Luis Arce ha concluido su gestión presidencial en Bolivia tras cinco años en el poder. El nuevo gobierno se posesionó el sábado. El presidente Rodrigo Paz Pereira y el vicepresidente Edmand Lara han puesto punto final al socialismo del siglo XXI. La edición populista en el país andino inició con el arribo de Evo Morales al poder en 2006.
El vicepresidente Lara, quien es un expolicía que devino en estrella de TikTok por su discurso anticorrupción, funge también como presidente de la Asamblea Legislativa, pero sin derecho a voto.
Entre los asistentes a la posesión estuvieron Javier Milei, presidente de Argentina; Gabriel Boric, presidente de Chile; Daniel Noboa, presidente de Ecuador; Santiago Peña, presidente de Paraguay; Yamandú Orsi, presidente de Uruguay; Christian Wulff, expresidente de Alemania; Geraldo Alckmin, vicepresidente de Brasil; Mary Denisse Munive, vicepresidenta de Costa Rica; Félix Ulloa, vicepresidente de El Salvador; y Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea. Además, estuvieron presentes cancilleres, delegados y embajadores de otros países, entre ellos Christopher Landau, vicesecretario de Estado de Estados Unidos. También hicieron presencia los representantes de diferentes organismos internacionales.
Entre los expresidentes bolivianos asistentes, el presidente Paz destacó a Jaime Paz Zamora (su padre), a Jeanine Áñez (liberada de prisión previa la posesión) y a Jorge “Tuto” Quiroga (contendor de Paz Pereira en la segunda vuelta electoral).
En su discurso, el flamante presidente fue crítico con los resultados de los gobiernos de izquierda en los últimos 20 años. Paz defendió la necesidad de hablar con la verdad y dijo que recibe un país “devastado”. “Nos dejan una economía quebrada con las reservas internacionales más bajas en 30 años. Nos dejan inflación, escasez, deuda, desconfianza. Nos dejan un Estado paralizado, un monstruo burocrático incapaz de servir al pueblo. Nos dejan filas interminables para conseguir combustible, mercados vacíos, salarios que no alcanzan. Nos dejan una nación cansada, dividida, endeudada moral y materialmente. Nos dejan la peor crisis de las últimas cuatro décadas”.
El mandatario aseguró que los gobiernos de izquierda “traicionaron” a los bolivianos. “No podemos mentir y decir que estamos mejor que antes. ¿El mal gasto de US$ 60.000 millones del gas y tener una deuda de más de US$ 40.000 millones, interna y externa, fue algo correcto?, ¿eso estuvo bien?, ¿somos un mejor país?”. “¿Dónde está el bendito mar de gas que nos prometieron? Nos dijeron que Bolivia iba a tener un mar de gas, acuérdense. Aquí no estamos haciendo recuerdo para vengarnos. Sabemos lo que no funcionó. ¿Dónde está el mar de gas? Evo, ¿dónde está el litio? Arce, ¿dónde está el litio?”. Sobre la falta de combustible, el presidente observó que en la noche previa a su posesión ya estaban entrando cisternas con diésel y gasolina al país.
El nuevo presidente también abogó por una Bolivia integrada al mundo: “Nunca más una Bolivia aislada, sometida a ideologías fracasadas, ni mucho menos una Bolivia de espalda al mundo”.
El periodista Raúl Peñaranda, director del medio boliviano Brújula Digital, habla con Clara Riveros sobre la posesión del nuevo gobierno y los desafíos que le esperan al mandatario en un país que, según dice Paz, está devastado a causa de la mala gestión de la izquierda populista en casi dos décadas al frente del poder.
Clara Riveros: ¿Cómo transcurrió la posesión del nuevo presidente Rodrigo Paz y su vicepresidente Edmand Lara, tras casi 20 años de gobiernos de izquierda?
Raúl Peñaranda: Transcurrió con toda normalidad, en un ambiente de cordialidad, de optimismo. Después de 20 años, la gente estaba dispuesta a este cambio, a un cambio de ciclo.
C.R.: ¿Qué rasgos definen al nuevo presidente en su personalidad y trayectoria?
R.P.: El presidente Paz es un hombre moderado en la retórica, es más bien una persona tranquila. No le gustan los altos decibeles o el histrionismo. Respecto a su hacer político, tiene una dilatada trayectoria de más de 30 años: primero fue diputado, después concejal de Tarija, luego alcalde de Tarija y, finalmente, senador. Acumula así una larga trayectoria política en varias etapas y, ahora, es presidente. En general, en su trayectoria, ha sido una persona moderada y también moderada en los gestos, en la manera de expresarse.

C.R.: ¿Qué país recibe Rodrigo Paz?
R.P.: Recibe un país con muchos problemas económicos, con un alto déficit fiscal, pero sobre todo con dos temas que hay que atender de manera urgente: el primero, no hay combustible. Desde hace años se subvenciona el combustible y nunca se pudo quitar la subvención y el Estado ya no tiene los recursos suficientes para poder seguir importando un combustible caro y vendiéndolo internamente a un precio barato. El combustible tiene que subir de precio y tendrá que subir de precio tal vez dos o tres veces más respecto de su costo actual. Esto sucederá en las próximas semanas. Y esta medida será dura, sin duda, será algo difícil de aceptar por la ciudadanía. Es posible que haya bloqueos y ojalá que puedan ser resueltos de una manera relativamente fácil.
El otro tema es la ausencia de dólares. No hay dólares en el país. Hay que devaluar la moneda. El dólar en la calle llegó a estar en 20 bolivianos (la moneda del país), cuando el precio oficial era de siete bolivianos. Es decir que casi se llegó a triplicar el valor del dólar en la calle, respecto del precio oficial. Pero ha ido bajando de manera constante y ahora está por debajo de 10 bolivianos. Lo que también puede interpretarse como una medida de confianza. La ciudadanía está confiando en que el nuevo gobierno enfrente los problemas. Y, por lo tanto, el dólar hoy está en menos de 10 bolivianos en la calle. Ya hay un margen mucho menor desde los siete bolivianos que son el precio oficial a los 10 bolivianos que es el precio en la calle. Pero ahora hay que devaluar. Hay que hacer una devaluación real y sincerar ese precio.
C.R.: ¿Cuáles son los lineamientos de política exterior del nuevo gobierno y cómo será su relación con América Latina?
R.P.: Rodrigo Paz ha dado mensajes claros a este respecto y no tendrá una relación con lo que se llama socialismo del siglo XXI. Ni siquiera fueron invitados a la posesión los líderes o delegados de esos países, por ejemplo, Venezuela, Nicaragua y Cuba. Hay un cambio evidente en la política internacional. El presidente también ha dicho que quiere normalizar las relaciones con Chile, con Perú y mejorarlas con Argentina y con los países vecinos.

C.R.: ¿Cuáles son los retos, los desafíos y las oportunidades para Bolivia tras el fin de un ciclo populista, iniciado por Evo Morales, que ha afectado severamente al país y ha desmantelado los pilares de la democracia boliviana?
R.P.: Creo que los retos y las oportunidades tienen que ver con cambiar la justicia que en estos años se convirtió en un apéndice del gobierno. Entonces el reto es cómo hacer una justicia creíble, autónoma, independiente, pero también hacer que la justicia, no por ser autónoma actúe de modo arbitrario e irregular y por su propia cuenta, sino que esté apegada a la norma. Los otros desafíos tienen que ver con los graves problemas que tiene Bolivia en salud y en educación. Ojalá que estos problemas sean parte de la agenda después de este ciclo populista.