Entrevista realizada por Clara Riveros
En una charla profunda con Clara Riveros, el destacado intelectual argentino Vicente Palermo analizó la gestión del presidente Javier Milei y los desafíos que enfrenta su gobierno. Para Palermo, el estilo presidencial actual está marcado por una hiperdemocracia delegativa que polariza a la sociedad y centraliza el poder, pero también destaca los logros de Milei, como la reducción de la inflación y el ajuste fiscal. Sin embargo, el politólogo advierte sobre los riesgos de la sostenibilidad económica, anticipando que después de las elecciones de octubre, una devaluación será inevitable, una medida que definirá el futuro inmediato de la economía argentina.
Clara Riveros (C.R.): El presidente de la Argentina es el mandatario con la imagen más positiva de Sudamérica, ¿cuál es su opinión del estilo presidencial?
Vicente Palermo (V.P.): El estilo presidencial es una hiperdemocracia delegativa que concentra la totalidad de la gestión presidencial. El presidente espera que no se le moleste, pero molesta a los demás. Él ganó la elección y quiere que nadie lo moleste, es decir, el gobierno de excepción convertido en la norma. Necesita polarizar, galvanizar, para de ese modo consolidar su poder y respaldo políticos. Y no solo en la retórica, también en las acciones. Por ejemplo, su campaña en contra del periodismo y los periodistas no es retórica, es real. Tiene un discurso maniqueo. Divide permanentemente entre buenos y malos. Los que están con él son los buenos, los otros son los enemigos, son la ‘casta’, pero si se le suma alguien de esa casta, él acepta. No importa el pasado, importa donde se está parado hoy en relación con él. No me sorprende que sea el presidente con la imagen más positiva de la región. No obstante, tiene un estilo que es muy difícil de sostener, pero que también es muy difícil de dejar. Para asumir un estilo conciliatorio, negociador y pluralista, precisa de activos políticos y un capital político enorme. Y si los tiene, entonces, ¿cuál sería la necesidad de cambiar de estilo?
C.R.: ¿Cuál es su balance de la gestión presidencial transcurrido un año y medio desde la llegada de Javier Milei al poder? Claramente la percepción positiva de los ciudadanos está ligada a los resultados…
V.P.: Diría que hay unos componentes que se le reconocen al gobierno como logros en términos generales. Primero, hay un presidente en la presidencia. Se pasó de un fantasma a tener un presidente.
C.R.: ¿Por qué?
V.P.: Alberto Fernández era realmente fantasmagórico. Fue un presidente ya inexistente mucho antes de terminar su gestión. Y Milei es un presidente extraordinariamente activo. Llena la presidencia y está permanentemente en acción. Es un actor que ganó la centralidad por el modo en que ejerce su presidencia. Reconstruyó una autoridad presidencial y la gente reconoce que hay un gobierno. Otro componente es que ‘terminó’ con la inflación. El tiempo dirá si esto es así, pero es un hecho la reducción de la inflación. De hecho, quedó en un punto que se creyó que era el piso, pero está perforando ese piso y el presidente dice que en octubre la inflación será inferior a 1%. El tercer tema es el ajuste fiscal que se produjo por el lado del gasto. Como todo ajuste, recayó en los sectores más desfavorecidos. Él había prometido que el ajuste lo iban a pagar la política y la casta, y no fue así. Fue ridículo, en términos cuantitativos, plantearlo así. El ajuste lo están pagando los jubilados, los empleados públicos. El gobierno licuó los salarios. Los aplastó. Se fueron reduciendo gracias a la inercia inflacionaria y eso lo ayudó. Las provincias también pagaron el ajuste fiscal. La última cuestión tiene que ver con la estabilidad cambiaria. El cambio está atrasado. Y la reducción de la inflación tiene que ver con la apreciación del peso en relación con la tasa de cambio. Esto funcionó como ancla cambiaria respecto al dólar. La sostenibilidad de esta medida es dudosa. Agregaría un punto más: el orden, el control de la calle. Las disposiciones en contra de los piquetes consiguieron aplacar el dominio de algunos movimientos sociales sobre la calle. Las clases medias urbanas de la capital lo aprecian notoriamente. Esos son los logros que, de momento, el gobierno puede exhibir.
C.R.: Por último, ¿cuáles son los mayores desafíos que deberá enfrentar el gobierno, más allá de la favorabilidad y de la percepción positiva de los ciudadanos?
V.P.: Los desafíos tienen que ver con el atraso cambiario. Ese es un tema que va a encarar el presidente, pero hasta después de las elecciones de octubre. Después de las elecciones, en las que, dicho sea de paso, a Milei le va a ir muy bien porque la cancha está inclinada en su favor, habrá devaluación. Me sorprendería que no la hubiera.