Turquía presenta a Feridun Sinirlioğlu como candidato a dirigir la ONU en plena falta de consenso internacional

03 novembre 2026 - 08:04

La incorporación del diplomático turco amplía la lista de aspirantes a suceder a António Guterres. El Consejo de Seguridad acelera las consultas, pero las discrepancias entre sus miembros siguen impidiendo una candidatura de consenso.

La carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas suma un nuevo aspirante. Turquía ha presentado oficialmente la candidatura del diplomático Feridun Sinirlioğlu para suceder a António Guterres, cuyo mandato concluye el próximo 31 de diciembre, en un momento en que el Consejo de Seguridad continúa sin alcanzar un acuerdo sobre quién deberá dirigir la organización a partir de enero de 2027.

La nominación fue confirmada este lunes por la embajadora de Letonia ante la ONU, Sanita Pavļuta-Deslandes, que ejerce durante noviembre la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad. Según explicó, Ankara formalizó la candidatura durante el fin de semana, después de varias semanas de especulaciones sobre la posible incorporación del diplomático turco al proceso de selección.

Sinirlioğlu cuenta con una amplia trayectoria diplomática. Fue representante permanente de Turquía ante Naciones Unidas entre 2016 y 2023, ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno interino turco de 2015 y subsecretario de ese ministerio durante varios años. También ha desempeñado responsabilidades en el ámbito de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

En 2023, António Guterres le encargó coordinar una evaluación independiente sobre Afganistán solicitada por el Consejo de Seguridad, una experiencia que reforzó su conocimiento de los mecanismos multilaterales y de los desafíos de seguridad internacional.

Ocho candidaturas y ningún acuerdo

La entrada de Sinirlioğlu eleva a ocho el número de aspirantes que continúan en la carrera, según la relación difundida este lunes.

Junto al diplomático turco figuran la costarricense Rebeca Grynspan, el argentino Rafael Grossi, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, las ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki, el ugandés Olara Otunnu y la emiratí Lana Zaki Nusseibeh.

El expresidente de Senegal Macky Sall retiró su candidatura en octubre, mientras que la incorporación reciente de Nusseibeh y Sinirlioğlu demuestra que la competición sigue abierta.

El viernes se celebró una nueva ronda de consultas indicativas, conocidas como sondeos informales, que volvió a poner de manifiesto la ausencia de consenso. Según la información comunicada, todos los candidatos sometidos a esa ronda recibieron dos votos contrarios.

El procedimiento adquiere especial relevancia cuando permite conocer las posibles objeciones de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido—, ya que cualquiera de ellos puede bloquear una recomendación formal mediante el veto.

El Consejo de Seguridad quiere acelerar la decisión

La presidenta del Consejo de Seguridad reconoció que existe una creciente presión para concluir el proceso de selección.

«Entre los miembros del Consejo existe esa sensación de urgencia, esa conciencia de que debemos acelerar el proceso y llegar a un resultado lo antes posible», declaró Pavļuta-Deslandes.

El objetivo es identificar cuanto antes a un candidato que pueda ser recomendado a la Asamblea General y disponga de tiempo suficiente para preparar su entrada en funciones el 1 de enero de 2027.

No obstante, la diplomática letona evitó precisar cuándo se celebrarán las próximas votaciones.

El procedimiento establece que el Consejo de Seguridad recomienda un candidato y que la Asamblea General realiza el nombramiento. Por ello, la capacidad de negociación entre los miembros permanentes resulta determinante, aunque la elección también está sometida al escrutinio político de los demás Estados miembros.

Una elección decisiva para el futuro del multilateralismo

La sucesión de Guterres se desarrolla en un contexto internacional marcado por conflictos armados, rivalidades entre grandes potencias y crecientes dificultades para alcanzar acuerdos en el Consejo de Seguridad.

El próximo secretario general deberá gestionar una organización sometida a fuertes presiones diplomáticas y financieras, al tiempo que intenta preservar su capacidad de mediación y coordinación internacional.

La candidatura turca añade una nueva dimensión geopolítica a una competición en la que participan representantes de América Latina, África, Oriente Próximo y otras regiones.

Sin embargo, la procedencia geográfica o la experiencia diplomática de los aspirantes no bastan por sí solas para garantizar su designación. La decisión dependerá de la capacidad del Consejo de Seguridad para superar las objeciones existentes y construir un acuerdo políticamente viable.

A menos de dos meses del relevo, Naciones Unidas afronta una carrera abierta en la que la urgencia del calendario contrasta con la persistencia de las divisiones diplomáticas.

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