«Aunque sea políticamente incorrecto decirlo, vamos a estar mejor bajo administración americana. En 27 años de chavismo hemos sido invadidos por Cuba, China y Rusia y hasta Irán. En estos largos años de dominio chavista le han regalado el petróleo a Cuba. Venezuela ha terminado siendo casi una colonia que ha sostenido económicamente a esa dictadura, mientras que ellos, los cubanos, se han insertado e infiltrado en todas las instituciones del país. Las alianzas con China y con Rusia nunca serán mejor que con Estados Unidos».
Richard Vargas, consultor político internacional, de origen venezolano y que optó por exiliarse temporalmente en Chile, conversa con Hoy 24 respecto a Venezuela, la operación de extracción de Nicolás Maduro, la transición gestionada por la administración americana y la reconstrucción de su país, al que evalúa como un Estado fallido.
Clara Riveros: ¿Cómo lo sorprendió la noticia de la extracción de Nicolás Maduro?
Richard Vargas: ¿Sorprenderse? Eso era algo que estaba dentro de la ecuación…
C.R.: Es posible, pero, quizá algunos pensábamos que tanta amenaza era principalmente para disuadir y obligarlo a negociar.
R.V.: Esa era una de las teorías, pero era impensable tener todo un arsenal que costaba millones de dólares diarios para no hacer nada que lo valiera. Entonces la entrada de Estados Unidos era previsible por todo el contexto que se generó.
La noticia me llegó casi en tiempo real. Me llamó un amigo de Venezuela, eran las 3:30 am aquí en Chile, y dijo que estaban bombardeando Caracas y que los americanos habían entrado. Y empieza uno a pensar y ahí, por fin, le encuentras la lógica a todos los eventos que han tenido lugar. Lo celebré.
Trump es un personaje que se inclina al show mediático, le gusta mucho la espectacularidad, más que un estadista diría uno que se comporta como un artista. Ahora dice que tiene muy buena relación con Delcy y eso altera a todo el chavismo, pero eso también hace parte del plan. En política no hay nada improvisado, incluso tratándose de Trump, aunque con él puede haber variaciones, el espectáculo tiene que adaptarse a él porque siempre quiere ser protagonista. Pero, incluso así, tiene un plan, tiene asesores, tiene a Marco Rubio, entre otra gente a la que escucha.
C.R.: En ese orden de ideas, ¿qué opina del trato que ha tenido el presidente estadounidense hacia María Corina Machado y hacia la oposición que legítimamente ganó la elección de 2024?
R.V.: Esta partida no está para que metan a Edmundo a liderar una transición y, a diferencia de muchos analistas, creo que ese ninguneo que Trump ha tenido hacia María Corina es muy positivo para ella. La libera de hacer parte de esa pelea, de hacer el juego sucio, la saca de en medio de esa situación. Tal y como están las cosas en Venezuela, si Machado liderase la transición la desbordarán las circunstancias. No tiene ni el músculo político ni el músculo militar para poder jugar en el tablero actual.
Por eso continúan allí personajes como Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, así como Diosdado Cabello y Padrino López. Estados Unidos deberá impulsar la celebración de nuevas elecciones cuando avance el proceso que está llevando a cabo la administración americana. El chavismo se va a fragmentar, va a implosionar.
C.R.: ¿Cómo percibe las declaraciones del presidente Trump y su interés en el petróleo venezolano? Donald Trump ha hablado más de petróleo que de democracia, pero las críticas, francamente, las veo más en Estados Unidos que en Venezuela, ¿por qué?
R.V.: Que Estados Unidos ingrese al juego desde la geopolítica petrolera también es beneficioso. La cartera no la van a manejar los chavistas la van a manejar los americanos, eso obligará a poner reglas de juego que redunden en el fortalecimiento de la oposición. Y los militares empezarán a tomar distancia cuando vean que ya no es rentable ser los militares del chavismo. Claro, habrá que hacer de tripas corazón y jugar un tiempo con todos ellos, como se hizo aquí en el proceso chileno, porque son los que van a permitir la transición. Estoy convencido de que de todo esto va a salir algo bueno para Venezuela, peor no podríamos estar.
Por otra parte, Venezuela ya ha estado en otros momentos en el papel de socio petrolero en condiciones desiguales y hemos remontado esas diferencias, hasta tener alianzas petroleras muy estratégicas.
C.R.: Si entiendo bien, en cualquier caso ¿usted prefiere ver a Estados Unidos (antes que al chavismo) manejando los asuntos petroleros del país?
R.V.: Por supuesto, aunque sea políticamente incorrecto decirlo, vamos a estar mejor bajo una administración americana temporal y contingente. En 27 años de chavismo hemos sido invadidos por Cuba, China, Rusia y hasta Irán. En estos largos años de dominio chavista, le han regalado el petróleo a Cuba y Venezuela ha terminado siendo casi una colonia que ha sostenido económicamente a esa dictadura, mientras que ellos, los cubanos, se han insertado e infiltrado en muchas de las instituciones claves del país. Las alianzas con China y con Rusia nunca serán mejor que con Estados Unidos. Incluso los americanos imponiendo sus condiciones de administración del negocio petrolero, en esta circunstancia actual, dejará un beneficio residual muy positivo, porque ahora no sólo requerimos ingresos, sino que se usen correctamente y exista poder de representación aliada. Los chinos y los rusos simplemente se dedican a saquear lo que pueden. Hay mucha opacidad en los acuerdos y presencia que han tenido durante años en Venezuela. ¿En qué medida esas alianzas han favorecido a Venezuela?
Por otra parte, a Trump le quedan tres años de gestión y querrá hacer cosas espectaculares como sacar a los chinos y a los rusos de América Latina, porque están en toda la región, pero el único espacio en donde Trump realmente puede hacerlo es en Venezuela. En los otros países ni tiene el tiempo ni las circunstancias para actuar.
C.R.: Usted hacía un análisis en días recientes y planteaba que Venezuela es un Estado fallido, ¿por qué usa esa categoría de análisis? Lo planteo porque no es tan común. Cuando se habla de Venezuela se habla de régimen populista, dictadura, narcoestado, pero en mis lecturas tengo presente que Estado fallido se usa, de este lado del mundo, para Haití.
R.V.: Si revisas las condiciones y elementos que hacen que un Estado pueda considerarse como un Estado fallido, Venezuela clasifica tranquilamente, quizás no de manera absoluta pero sí de manera muy cercana. Si lo quieres ver desde una forma cotidiana y cercana, saliendo de la bibliografía de la academia, un Estado fallido es un Estado que le falló a la sociedad en su concepto clásico a partir de las definiciones de Charles Tilly y Max Weber. Lo que se ha corroborado en estos años es que los cubanos tienen más fuerza de poder político en Venezuela, para la toma de decisiones, que el gobierno mismo.
Toda esta presión frente a las costas venezolanas no tuvo el resultado que tendría que tener lógicamente porque los cubanos son ‘patria o muerte’. Si le pones idéntica presión al vecino ese se habría rendido porque era un poder demasiado intimidante, pero los cubanos, que tienen casi 70 años soportando eso, se hacen matar y ahí tienes a la guardia de Maduro, compuesta de cubanos, con más de 30 cubanos muertos. Entonces, ese monopolio de la fuerza en Venezuela no es tal, es compartido, en complicidad con los cubanos, con el Tren de Aragua, con las guerrillas colombianas, los paramilitares chavistas, los narcos y todas las organizaciones criminales que operan en el país.
El Estado venezolano es un Estado fallido en su concepto clásico, también porque tiene erosionada la institucionalidad. Mira la destrucción del sistema judicial, quizá sea más grave en Venezuela que en Haití o en Somalia. No hay un sistema de pesos y de contrapesos institucionales, hay una pérdida del control efectivo sobre el territorio, hay incapacidad absoluta de proveer seguridad al país, no hay una justicia creíble, el Estado es incapaz de proveer las mínimas garantías y condiciones para la coexistencia en paz y para asegurar la existencia de los ciudadanos de manera digna. El autoritarismo y la criminalidad devinieron en la forma de ejercer el poder político. Más de ocho millones de venezolanos tuvieron que dejar el país por la situación interna que ha generado el régimen. Si todo esto no permite que hablemos de que Venezuela es un Estado fallido, ¿qué más debería ocurrir?
C.R.: Para finalizar, ¿se animaría a hacer un poco de futurología? ¿Cómo y cuándo cree que va a tener lugar esa transición y cuánto tardará la reconstrucción del país?
R.V.: La bola mágica no la tengo. Los tiempos en política son muy relativos. Hay un punto clave que son las elecciones de medio término en Estados Unidos. Por otra parte, tenemos un actor que es difícil de predecir, porque no es un estadista, es un líder muy emotivo y visceral. Si fuera un estadista sería un poco más predecible y los análisis prospectivos serían algo más sencillos, aunque no necesariamente certeros.
Este año se avanzará hacia la segunda fase, que tendría que ser sacar de escena y del tablero político a los actores de la cúpula chavista, eso anticipa una fase muy violenta y posible caos interno, aunque Estados Unidos evitará poner botas dentro de Venezuela. Diosdado Cabello o Padrino López podrían ser los blacos siguientes, pero no para extracción.
En cuanto a la reconstrucción, considerando que la destrucción ha sido severa, siendo optimista, pensaría en términos de dos períodos presidenciales norteamericanos, incluso en unos diez años. La motivación por el petróleo, de nuevo, es positiva para Venezuela. Esa es la garantía de que habrá permanencia americana en el proceso de transición y democratización del país y no va a ser simplemente quitar al dictador y que el país colapse.
Si el próximo presidente de los Estados Unidos vuelve a ser un republicano y mantiene la presencia, en grado distinto en Venezuela, creo que el país puede recuperar la sindéresis institucional en ocho años. Creo que el tiempo va a depender mucho del acompañamiento que tengamos en este proceso.