Del excesivo “Rey Sol” a la decadencia francesa actual, una conversación con M. Ojeda Revah

01 décembre 2025 - 08:00

Mario Ojeda Revah, analista, autor e investigador mexicano, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México y doctor en Ciencia Política por el London School of Economics, conversa con Clara Riveros sobre la crisis económica de Francia, la dificultad de sus autoridades para racionalizar la economía y la proclividad francesa a la protesta que muchas veces degenera en violencia. Ojeda Revah aproxima una mirada exhaustiva de procesos históricos que han llevado al país europeo a la situación actual.

Clara Riveros: Previamente comentábamos las crisis a nivel político y social que vive Francia. Hoy quiero abordar la cuestión de la crisis económica actual. ¿A qué se debe?

Mario Ojeda Revah: Francia ha seguido un modelo estatista y tiene que ver con esa tradición estatista que viene desde Luis XIV…

C.R.: Esa etapa del «Rey Sol» fue sin duda uno de los momentos históricos más relevantes, creo. ‘Le Roi Soleil’, Luis XIV, rey de Francia entre 1643 y 1715, tuvo el reinado más extenso: 72 años y 110 días, según dicen. Como lectora me animo a decir que ‘le Roi Soleil’ representa una figura fascinante, decadente y excesiva. Quien lea acerca de su vida ha de preguntarse constantemente, como me ha pasado a mí, pero ¿cómo es posible tal simetría y sintonía entre esplendor y decadencia, resplandor y ambición, encumbramiento y degeneración, depravación y exceso, brillo y hedonismo, desprecio, opulencia e indiferencia? Porque Versalles fue todo eso. Ha de ser un objeto de estudio irresistible desde diversas disciplinas y parece un personaje mucho más intenso y apasionante que sus sucesores Luis XV y Luis XVI. Luis XV, quien se hizo llamar el «Bien Amado», también tuvo un largo reinado, entre 1715 y 1774 y, Luis XVI, quien quiso ser recordado como el ‘bienhechor o benevolente’, tuvo un final bastante más dramático decidido por su gente. ‘Le Roi Bienfaisant’ murió guillotinado a los 38 años, el 21 de enero de 1793, y con él también murió la monarquía francesa. Fue el último rey de Francia y el último rey que gobernó con poderes absolutos entre 1774 y 1791-1792. Hago todo este paréntesis para señalar que lo que puede verse a través de estos tres reinados es que el gasto público francés ya era excesivo e insostenible, también los impuestos y las condiciones de vida miserables del pueblo frente a la decadencia y los excesos de estos monarcas, sus cortes y cortesanos…

M.O.R.:  Francia ha seguido un modelo estatista. La tradición estatista heredada de sus reyes y de sus consejeros. Los ministros y consejeros de Luis XIV como Jules Raymond Mazarin, el cardenal Mazarino, o el ministro Jean-Baptiste Colbert, fueron testigos de esa gran intervención del Estado en la vida social y económica del país. Colbert implementó políticas mercantilistas. Buscaban fortalecer la economía francesa a través del mercantilismo y el intervencionismo del Estado y esta forma de ejecutar o ejercer la política económica ha prevalecido.

Francia es un país capitalista pero el Estado tiene una gran participación en sectores estratégicos: energía nuclear, electricidad y aeroespacial, entre otros. Es también un Estado provincial, un Estado benefactor muy poderoso, muy fuerte, y que brinda unos servicios sociales excepcionales: la sanidad pública francesa es de primera, la escuela pública francesa también lo era, aunque ha decaído en los últimos 10 o 20 años. Pero la calidad de sus servicios públicos y servicios sociales son mundialmente reconocidos. Obviamente, todo esto tiene un alto costo financiero. Entonces, si por un lado quieres servicios sociales de primera y, por el otro, te quieres jubilar a los 59 o 60 años, no hay manera de financiar eso. Y, a todo lo anterior, hay que añadir una burocracia enorme con una serie de prerrogativas de las que se ha abusado durante mucho tiempo.

Financiar todo eso cuesta muchísimo y ha llevado a que este déficit del 5% de la deuda haya llegado al 115% que es inasumible y que ha generado que las principales agencias calificadoras de deuda soberana hayan degradado la deuda soberana. Si Francia quiere contratar empréstitos tiene que pagar intereses mucho más altos.

Lo que hoy pasa con Francia va en el sentido contrario de Italia que solía ser el desastre de las finanzas públicas de Europa y que Georgia Meloni, guste o no esta señora y su discurso político, ha logrado ordenar. Meloni ha racionalizado la economía italiana a tal grado que la calificación de la deuda soberana italiana hoy es mucho mejor que la francesa. ¡Quién lo diría!

Ordenar las finanzas y racionalizar la economía en Francia se dificulta porque es un país muy propenso e inclinado a la protesta pública masiva y violenta. Toman las calles a la menor provocación, incendian coches, inician algaradas y se enfrentan a la Policía. Es una tradición francesa. Esta no viene de Luis XIV sino de la Revolución Francesa (1789-1799), de la Comuna de París (1871), del Mayo francés o Mayo de 1968 y ahora lo vemos con el Movimiento de los chalecos amarillos, lo que en francés denominan «Mouvement des gilets jaunes».

Este último es un movimiento de protesta originalmente contra el aumento en los precios de los carburantes contaminantes, el diésel y los combustibles. Las movilizaciones iniciaron en octubre de 2018. Eran clases medias bajas rurales que protestaban contra lo que ellos perciben como el privilegio de los bobós (bourgeois bohèmes) los bohemios burgueses que habitan en los barrios ricos de las grandes ciudades francesas. Ese movimiento realizó sucesivas protestas. Pero a las protestas de los chalecos amarillos, le han sucedido muchas otras protestas, cada vez más violentas, no sólo en París. En años recientes otras ciudades como Marsella han mostrado niveles de conflictividad y violencia exacerbada e incontrolada que desafían las capacidades del Estado para contenerlas y restaurar el orden.

 

 

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