Eisenkot toma ventaja sobre Netanyahu en Israel, pero la formación de Gobierno sigue en el aire

06 novembre 2026 - 08:35

El exjefe del Ejército israelí Gadi Eisenkot ha recibido el respaldo de 67 diputados, frente a los 46 que apoyan a Benjamín Netanyahu, para intentar formar un nuevo Ejecutivo. El presidente Isaac Herzog anunciará el domingo su decisión, aunque las profundas diferencias entre los partidos opositores y el papel determinante de las formaciones árabes dificultan una mayoría estable.

Jerusalén, 6 de noviembre de 2026. — Israel se encuentra ante la posibilidad de una alternancia política tras las elecciones legislativas del 27 de octubre, pero la salida de Benjamín Netanyahu del poder dista todavía de estar garantizada.

El presidente israelí, Isaac Herzog, anunció el jueves que el próximo domingo 8 de noviembre encargará a un diputado la formación de un nuevo Gobierno, después de mantener consultas con los partidos representados en la Knéset.

Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército y dirigente del partido centrista Yashar, obtuvo las recomendaciones de 67 parlamentarios, mientras que Netanyahu recibió el respaldo de 46.

Otros siete diputados, pertenecientes al partido ultraortodoxo Judaísmo Unido de la Torá, optaron por abstenerse.

La ventaja de Eisenkot es considerable, aunque Herzog advirtió de que el número de recomendaciones no resuelve necesariamente el problema de la gobernabilidad.

Los partidos árabes inclinan la balanza

El resultado de las consultas presidenciales refleja el creciente protagonismo de las formaciones árabes israelíes.

La Lista Unificada y Raam, que suman 19 escaños, han recomendado a Eisenkot con el propósito declarado de impedir la continuidad de Netanyahu.

El dirigente de Raam, Mansur Abás, expresó su disposición a respaldar una alternativa política al actual primer ministro.

Sin embargo, ese apoyo plantea uno de los principales obstáculos para la formación del Ejecutivo.

Varios partidos que se oponen a Netanyahu rechazan, al mismo tiempo, depender de las formaciones árabes para alcanzar una mayoría parlamentaria.

Entre ellos destaca el nacionalista Avigdor Lieberman, cuya posición dificulta la posibilidad de un gobierno minoritario sostenido desde fuera por los diputados árabes.

De este modo, Eisenkot dispone de 67 recomendaciones para recibir el encargo presidencial, pero no necesariamente de 67 votos para sostener un mismo Gobierno.

Netanyahu pierde apoyos, pero conserva opciones

La situación del primer ministro saliente se ha complicado por la pérdida de respaldo de algunos de sus aliados tradicionales.

Aunque el Likud fue el partido más votado y obtuvo 27 escaños, el bloque de Netanyahu no alcanzó los 61 necesarios para controlar la Knéset.

El distanciamiento de Judaísmo Unido de la Torá responde principalmente a las tensiones sobre el servicio militar obligatorio de los estudiantes religiosos ultraortodoxos.

La negativa de sus siete diputados a recomendar a Netanyahu ha debilitado sus posibilidades de recibir el encargo presidencial.

No obstante, el dirigente conservador continúa al frente del Gobierno en funciones y mantiene margen para negociar posibles acuerdos.

Netanyahu también ha cuestionado aspectos del proceso electoral y formulado acusaciones contra los partidos árabes, rechazadas por sus destinatarios y sin respaldo suficiente en las conclusiones comunicadas por las autoridades electorales.

El difícil camino hacia una mayoría

El candidato designado por Herzog contará con 28 días para intentar formar Gobierno, plazo que podrá ampliarse otros 14.

Eisenkot deberá decidir entre buscar una alianza amplia de fuerzas opositoras, negociar apoyos parlamentarios externos o explorar acuerdos con partidos que mantienen importantes diferencias ideológicas.

También se ha planteado la posibilidad de un gobierno de unidad nacional, aunque esa fórmula exigiría compromisos difíciles entre dirigentes enfrentados durante la campaña.

Si ninguna opción prospera, el proceso podría desembocar en nuevos intentos de formación de Gobierno y, finalmente, en otras elecciones.

¿Cambiaría la política israelí hacia Palestina?

La posible llegada de Eisenkot al poder plantea interrogantes sobre el futuro de la política israelí en Oriente Próximo.

Su trayectoria militar y su perfil político centrista aconsejan prudencia ante cualquier interpretación que presente su eventual victoria como un giro automático hacia posiciones más conciliadoras respecto al conflicto palestino-israelí.

Un cambio de Gobierno podría modificar las prioridades diplomáticas, el funcionamiento del Ejecutivo y las relaciones con determinados actores internacionales.

Sin embargo, no existen todavía elementos suficientes para anticipar una transformación sustancial de la política israelí hacia Gaza, Cisjordania o la creación de un Estado palestino.

El papel que desempeñen los partidos árabes en la formación de una nueva mayoría podría influir en algunos debates internos, aunque su capacidad de intervención dependerá de los acuerdos finalmente alcanzados.

Una decisión presidencial con repercusiones regionales

La designación que anuncie Herzog el domingo será seguida con atención tanto en Israel como en los países de Oriente Próximo.

El futuro Gobierno tendrá que afrontar las consecuencias de la guerra de Gaza, las tensiones regionales, las divisiones sociales y los desafíos de seguridad que condicionan la vida política israelí.

En este contexto, la posible alternancia representa un cambio institucional relevante, pero su verdadero alcance dependerá de la composición y el programa del próximo Ejecutivo.

Eisenkot ha logrado reunir una mayoría de recomendaciones para intentar formar Gobierno. Ahora debe superar una dificultad mayor: convertir el rechazo compartido a Netanyahu en un proyecto político capaz de mantenerse unido.

Hasta entonces, la continuidad o el final del mandato de Netanyahu seguirá siendo una incógnita.

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