de exigencias previas, entre ellas el levantamiento de sanciones, la liberación de activos congelados y el fin de las hostilidades regionales.

Trump aseguró el viernes que Washington continúa manteniendo contactos con Teherán y afirmó que las autoridades iraníes desean alcanzar un acuerdo.

Estas declaraciones contrastan con la persistencia de las operaciones militares. El propio presidente estadounidense reconoció nuevos ataques limitados contra un sistema de defensa antiaérea iraní en las proximidades de la isla de Qeshm, situada en una zona estratégica del estrecho de Ormuz.

Información de inteligencia y negociación: dos vías paralelas

La recompensa de 20 millones de dólares refleja la importancia que Washington atribuye a obtener información sobre las capacidades nucleares iraníes en un momento de elevada incertidumbre.

El programa Rewards for Justice, establecido en 1984, permite ofrecer incentivos económicos por información considerada relevante para la seguridad nacional estadounidense.

En este caso, la iniciativa incorpora una dimensión particularmente sensible: la búsqueda de datos sobre científicos, personal especializado e infraestructuras nucleares en un contexto de enfrentamiento militar y negociaciones diplomáticas.

Para Estados Unidos, disponer de información verificable puede resultar determinante tanto para evaluar las capacidades iraníes como para definir sus exigencias en una eventual negociación.

Para Irán, en cambio, la cuestión nuclear continúa vinculada al levantamiento de sanciones, a las garantías de seguridad y al reconocimiento de su derecho a desarrollar actividades nucleares con fines pacíficos.

La nueva oferta estadounidense no permite concluir que las instalaciones iraníes hayan recuperado su capacidad anterior ni que exista una amenaza nuclear inmediata. Sí confirma que Washington sigue buscando información sobre un programa cuyo estado real continúa siendo objeto de controversia.

En un escenario marcado por la presión militar y los esfuerzos de mediación, la incertidumbre sobre las capacidades nucleares de Irán se mantiene como uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo duradero.

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