España ha conmemorado 50 años del restablecimiento de la monarquía y prescindió, para la celebración, de la presencia del rey emérito Juan Carlos I. Posteriormente, Juan Carlos ha asistido a un almuerzo privado con la familia real en el Palacio El Pardo, pero la tensión entre los miembros de la familia ha sido evidente y podría profundizarse con el lanzamiento, en próximos días, del libro de memorias de Juan Carlos, cuyos apartes dedicados a la reina Letizia ya dan de qué hablar en algunos medios.
Clara Riveros conversa con el politólogo Antonio Gavilanes Dumont, presidente del Club Diálogos para la Democracia de Madrid, sobre las dinámicas de la familia real española.
Clara Riveros: España ha celebrado hace pocos días los 50 años del restablecimiento de la monarquía y el rey emérito D. Juan Carlos no estuvo presente. El rey Felipe VI otorgó condecoraciones a su madre, la reina Sofía, y a Felipe González, exjefe de gobierno, pero ¿Debió haber estado presente el rey emérito siendo una figura fundamental para la transición de España y que marcó ese periodo histórico?
Antonio Gavilanes Dumont: No asistió Juan Carlos a la ceremonia en el Palacio Real y en el Congreso de los Diputados, con motivo de la conmemoración de los 50 años del restablecimiento de la monarquía, en primer lugar, porque el gobierno de España no quiso, punto primero. Y, punto segundo, tanto el rey Felipe como la reina Letizia no tenían interés de que estuviera el rey Juan Carlos. Esta situación es algo inexplicable ya que, si había un protagonista de estos 50 años de la monarquía, indiscutiblemente era el rey Juan Carlos que es quien hizo la transición. Realmente fue la monarquía durante su reinado la que estabilizó y desarrolló una tarea muy importante, tanto desde el punto de vista económico como social.
C.R.: ¿El gobierno tiene la potestad de decir que no quiere ver al rey emérito y de decidir que no esté presente?
A.G.D.: El gobierno tiene no tanto la potestad oficial, dictada en una ley, por supuesto que no, pero si el presidente del gobierno le indica al rey Felipe VI que no es del agrado que el rey Juan Carlos esté presente en las ceremonias del Palacio Real y del Congreso de los Diputados, el rey Felipe VI no tiene más remedio que aceptar esas condiciones, porque en definitiva quien gobierna y decide lo que hay que hacer dentro de las instituciones es el presidente del gobierno no el rey Felipe VI que es moderador de las situaciones pero no de carácter ejecutivo.
C.R.: Viendo desde fuera la situación, como extranjera, quizá estoy equivocada, pero ¿no ha sido esa una posición un poco ingrata hacia el rey emérito? Finalmente D. Juan Carlos fue la figura protagónica del proceso de transición española y aunque después haya sido muy polémico, sobre todo en los últimos años, no se va a borrar de la historia el rol fundamental que él desempeñó para la democratización de España. ¿Cuál es su interpretación?
A.G.D.: Sí, tiene razón, pero la situación es la que es. Por una parte, el gobierno no tiene ninguna simpatía hacia el rey Juan Carlos, especialmente por su actividad y actitud en los últimos años que se puede calificar de muy negativa. Así como en la primera parte de su reinado fue tremendamente positivo y muy bueno para España, para la estabilidad del país, en la segunda parte de su reinado tuvo más preponderancia lo negativo que lo positivo. Entonces, el gobierno no quería que fuera y tampoco al rey Felipe VI ni a la reina Letizia les apetecía mucho que estuviera. Así que se conjugan todos estos hechos y la conclusión a la que se llega es que Juan Carlos no esté presente, para compensar se realiza ese almuerzo familiar en El Pardo.
C.R.: ¿Cómo transcurrió el evento en El Pardo? ¿Fue un encuentro familiar atravesado por la tensa calma y las sonrisas forzadas de los miembros de la realeza debido a las relaciones tirantes entre varios de ellos?
A.G.D.: La comida en El Pardo tuvo carácter netamente familiar. No fue un acto oficial en el sentido de Estado. El rey Juan Carlos sí estuvo presente, pero el tiempo justo. Fue el primero en marcharse. En segundo lugar, la situación durante la comida tuvo un desarrollo poco amable, un poco tenso. De una parte, estaban tanto las hermanas del rey Juan Carlos como sus hijos y, por el otro, la reina Letizia con sus dos hijas. La tensión fue francamente visible. La reina Sofía, madre de Felipe VI, ha asumido una posición intermedia, aunque evidentemente estaba con su hijo y su nuera, no con su marido, aunque mantienen una relación en estrictos términos de cordialidad no es una relación íntima o cercana.
C.R.: ¿Es un divorcio civilizado o formal y legalmente siguen siendo un matrimonio, aunque sin convivencia de hecho?
A.G.D.: Son un matrimonio, lo siguen siendo y lo seguirán siendo hasta la muerte de ambos. No hay ninguna convivencia. La reunión de la familia real, durante la comida en el Palacio del Pardo, fue meramente protocolaria. No hubo en absoluto una situación de afecto, de besos, de abrazos. De expresar: “¿Qué tal estás? ¿Cómo estás? ¡Cuánto me alegra verte!”. Eso no ocurrió en absoluto. Fue una situación protocolaria, correcta y educada, pero totalmente protocolaria.
C.R.: ¿Cómo podría definir hoy la relación entre el rey Felipe VI y el rey Juan Carlos?
A.G.D.: Entre los dos, entre padre e hijo, existe una relación que se podría calificar de cordial, pero nada más. Es una relación que no puede desarrollarse de otra forma, porque prepondera la cuestión de padre e hijo, sobre la cuestión de gobierno o de política. Entonces, yo la calificaría de cordial, pero nada más.
C.R.: ¿Cuál considera que será el futuro del rey emérito? Con el panorama que describe no parece muy viable o factible que D. Juan Carlos vaya a regresar a vivir a España. Entonces, ¿Seguirá en esa suerte de destierro? Incluso si el rey emérito vive con todos los lujos y el confort del lado árabe del mundo, la situación actual no deja de imponer desafíos para un hombre de su edad, viviendo a enorme distancia, como suponen los 7.500 kilómetros entre España y Emiratos, y sin contención familiar. ¿Cuál es su interpretación?
A.G.D.: Mi opinión es que Juan Carlos tiene muchas ganas de venir a vivir a España por múltiples razones. En Abu Dabi tiene una situación de comodidad, de lujo, no le falta nada en absoluto, pero añora a España, a Madrid, a sus amigos, a su familia, a sus nietos, a su propio hijo. Desde luego que le gustaría vivir en España, concretamente en Madrid. Pero creo que, de momento, mientras Pedro Sánchez sea presidente del gobierno, Juan Carlos no va a venir a vivir a España, a Madrid. Viene esporádicamente a diferentes lugares de España, de visita, pero no es una visita permanente, son visitas cortas de unos días sin intención de permanecer ya de forma definitiva y para toda la vida.
Es evidente que la edad del rey Juan Carlos, tiene 88 años, pesa mucho. Pesa en la salud que tiene, que no es una buena salud. En el supuesto caso, con datos reales, de que su salud empeorase y su vida estuviera en riesgo, en ese momento vendría a Madrid. Harían todo lo posible para que no muera en Abu Dabi. Es decir, en el momento en que surja una luz roja en la salud de Don Juan Carlos y haya peligro de fallecimiento, inmediatamente se le trasladará a Madrid. ¿Dónde? No sé si en el Palacio de la Zarzuela o en algún lugar residencial de Puerta de Hierro o en casa de algún familiar, como la infanta Elena, con quien se lleva muy bien. Pero tanto por el rey Felipe como por el propio gobierno se hará todo lo posible para que no muera en Abu Dabi.
C.R.: Esta visita del rey emérito se ha producido a pocos días de que se publiquen sus memorias. Medios de Francia e incluso de España han referido algunos apartes del libro del rey Juan Carlos que han sido dedicados a la difícil relación con la reina Letizia, supuestamente ella habría incidido en hacer más difícil las relaciones familiares. ¿Contribuirá esto a tensar más las relaciones entre la familia real y Juan Carlos?
A.G.D.: Desde siempre, no ahora, desde siempre, la relación entre Letizia y Juan Carlos ha sido muy mala, porque, entre otras cosas, Don Juan Carlos no quería que el príncipe Felipe se casara con Letizia. No la consideraba en absoluto, por cuestiones de procedencia familiar, situación social, entre otros factores, la mujer más aconsejable para el príncipe Felipe y posteriormente para ser la reina de España. Entonces, la relación ha sido siempre muy mala y lo que se comente en el libro va a acrecentar más la situación que ya es difícil y complicada entre el rey Felipe VI y el rey Juan Carlos. Es así la realidad. Pero no conozco todos los aspectos del libro, no lo he leído porque todavía no se ha publicado en España, se publicará el 1° de diciembre.
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