Una investigación estadounidense basada en los historiales sanitarios de cerca de 165.000 personas encuentra una menor incidencia de demencia de Alzheimer entre quienes recibieron la vacuna antigripal de dosis alta. Los científicos consideran prometedores los resultados, aunque advierten de que todavía no puede establecerse una relación de causa y efecto.
Una vacuna utilizada habitualmente para proteger a las personas mayores frente a la gripe podría tener una relación inesperada con la salud cerebral. Investigadores de la Universidad de Texas en Houston han observado que los adultos de 65 años o más que recibieron una vacuna antigripal de dosis alta presentaron una menor incidencia de demencia de Alzheimer que aquellos vacunados con una formulación de dosis estándar.
El estudio, publicado en la revista científica Neurology, abre nuevas perspectivas para investigar la relación entre el sistema inmunitario, las infecciones respiratorias y las enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, sus resultados no permiten afirmar que la vacunación prevenga el Alzheimer.
Cerca de 165.000 personas analizadas
El equipo, encabezado por investigadores de UTHealth Houston, examinó datos sanitarios de 164.797 personas mayores de 65 años en Estados Unidos.
De ellas, 120.775 habían recibido vacunas antigripales de dosis alta y 44.022 formulaciones estándar. Los científicos analizaron la aparición de diagnósticos de demencia de Alzheimer durante un seguimiento de hasta tres años.
Los resultados mostraron una asociación estadísticamente significativa entre la vacunación de dosis alta y un menor riesgo de desarrollar la enfermedad durante parte del periodo estudiado.
En uno de los análisis principales, la diferencia estimada a los 25 meses fue de aproximadamente 0,54 puntos porcentuales, equivalente a un caso menos por cada 185 personas vacunadas con dosis alta en lugar de dosis estándar. Se trata de una estimación estadística, no de un beneficio preventivo demostrado.
¿Qué relación existe entre las vacunas y el cerebro?
Los investigadores plantean varias explicaciones posibles.
Una mayor protección frente a la gripe podría reducir las infecciones graves y los procesos inflamatorios que afectan al organismo, incluidos aquellos que pueden repercutir en el cerebro.
Otra hipótesis apunta a que determinadas respuestas inmunitarias desencadenadas por la vacunación podrían influir en mecanismos relacionados con la neurodegeneración.
Por ahora, ninguna de estas explicaciones ha sido demostrada como causa de los resultados observados.
El estudio también encontró diferencias entre hombres y mujeres, con una asociación más persistente en determinados análisis realizados entre las participantes femeninas.
Resultados prometedores, pero con limitaciones
La investigación es observacional y utiliza datos administrativos de seguros médicos, no un ensayo clínico en el que los participantes hayan sido asignados aleatoriamente a diferentes vacunas.
Además, los autores reconocen limitaciones importantes, como la duración relativamente corta del seguimiento y la ausencia de información completa sobre hábitos de vida, factores sociales y determinados indicadores biológicos.
Algunos análisis realizados con criterios diagnósticos más estrictos tampoco encontraron diferencias estadísticamente significativas.
Por ello, los resultados deben interpretarse con prudencia.
La vacunación antigripal sigue teniendo como finalidad principal prevenir la gripe y sus complicaciones, especialmente entre las personas de mayor edad.
Su posible contribución a la reducción del riesgo de Alzheimer constituye una línea de investigación interesante, pero todavía necesita confirmación mediante estudios adicionales.
La cuestión científica es relevante: comprender cómo interactúan las defensas inmunitarias y el envejecimiento cerebral podría ayudar a identificar nuevas estrategias frente a una enfermedad que representa uno de los mayores desafíos sanitarios de las sociedades envejecidas.