Un nuevo escándalo de la diplomacia colombiana ocupa la prensa local e internacional. El diario El País de España comenta la fiesta vallenata celebrada en días pasados por la embajada colombiana en la capital nicaragüense y en la que hizo presencia Carlos Ramón González, uno de los exfuncionarios de confianza del gobierno Petro, hoy prófugo y con orden de captura de Interpol. González se asiló en Nicaragua para eludir la justicia colombiana.
“La polémica desatada por la fiesta vallenata a la que asistió en Nicaragua Carlos Ramón González, prófugo de la justicia colombiana asilado por el régimen de Daniel Ortega, no amaina. El antiguo jefe de inteligencia y director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) en el Gobierno de Gustavo Petro fue grabado a mediados del mes, mientras bailaba e incluso hacía ‘el trencito’ en una parranda”, indica El País y añade que esta es una muestra más de que la política exterior ha tropezado una y otra vez con la embajada colombiana en Nicaragua, fuente constante de escándalos y fricciones diplomáticas que ha puesto a la Cancillería a hacer malabares en distintos momentos durante los tres años largos que lleva en el poder el presidente Petro.
Previamente El Espectador dirigió una nota editorial al presidente de la república indicando que “González fue su mano derecha en el Departamento Administrativo de la Presidencia y en la Dirección Nacional de Inteligencia. Desde que salió de esos cargos enfrenta un proceso judicial al que no se ha querido presentar en persona y es prófugo de la justicia. Las suspicacias abundan. ¿Acaso el gobierno ha ayudado a que eluda a la justicia colombiana? ¿Por qué se permite una representación tan nefasta en Nicaragua? Eso es una humillación a la institucionalidad y a la buena fe del país entero”.
La primicia de la presencia de González en la fiesta de la embajada fue de W Radio. Este medio mostró en exclusiva imágenes del exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), Carlos Ramón González, de parranda vallenata en un evento promocionado por la Cancillería colombiana en Managua. González es un prófugo de la justicia colombiana por el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Las imágenes del evento muestran al prófugo bailando y disfrutando de la fiesta mientras que es requerido en Colombia para que responda por el desfalco de recursos públicos de la UNGRD.
¿Por qué el alto gobierno cuida de ese personaje y ha hecho todo lo que está a su alcance para procurarle una estancia amena en Nicaragua?
El prófugo hizo presencia en la fiesta hasta la madrugada y luego se retiró tranquilamente a su domicilio. Carlos Ramón González tiene asilo diplomático concedido por la dictadura de Daniel Ortega, ello le permite llevar una vida apacible y placentera en el país centroamericano, “mientras el resto de presuntos implicados en el desfalco a la UNGRD para comprar conciencias en el Congreso están en juicio, no es la primera irregularidad en su caso”, ha destacado la W, emisora de la Cadena Prisa.
Meses atrás, en agosto, Noticias RCN reveló que, mientras las autoridades judiciales colombianas trataban de dar con el paradero de Carlos Ramón González, el mismo gobierno estaba facilitándole los trámites en Nicaragua para que obtuviera asilo político. Ello permitió que no hubiese extradición a Colombia, para que responda ante la justicia que ordenó su captura y medida de aseguramiento carcelaria mientras es juzgado.
El mismo día en que se estaba ordenando la captura del exfuncionario cercano al presidente Petro, la embajada colombiana gestionaba y solicitaba agilizar la residencia legal en Nicaragua para González. Gracias a tan diligente proceder, González es hoy un prófugo de la justicia y asilado por el régimen Ortega.
Las confesiones de testigos claves y protagonistas de uno de los mayores entramados de corrupción de la actual administración han indicado que Carlos Ramón González fue el cerebro del esquema que buscó, por medio de la UNGRD, garantizar la entrega de contratos a congresistas como Iván Name y Andrés Calle, presidentes del Congreso de la República para el año 2023.
“Usted, señor Carlos Ramón, solicitó a Olmedo de Jesús López Martínez, en ese momento director de la UNGRD, entregar contratos por $60.000 millones al entonces presidente del Senado, Iván Name, y por $10.000 millones al entonces presidente de la Cámara, Andrés Calle. La finalidad era obtener apoyo a los proyectos de ley del Gobierno en el Congreso” dijo en su momento el fiscal del caso.
“Incluso, la famosa cifra de $3.000 millones de pesos en favor de Iván Name y $1.000 en favor de Andrés Calle, que presuntamente les fue entregada por Sneyder Pinilla para favorecer la agenda del gobierno, según la Fiscalía, fue determinada por el prófugo y ejecutada por los exdirectores de la Unidad de Gestión del Riesgo”, ha precisado W Radio. “Durante el mes de septiembre, usted le solicitó a Olmedo López variar la oferta a Iván Name por $3.000 millones en efectivo y a Andrés Calle por $1.000 millones en efectivo”, se le enrostró al exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), el organismo de inteligencia de Colombia, durante una audiencia en la que no aceptó cargos.
Transcurridos unos meses, el país observa al prófugo bailando y rodeado de personas del servicio diplomático colombiano, otra imagen da cuenta del prófugo cerca de la publicidad de dicha embajada. Y, como si las imágenes no fueran evidencia suficiente, varias fuentes han confirmado a la emisora que el encargado de negocios estuvo en la fiesta y recibió agradecimiento público del invitado musical, además de haber solicitado cuantiosos recursos a la Cancillería para la realización del evento.
En los días siguientes al informe presentado por W Radio, el editorial del diario El Espectador, difundido también en la prensa independiente, El Confidencial, que sobrevive como puede al hostigamiento de la dictadura nicaragüense, ha referido, con razón: “La vergüenza diplomática de Colombia en Nicaragua”. “¿Nuestros representantes en Nicaragua lo son de la institucionalidad colombiana o, más bien, son agentes al servicio de Carlos Ramón González?”, cuestiona el periódico colombiano.
El Espectador le ha dicho al presidente por esta vía que sus representantes en Nicaragua humillan tanto a su gobierno como al país. “Las actuaciones del encargado de negocios en Nicaragua, Óscar Muñoz, y de todos los diplomáticos que estuvieron en la fiesta en la que compartieron con el prófugo de la justicia Carlos Ramón González son una burla a la institucionalidad, a las normas nacionales y a los principios morales básicos”.
No se puede entender cómo es posible que el encargado de negocios, tras colaborar para asegurar la estadía de González en la Nicaragua de Ortega, haya seguido vinculado al Ministerio de Relaciones Exteriores. Por lo anterior, se cierne la duda de si el gobierno “es cómplice de personas que presuntamente cometieron actos de corrupción y que no han tenido la valentía de enfrentar a los jueces colombianos”. “¿Qué debe pensar el país de esto? ¿Cómo entender que la diplomacia colombiana se sienta tan cómoda de compartir espacio con un prófugo de la justicia? ¿Nuestros representantes en Nicaragua lo son de la institucionalidad colombiana o, más bien, son agentes al servicio de los intereses individuales de González?”.
“La respuesta de la embajada en Nicaragua es risible. Dijeron en un comunicado que ‘el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia no patrocinó ni tuvo participación alguna en la realización de este evento’, pero que sí lo promocionaron entre todo el servicio diplomático. También explicaron que, como González está asilado, nadie ‘estaba en capacidad de impedir el ingreso o la asistencia de ningún ciudadano a un evento de carácter público’. Ah, vaya tragedia, los forzaron a compartir espacio con un prófugo de la justicia que tiene circular de la Interpol en su contra. En su visión, ellos son víctimas. Colombia entera debería sentir algo de lástima por lo que tuvieron que pasar, parecen decirnos”, finaliza El Espectador.
¿Por qué el encargado de negocios de Colombia en Nicaragua siguió en el cargo después de confirmarse que ayudó a González a permanecer en ese país para eludir la justicia en Colombia? La Fiscalía y la Procuraduría han anunciado investigaciones. El Ministerio de Relaciones Exteriores ha dicho que habrá un proceso interno. No obstante, aguardó a que estallase el escándalo en la prensa. Entre tanto, el presidente Petro ha eludido la responsabilidad de su gobierno a través de su cuenta de X: “Nosotros no tenemos embajador en Nicaragua. Nicaragua no dio beneplácito a la sanandresana Vilma Jay. Los responsables de la fiesta deben salir de inmediato de sus cargos”. Pero, como le dice El espectador al jefe de Estado colombiano: “No es suficiente, presidente”.
Las preguntas y la conclusión dirigidas al presidente y a su gobierno mantienen vigencia, cada explicación ha sido una burla a la nación.