Manuel Grau, empresario catalán, amigo íntimo de la primera dama colombiana

29 novembre 2025 - 19:22

La movida de poder hoy está en Suecia, indicaba este viernes el portal de investigación y análisis político La Silla Vacía, por cuenta del escándalo desatado en Colombia con la compra de aviones Gripen de Saab y por el estilo de vida que lleva Verónica Alcocer en la capital de ese país, viviendo entre el lujo, el poder, la ostentación y la farándula, sin que nadie sepa de qué vive la primera dama colombiana.

Esta semana, medios suecos registraron a Alcocer saliendo de una tienda de lujo en compañía de Manuel Grau, amigo íntimo de Alcocer, de origen catalán y a quien el presidente Petro nacionalizó de manera exprés en 2022, para darle un puesto en el gobierno y, además, asignarle contratos con el Estado. El empresario catalán impidió que la primera dama respondiera las preguntas de la prensa sueca afirmando: “No, no lo creo”, mientras obstruía el lente de la cámara que los filmaba.  ¿Quién es Grau? Reportajes de investigación realizados y publicados previamente por La Silla Vacía ponen en entredicho la probidad de este personaje y le permiten llamarlo “un catalán de pasado oscuro que Petro nacionalizó”.

Manuel Grau, de origen catalán y ahora también colombiano, gracias a la nacionalización exprés otorgada por el presidente Petro en 2022, ha ocupado la atención de los medios nacionales y extranjeros, esta semana, por cuenta de su aparición en Estocolmo, acompañando a la primera dama Verónica Alcocer.

Este capítulo, sin embargo, también llama la atención sobre la doble vara que existe para la inmigración y los derechos de ciudadanía que esta otorga. Mientras las autoridades españolas se muestran afables y dispuestas a recibir inmigrantes, principalmente para que hagan los trabajos que los españoles no quieren hacer, según han llegado a deslizar altos cargos de ese gobierno, desde el poder en Colombia, se saltan todos los pasos, nacionalizan a los amigos españoles, sin considerar sus antecedentes y líos en su país de origen, inventan altos cargos para que ellos lleguen a ocupar espacios centrales de poder y les otorgan jugosos contratos con el Estado para asegurarles la recepción de grandes recursos.

No es la primera vez que Grau aparece en los medios colombianos. Desde el arribo al poder del presidente izquierdista Gustavo Petro, ha sido llamativa la influencia y poder que ejerce este empresario, así como su participación en proyectos inmobiliarios, lo cual ha llevado a indagar en su pasado y a cuestionar la legalidad de su nacionalización, por orden presidencial, sin que cumpliera los requisitos, así como su papel en el gobierno. Y es que una cosa ha llevado a la otra: la nacionalización le ha posibilitado el acceso a Grau a cargos públicos, circunstancia que también ha tenido lugar con otros empresarios catalanes.

De hecho, la adjudicación de un contrato para la construcción de 893 viviendas de interés social en Santa Marta a una empresa con la que tiene vínculos, el Grupo Solerium, ha intensificado los cuestionamientos por posibles conflictos de interés.

Por otra parte, la proximidad de Grau Pujadas con Xavier Vendrell, otro empresario catalán que se ha visto involucrado en casos de corrupción en España, también está en el centro del debate público en Colombia. Vendrell también obtuvo la nacionalidad colombiana por orden presidencial. Ambos han estado presentes y han sido influyentes desde la campaña presidencial de Gustavo Petro y han tenido acceso privilegiado a negocios con el Estado colombiano. Vendrell y Grau tienen participación en Barcelona Export Group y se los vincula con proyectos estratégicos en el país cafetero.

Según La Silla Vacía, la convocatoria pública lanzada por Cisa en julio de 2024, para el proyecto de Santa Marta, no recibió propuestas dentro del plazo, pero Solerium presentó su oferta fuera de tiempo y, pese a ello, fue seleccionada. El proyecto, con una inversión inicial de 16.000 millones de pesos, contempla aportes iguales de Cisa y Solerium, y la comercialización de las viviendas quedaría en manos de la entidad estatal. Grau ha mantenido vínculos con el Grupo Solerium, empresa que ha participado en proyectos inmobiliarios como Torre Barcelona en Chía y Bogotá. Solerium, además, ha sido responsable de la comercialización y administración de estos desarrollos inmobiliarios, en tanto que Grau figura como miembro activo de Barcelona Export Group, matriz española vinculada a estos proyectos.

Por otra parte, Grau ha hecho parte de delegaciones oficiales, ha sido presentado como funcionario de instituciones públicas, en cargos (¿inventados para él?) sin existencia formal. La legalidad de las actuaciones presidenciales, del gobierno progresista -cada vez más en el sentido orwelliano de la expresión (progreso hacia el dolor)- y del mismo Grau, hoy están en tela de juicio. Grau Pujadas ha sido parte de la comitiva oficial de la primera dama, desplazándose en viajes oficiales que pagan los colombianos, incluida una audiencia privada con el papa Francisco en el Vaticano. Ahora ha acompañado a Alcocer en diferentes celebraciones en Estocolmo junto a figuras empresariales y políticas locales, según el medio sueco Expressen.

“Grau Pujadas cuenta con una trayectoria empresarial que abarca compañías inmobiliarias y turísticas en España, así como diversas empresas en Colombia desde 2012. Su perfil ha cobrado notoriedad por su relación directa con el presidente Petro y su entorno más cercano. La prensa ha señalado que Grau Pujadas ha mantenido vínculos empresariales estratégicos y ha sido presentado en ocasiones como asesor del mandatario”, recoge Infobae.

La relación de Grau con la familia presidencial no es nueva. Están vinculados hace más de una década. Y esa relación le ha facilitado hacer grandes negocios en Colombia. “Por ejemplo, desde 2023 Manuel Grau fue nombrado miembro de la junta directiva de Cisa, la inmobiliaria del Estado. Este año, Cisa se asoció con una constructora socia de Grau para construir viviendas en Santa Marta”, contextualiza el medio argentino.

Incluso si el gobierno colombiano está tratando de desviar la atención de los sucesivos escándalos que protagoniza y el presidente se está victimizando, bien hacen la prensa local e internacional, así como la oposición, en sacar a la luz y denunciar las actuaciones turbias del gobierno colombiano, la celebración indebida de contratos, su falta de transparencia y los conflictos de interés en las relaciones que mantienen altos cargos del gobierno, de arriba hacia abajo, empezando por el presidente de la república, con empresarios españoles. ¿El gobierno del cambio o la gran estafa?

 

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