Miami: un laboratorio político

01 novembre 2025 - 07:45

“Samuel Huntington pensaba que los hispanos amenazaban la democracia estadounidense. Lo que ha pasado es que la reacción en contra de los hispanos ha generado una autocracia”, observa Eduardo Gamarra.

Clara Riveros conversa con el Dr. Eduardo Gamarra, profesor titular de ciencias políticas en el Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida (FIU, por sus siglas en inglés) sobre democracia y cultura política, la representación de Miami como laboratorio político del país, las problemáticas locales que se cruzan con los grandes debates a nivel nacional y la radiografía de este momento político y social que vive Miami.

Clara Riveros: Pensando en acercar el panorama político y electoral a los lectores latinoamericanos que tal vez desconocen tanto la política local como a la sociedad de Miami, ¿podría explicar qué representa Miami como laboratorio político siendo una ciudad latina y diversa que también es símbolo del nuevo voto urbano en Estados Unidos?

Eduardo Gamarra: Hace muchos años, entre 1999 y 2000, un profesor de la Universidad de Harvard, muy famoso, Samuel Huntington, me llamó y me dijo que estaba escribiendo algo sobre Miami. No sé si te acuerdas de él…

C.R. Sí. El autor de Choque de civilizaciones…

E.G.: En ese momento yo era director del Centro para América Latina de la Universidad y él me comentó que estaba escribiendo algo que luego se convirtió en un libro que se llama «¿Quiénes somos? Los desafíos a la identidad nacional estadounidense».

Ese libro decía que Miami era el futuro de los Estados Unidos y que Miami era un experimento social, pero él no lo decía de manera positiva. Él decía que la principal amenaza para los Estados Unidos éramos los hispanos porque éramos católicos, teníamos una cultura política autoritaria y lo que nosotros estábamos haciendo, primero porque no queríamos hablar inglés, no nos integrábamos y manteníamos nuestros enclaves, alteraba la cultura política del país y eso era una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y la supervivencia de la democracia. Esa es  una interpretación más sofisticada de la que tienen hoy en algunos sectores de la administración y de la que persiste especialmente en grupos de americanos blancos desde el condado de Broward, en Florida, hacia arriba.

Se percibe que Miami, es decir, los hispanos, es una amenaza por todo lo que te acabo de decir. Ven a Miami como una ciudad perdida. La perdieron con los hispanos. Está la idea de que “no queremos que Estados Unidos sea como Miami”.  En lugar de ver como positiva la influencia latina la perciben como algo negativo y que hay que combatir. Y, por supuesto, en Miami, a veces, hay escándalos de corrupción y la forma en la que se han comportado algunos de nuestros liderazgos políticos no ha sido la mejor. Entonces, eso de alguna manera termina justificando esa visión que se tiene de Miami y de lo que somos nosotros los hispanos. Una buena parte de la población piensa que están siendo reemplazados por esta nueva presencia de inmigrantes de la cual la mayoría son hispanos, entonces apoyan el liderazgo que se acomoda a esa visión y creen que lo que está sucediendo hoy se justifica para poner fin a esa situación.

En resumen: Huntington pensaba que los hispanos amenazaban la democracia estadounidense. Yo no creo que sea así. Lo que ha pasado es que la reacción en contra de los hispanos ha generado una autocracia.

C.R.: Siguiendo este razonamiento, paradójicamente han confluido en su predilección electoral quienes quieren salvar el país de los ‘invasores latinos’ con aquellos latinos que tienen predilección por un liderazgo al estilo latinoamericano. Su planteamiento es muy pertinente. ¿Qué dilemas y preocupaciones locales, expuestos en este marco electoral de Miami, se cruzan hoy con los grandes debates a escala nacional?

E.G.: En realidad se cruzan todos. El principal es el tema migratorio, se cruza de manera extraordinaria porque esta es una ciudad de inmigrantes hispanos. Y el impacto se va a sentir de manera muy visible. También está el problema del narcotráfico y cómo esta comunidad está ligada a redes de narcotráfico y lavado de dólares, que también es visto como un problema hispano, por supuesto, afianza la percepción de que los latinos somos violentos. Aquí no va a haber una intervención militar para “ordenar Miami” porque las tasas de violencia han estado bajando, no subiendo, pero igual hay esa asociación de que los latinos somos violentos y traemos violencia.

La administración estadounidense cree que el cambio climático es un invento y que no tiene nada que ver con nada, que el clima siempre ha cambiado, pero lo que muestra la realidad aquí es que hay comunidades mucho más vulnerables a los efectos del cambio climático, igual que América Latina. Y no te olvides que una buena explicación del flujo migratorio, más allá de la violencia y la represión en unos países, también tiene que ver con el cambio climático.

Por otra parte, fíjate en lo que está pasando en la costa de Venezuela, con las intervenciones de Estados Unidos, son acciones de la administración que tienen al 50% de la población feliz de que eso esté sucediendo. Y, entre los venezolanos de Miami, quizá el respaldo a Trump, en este tema, podría ser de 80%.

C.R.: Y aquí es cuando nos olvidamos del debido proceso, la Constitución y las leyes…

E.G.: Es que ni siquiera sabemos los nombres de los muertos, vamos por casi 50 y no sabemos quiénes son, si eran criminales, si eran narcotraficantes, si eran pescadores, si eran colombianos, si eran venezolanos. La gente aquí piensa que eso es lo que se debe hacer.

C.R.: Es curioso como inmigrantes, muchos exiliados que llegaron huyendo de sistemas autocráticos, hoy estén legitimando un accionar que está traspasando todos los límites legales y constitucionales, que actúa por encima de la ley o que está dispuesto a reescribir nuevas leyes favorables a su proyecto…

E.G.: Cuando veo a mis compatriotas latinoamericanos, aquí en Miami, apoyando al presidente Trump, con el mismo autoritarismo que escuchaba en América Latina, hay que darle razón en ese aspecto a Huntington: sí venimos de una cultura política autoritaria y, en esa medida, estamos felices con un Donald Trump, con un caudillo, con el tipo de hombre, el macho, que está resolviendo los problemas de la sociedad, por eso queremos a Bukele y a los dictadores…

C.R.: Para terminar, ¿Cuál sería su síntesis, radiografía o postal del momento político y social que está viviendo Miami?

E.G.: Mira, te diría, y me voy en un español muy a lo Mario Vargas Llosa: ¡Creo que estamos jodidos! Y sí: estoy preocupado por el futuro de la democracia en Estados Unidos.

 C.R.: Profesor Gamarra, esa es una postal muy nítida del momento que vive Miami y una preocupación muy genuina y necesaria en los Estados Unidos actual.

 

 

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