La presidenta Xiomara Castro inició su mandato el 27 de enero de 2022, tras alcanzar la victoria con su movimiento Partido Libertad y Refundación en coalición con otras fuerzas (el PSH y el PINU-SD) en las elecciones generales de Honduras celebradas en 2021. El sucesor de Castro será electo mañana domingo y tomará posesión del cargo, tras su investidura, el próximo 27 de enero de 2026. En el sistema político hondureño no existe el ballotage o la segunda vuelta electoral que sí contemplan otros sistemas políticos de América Latina.
Clara Riveros entrevista a Carlos G. Cálix, analista político hondureño, Doctor en Ciencias, experto en gobernanza pública y director de estrategia en Gobai Ventures Inc., conversan sobre la actual coyuntura política del país, en la jornada previa a las elecciones presidenciales, enmarcadas en un clima de tensión e incertidumbre. Los tres candidatos con más posibilidades podrían llegar a desconocer los resultados finales y el ánimo político social postelectoral podría degenerar en caos y violencia. “Una triple autoproclamación generaría un caos terrible en el país y tendría un impacto económico fuerte durante 20 días, aproximadamente”, sostiene Cálix.
Clara Riveros: ¿Cuál es su análisis y valoración de la gestión de gobierno de la presidenta Xiomara Castro? ¿Qué país entregará Castro a quien obtenga la victoria este domingo?
Carlos G. Cálix: La presidenta Xiomara Castro deja un país con libertades económicas fuertemente golpeadas, con retroceso en cuatro de cinco dimensiones del índice de libertad económica y un Estado de derecho sumamente complicado. Complicado también en términos de derechos de propiedad en general, con una economía que está muy mal, aunque trata de respaldarla con información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La situación real es que los hondureños viven de una economía estancada, un desarrollo poco articulado y, en consecuencia, no pueden acceder a la calidad de vida que merecen.
En temas de seguridad, el gobierno tampoco tuvo éxito y los programas que trataron de generar, especialmente con algunos temas relacionados al estado de excepción, no tuvieron éxito alguno. Todo lo contrario, hubo algunas violaciones de los derechos humanos y otros derechos que también fueron violentados.
En el tema de la salud también quedó a deber, muy evidente en el tema de acceso a los medicamentos. Se habló en algún momento de la construcción de ocho hospitales, cosa que tampoco llegó a concretar. Nuestros hospitales se han estado cayendo a pedazos, pero, digamos que las prioridades no fueron bien gestionadas. Déjeme hablarle de un caso específico: mientras construían canchas de fútbol en la capital, en el Estadio Nacional, obras que han costado más de 1.5 millones de dólares, el centro de salud que está cruzando la calle, justo al frente, se cae a pedazos.
Los ciudadanos perciben muchas pérdidas, mucha corrupción e impunidad a nivel ejecutivo. Hecho corroborado por instituciones de lucha contra la corrupción que develan pérdidas millonarias por corrupción e impunidad. La percepción es que ha habido más corrupción en este gobierno que en el anterior y eso que en el anterior hubo mucha.
En el tema de infraestructura de carreteras también quedan debiendo en la mayoría de los lugares, y especialmente en el corredor Atlántico, con leves avances en el eje de carreteras orientado al sector productivo, según el mismo gobierno ha llegado a admitir.
La presidenta Castro empezó a gobernar con un porcentaje de aprobación del 63,5%, pero tras dos meses de haber llegado al poder su índice de aprobación había descendido a un 55.6% y, para enero de 2023, el deterioro de su popularidad había escalado. En septiembre del mismo año el nivel de desaprobación reflejaba que prácticamente ocho de cada 10 hondureños rechazan su gestión.
C.R.: Y ahora que Xiomara Castro se aproxima a dejar el poder, es decir, casi al término de su mandato, ¿Cómo valora la ciudadanía la gestión presidencial?
C.G.C.: Se mantiene en el mismo rango: dos de cada 10 hondureños aprueban la gestión de la presidenta.
C.R.: ¿Qué posibilidades tiene de ganar la elección la candidata oficialista Rixi Moncada, exsecretaria de Finanzas y Defensa, elegida por la presidenta Castro para sucederla?
C.G.C.: A todas luces, Rixi Moncada fue elegida por el expresidente Manuel Zelaya, presidente entre 2006 y 2009, esposo de la presidenta actual, Xiomara Castro. Zelaya es quien prácticamente ha manejado los hilos del gobierno y la estrategia del partido. Quizá pudieron haber tenido mejores candidatos, como pudo ser un Rodolfo Pastor de Maria y Campos, entre otros, pero fueron descartados en el transcurso del tiempo y optaron por la señora Moncada, quien en un momento presentó una imagen negativa que rondaba el 58,6%, pese a ello, quedó en las elecciones primarias. Se sabía que prácticamente iba a ganar en una elección digamos nueve a uno contra su contrincante más cercano que era Rasel Antonio Tomé Flores. A partir de entonces iniciaron una campaña fuerte, desde el 10 de marzo de este año, pero sin un impacto fuerte y con posibilidades democráticamente muy bajas porque no alcanza más de 18% de intención de voto efectivo.
C.R.: Tengo entendido que hay tres candidatos con posibilidades de ganar la elección presidencial, uno de ellos es la candidata del oficialismo y, desde la oposición, Salvador Nasralla, quien rompió con el oficialismo, y Nasry Asfura. ¿Cuáles son las posibilidades reales de estos candidatos? ¿Cuál es el sentir de la de la sociedad hondureña y la percepción que tienen? ¿Tuvo incidencia el mensaje del presidente Donald Trump expresando su apoyo explícito al candidato Asfura?
C.G.C.: El candidato Nasralla llevaba mayores probabilidades, con cuatro puntos de distancia, pero luego del tuit del presidente Trump, Asfura se ha acercado a un segundo lugar más contundente y ha aumentado sus probabilidades. Hoy prácticamente Moncada y Asfura están en una pelea uno a uno.
C.R.: En ese contexto un ballotage sería muy útil, ¿Por qué no hay segunda vuelta presidencial en Honduras?
C.G.C.: En Honduras no hay segunda vuelta. Los partidos mayoritarios participan, luchan, defienden y definen inicialmente en las primarias y de ahí sacan su candidato que va a las elecciones generales. Para ese momento, la población que vota ya tiene certeza sobre el candidato que va a apoyar. La participación no es mayor al 70% de la población hondureña habilitada para votar.
C.R.: En ese orden de ideas, ¿Cuántos hondureños están habilitados para votar este domingo?
C.G.C.: Alrededor de seis millones de ciudadanos están habilitados para votar (6,522,577 de ciudadanos están habilitados para votar tanto en Honduras como en el extranjero). De esta cantidad, entre 68.5 a 70% de la población técnicamente podría ir a votar. Los acontecimientos de las últimas 48 horas mueven el péndulo político en Honduras. Es decir, podría incrementar el porcentaje de electores, pero dependerá en gran medida de las acciones políticas que tengan lugar en las próximas horas que también podrían desmotivar la participación. Estamos en un escenario sumamente volátil en el que hay que tener en cuenta todas las variables. Este es un escenario dinámico, altamente complejo y totalmente inédito.
C.R.: ¿Cuál es la percepción de la ciudadanía sobre el presidente Trump en un contexto donde muchos inmigrantes hondureños están sufriendo el impacto de la política migratoria de la Casa Blanca, la persecución y las deportaciones? ¿Cómo ha tomado la ciudadanía hondureña el respaldo de Donald Trump a uno de los candidatos? ¿Lo perciben como una suerte de injerencia política en asuntos internos del país o, por el contrario, puede incidir real y positivamente sobre el candidato al que ha decidido apoyar?
C.G.C.: Los hondureños, de alguna manera, tienen relación directa con los Estados Unidos porque siempre hay un conocido o un familiar en los Estados Unidos, entonces hay mucha cercanía hacia los Estados Unidos. En segundo lugar, hay un respeto manifiesto, en su mayoría, a las decisiones de un presidente estadounidense, porque es un país muy importante para los hondureños. Entonces, para el Partido Nacional y su candidato, el respaldo del presidente Trump es lo mejor que le ha pasado. Para el Partido Liberal, de Nasralla, y para el Partido Libre, el oficialismo, el impacto ha sido fuerte. Eso podría reconfigurar el debate e incidir en el rumbo de las elecciones de este domingo.
C.R.: Para terminar, ¿Cuál considera, entre los candidatos que hoy compiten y tienen opciones reales, que es la mejor propuesta de país, más estructurada y razonable?
C.G.C.: El debate está entre Nasralla y Asfura.
C.R.: ¿El país entonces apostará al cambio y no a la continuidad?
C.G.C.: Los hondureños quieren cambio, necesitan estabilidad y quieren tener esperanza de que las cosas pueden ir mejor.
C.R.: En las últimas horas leía en la prensa estadounidense que hay mucha tensión en el país e incluso zozobra e incertidumbre de cara al domingo. Se teme un panorama de caos y violencia posterior a la jornada electoral, por los resultados y los hechos que puedan desencadenarse. Ha llegado a hablarse de que el ejército podría actuar de modo represivo y tomar acciones. ¿Por qué?
C.G.C.: Es una probabilidad bastante alta. Una triple autoproclamación generaría un caos terrible en el país y tendría un impacto económico fuerte durante 20 días, aproximadamente.
C.R.: ¿Puede ocurrir que todos los candidatos digan que cada uno fue el que ganó?
C.G.C.: Sí. Eso efectivamente puede ocurrir. Ese escenario se puede dar con una probabilidad muy alta.