Japón pone rumbo a Fobos: una misión histórica para traer muestras de una luna de Marte

20 octobre 2026 - 07:41

La agencia espacial japonesa JAXA ha lanzado la sonda MMX, que intentará recoger al menos diez gramos de material de Fobos y devolverlos a la Tierra. La misión busca resolver uno de los grandes enigmas del planeta rojo: cómo se formaron sus dos satélites naturales.

Japón ha dado este martes 20 de octubre de 2026 un nuevo paso en la exploración del sistema solar con el lanzamiento de una ambiciosa misión destinada a estudiar las lunas de Marte y traer por primera vez a la Tierra muestras de una de ellas. La sonda no tripulada Martian Moons eXploration (MMX), desarrollada por la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), despegó a bordo de un cohete H3 desde el Centro Espacial de Tanegashima, en el sur del archipiélago japonés.

El lanzamiento se produjo a las 04:41, hora local, y la separación de la nave respecto al cohete fue confirmada poco después. JAXA anunció también la recepción de señales que indicaban que los sistemas de la sonda funcionaban con normalidad tras iniciar su viaje hacia Marte.

El éxito de esta primera fase abre el camino a una misión de enorme complejidad técnica, cuyo principal objetivo será alcanzar Fobos, el mayor de los dos satélites naturales marcianos, recoger material de su superficie y transportarlo de regreso a nuestro planeta.

Diez gramos para resolver un enigma de miles de millones de años

Según el calendario anunciado, MMX llegará al entorno de Marte en agosto de 2027. Una vez allí, dedicará buena parte de sus operaciones a estudiar Fobos, seleccionar lugares adecuados para la toma de muestras y ejecutar las maniobras necesarias para recoger al menos diez gramos de material.

La cantidad puede parecer insignificante, pero su valor científico sería extraordinario. Los fragmentos permitirían realizar en laboratorios terrestres análisis químicos, mineralógicos e isotópicos mucho más precisos que los posibles mediante instrumentos enviados al espacio.

La pregunta fundamental es cómo se originaron Fobos y Deimos, las dos pequeñas lunas marcianas.

Una hipótesis sostiene que ambas son antiguos asteroides capturados por la gravedad de Marte. Otra plantea que surgieron de los restos de una gran colisión entre el planeta rojo y otro cuerpo celeste, de forma comparable, aunque no necesariamente idéntica, a algunos modelos propuestos para explicar el origen de la Luna terrestre.

El estudio de las muestras podría aportar pruebas decisivas para evaluar estas teorías y reconstruir parte de la historia más antigua del sistema solar.

El desafío de aterrizar en un mundo casi sin gravedad

Fobos representa un reto especialmente difícil para los ingenieros espaciales. Su gravedad es tan débil que cualquier maniobra de contacto con la superficie debe ejecutarse con extrema precisión.

La sonda tendrá que aproximarse lentamente, estabilizarse y recoger el material sin perder el control de su trayectoria. Un impulso excesivo podría comprometer las operaciones.

MMX también observará Deimos, la segunda luna de Marte, aunque no está previsto que aterrice en ella. La comparación de ambos satélites ayudará a comprender mejor su composición, estructura y evolución.

El proyecto cuenta con cooperación científica y tecnológica internacional, incluida la participación de organismos de Estados Unidos y Europa.

Un laboratorio para la futura exploración humana de Marte

La misión no se limita a estudiar el pasado del planeta rojo. JAXA también quiere evaluar el potencial de Fobos como plataforma para futuras operaciones espaciales.

Su posición alrededor de Marte podría convertirlo, a largo plazo, en un punto de apoyo para determinadas actividades de exploración robótica o humana. Antes de considerar esa posibilidad, será necesario conocer con mayor precisión las características de su superficie y las dificultades operativas que plantea.

Japón ya dispone de experiencia en el retorno de muestras extraterrestres. En 2020, su misión Hayabusa2 logró traer a la Tierra 5,4 gramos de material recogido en el asteroide Ryugu, un hito que consolidó la capacidad tecnológica del país en este campo.

Ahora, con MMX, la exploración japonesa aspira a ir más lejos: recuperar material de un satélite natural de otro planeta.

Si las próximas etapas se desarrollan según lo previsto, las muestras de Fobos podrían ofrecer una nueva ventana al pasado de Marte y ayudar a responder preguntas fundamentales sobre la formación de los mundos rocosos y las condiciones que hicieron posible la aparición de ambientes habitables en el sistema solar.

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