Cumbre Iberoamericana de Madrid: claves de una cita sin Lula y con Milei

05 novembre 2026 - 08:44

La XXX Cumbre Iberoamericana arranca en Madrid con solo diez de los 22 jefes de Estado o de Gobierno. Las ausencias de Lula y Sheinbaum contrastan con la presencia de Milei, Kast y Asfura, mientras España salva una declaración final de mínimos, rebajada por la presión de la ultraderecha regional.

El Gobierno de Pedro Sánchez quiso convertir la cita de Madrid en el relanzamiento de un foro en horas bajas. La XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebra hoy y mañana bajo la presidencia de Felipe VI, llega tras el fracaso de Cuenca (Ecuador) en 2024. Allí solo comparecieron cuatro líderes y, por primera vez en 33 años, no hubo declaración final. El Ejecutivo invirtió meses de esfuerzo político y diplomático para demostrar que la comunidad nacida en Guadalajara (México) en 1991 sigue teniendo sentido.

El resultado es ambivalente. Casi todos los países estarán representados y acuden invitados de peso, como el secretario general saliente de Naciones Unidas, António Guterres, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Pero la lista de asistentes dibuja una paradoja incómoda para La Moncloa. Los grandes referentes progresistas de la región se quedan en casa o viajan a otros foros, mientras los aliados latinoamericanos de Donald Trump ocupan el escaparate. Y en la mesa de negociación su ofensiva cultural ha obligado a rebajar el texto común.

  1. Una convocatoria que se queda a medias

Hace apenas unos días, los organizadores confiaban en reunir a unos 15 líderes. Al final serán diez de los 22 jefes de Estado o de Gobierno. Acuden los máximos mandatarios de Andorra, Portugal, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras y República Dominicana, además de los de España. Colombia, Ecuador y El Salvador envían a sus vicepresidentes, y los nueve países restantes estarán representados por sus cancilleres. El último en caerse del cartel fue el presidente paraguayo, Santiago Peña.

La cifra mejora con holgura la de Cuenca, donde solo asistieron los jefes de Estado de España y Portugal, el jefe de Gobierno de Andorra y el anfitrión, Daniel Noboa. Pero queda lejos del objetivo con el que trabajaron el Gobierno y la Casa Real. Fuentes de la organización citadas por El País dejan entrever su decepción por una asistencia inferior a la esperada. Las ausencias, por motivos de agenda o de otro tipo, restan brillo a una cita que llega además en la recta final del mandato de Sánchez.

  1. Lula y Sheinbaum eligen China

La baja más dolorosa para el Gobierno es la de Luiz Inácio Lula da Silva. En La Moncloa, e incluso en el PSOE, en plena precampaña del 29-N, se había acariciado la idea de celebrar en Madrid su reciente reelección frente al ultraderechista Flávio Bolsonaro. Lula agradeció a Sánchez su felicitación y aseguró que Brasil «seguirá al lado de España en la defensa de la democracia». Sin embargo, declinó la invitación por el desgaste de la campaña y porque el 18 de noviembre acudirá en China a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Tampoco estará la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, que viajará igualmente a China para asumir la presidencia rotatoria de la APEC. Ambos coincidieron en abril en Barcelona, en la primera edición de la Global Progressive Mobilisation. Aquel encuentro escenificó la recomposición de las relaciones entre México y España tras el choque abierto en 2019 por Andrés Manuel López Obrador a cuenta de los agravios de la conquista. A estas bajas se suma la de la venezolana Delcy Rodríguez, atribuida a la situación interna tras la detención de Nicolás Maduro y su traslado a una cárcel de Nueva York.

  1. El escaparate de los aliados de Trump

El contraste lo marcan quienes sí han viajado. Entre los presentes figuran el argentino Javier Milei, el hondureño Nasry Asfura y el chileno José Antonio Kast, tres aliados de Donald Trump situados en el espectro de la ultraderecha. Kast cuenta además con el respaldo de la derecha madrileña, ya que Isabel Díaz Ayuso le concedió la medalla de Madrid. La foto de familia proyecta así una imagen que difícilmente encaja con el relato progresista que el Gobierno pretendía asociar a la cumbre.

Según fuentes conocedoras de la visita, Milei ha pedido a través de Exteriores una audiencia con el Rey. El protocolo impide que el jefe del Estado reciba a un mandatario extranjero en España antes que el presidente del Gobierno, y por eso nunca lo ha hecho en las siete visitas del argentino a Madrid. Ambos sí coincidieron en marzo en Bogotá, durante la toma de posesión del presidente colombiano. La Moncloa afirma que Sánchez no prevé reunirse con Milei y que ese encuentro tampoco figura en la agenda de Felipe VI.

  1. Una declaración rebajada por la batalla cultural

España ha logrado salvar el consenso. Los 22 países alcanzaron el martes un principio de acuerdo sobre la declaración final, que los cancilleres deben respaldar hoy y los líderes rubricar mañana. El principal escollo fue la condena del bloqueo de Estados Unidos a Cuba, tradicionalmente unánime en la región. El giro ultraderechista de varios gobiernos la ha vuelto divisiva: la semana pasada, cinco países latinoamericanos votaron en la Asamblea General de Naciones Unidas contra esa condena y otros tres se abstuvieron. La diplomacia española encontró una fórmula que evita mencionar expresamente a la isla.

No fue el único choque. Los negociadores tropezaron también con asuntos como la igualdad de género o el desarrollo sostenible, terrenos centrales de la llamada batalla cultural de la ultraderecha. Como las decisiones se adoptan por consenso, basta una sola objeción para bloquear cualquier párrafo. El resultado, según La Moncloa, es un texto muy político y breve. La organización celebra haber conjurado el fantasma de Cuenca, pero el precio ha sido una declaración de mínimos que refleja el peso creciente del bloque alineado con Washington.

  1. Resultados concretos y lectura política

Más allá del texto común, la cumbre deja algunos compromisos tangibles. El martes, los ministros de 20 países firmaron la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, con la abstención de Argentina y Paraguay. La declaración recogerá además la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos, la Red Iberoamericana de Reducción de Riesgos de Desastres y la Carta de Movilidad Académica, pensada para facilitar el reconocimiento mutuo de estudios y titulaciones. Son avances discretos, pero dan contenido a un foro que hace dos años ni siquiera logró cerrar un documento final.

La lectura política es menos amable para el Gobierno. Fuentes de la organización llegan a hablar de «la cumbre de Milei». Otra resume el balance con crudeza: «Muy mal para el presidente Sánchez, a quien los suyos lo dejan solo». La ausencia de Sheinbaum se interpreta incluso como algo más que un plantón a un líder ideológicamente cercano, porque, según esas mismas fuentes, «es un desaire al Rey». Madrid salva la declaración, pero la cita confirma que la comunidad iberoamericana refleja ya el desplazamiento de buena parte del continente hacia la derecha.

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