Diálogo con Antonio Gavilanes: inmigración, Mundial 2030 y la mirada a América Latina

15 septembre 2025 - 18:44

El politólogo español Antonio Gavilanes Dumont, presidente del Club Diálogos para la Democracia, un think tank de Madrid, conversa con Hoy 24 en relación con temas de relevancia para España, como la inmigración, sus oportunidades y desafíos. Gavilanes muestra interés y avidez por indagar en las oportunidades de cooperación y profundización del diálogo entre países de cara al Mundial de 2030 y, por último, observa el panorama actual que brinda América Latina hoy.

CLARA RIVEROS: Habíamos comentado, semanas atrás, el dinamismo que imprimen los inmigrantes a la economía española, tan evidente en la vibrante Madrid. Parece que Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, coincide con sus apreciaciones. La inmigración es una cuestión que plantea muchos desafíos, pero también grandes oportunidades. ¿Cuál es su lectura a este respecto?

ANTONIO GAVILANES: La inmigración es un proceso natural de nuestras sociedades a lo largo de los tiempos.

Los españoles hemos sido y somos emigrantes. En el siglo XIX emigrábamos a Latinoamérica: Argentina, México, Colombia, Cuba, Venezuela, etc., y a mediados del siglo XX emigrábamos a  Europa central, a países como Alemania, Suiza, Holanda, Reino Unido, etc. La inmigración o emigración es un hecho natural. Desde los pueblos o desde las ciudades pequeñas se emigra a las grandes ciudades. Y de los países menos desarrollados a los países más desarrollados.

Si sirve de ejemplo diré que en España tenemos actualmente un millón de marroquíes, en torno a setecientos mil rumanos y seiscientos mil colombianos. Además de peruanos, ecuatorianos, dominicanos, venezolanos, argentinos, etc. Toda esta inmigración trabaja fundamentalmente en la hostelería y en servicios varios como cuidados de ancianos, de niños, limpieza doméstica y en puestos relativos a la construcción.

Si toda esta inmigración se marchara, en un momento determinado, España se pararía. Se calcula que el 1% del PIB se debe a la inmigración.

La violencia que puede generar la inmigración es proporcional a la que generan los mismos españoles como demuestran las estadísticas.

C.R.: España, Portugal y Marruecos serán países sede del mundial de fútbol en 2030, esto también habla de integración y de cooperación a un alto nivel. ¿Cuál es su opinión a este respecto?

A.G.: Considero que este proceso es positivo, aunque encierra algunas dificultades en su negociación y distribución de la logística. El proceso lleva implícito un diálogo intenso entre las distintas instituciones de los tres países. Precisamente al Club Diálogos para la Democracia le gustaría organizar un debate bien sea en Madrid, Rabat o Lisboa que serviría para intercambiar opiniones a este respecto.

C.R.: ¿Qué expectativas, oportunidades y potencialidades advierte para los países organizadores, para sus sociedades y para las empresas y el turismo de estos países que acogerán el mundial de fútbol?

A.G.: Todo lo que sea colaboración influye positivamente en el turismo y al desarrollo económico de los tres países.

C.R.: Quiero que vayamos del otro lado del Atlántico porque usted sigue con mucha atención e interés todo lo que sucede en América Latina. ¿Qué importancia tiene hoy América Latina para España a nivel político, económico y cultural?

A.G.: Tiene mucha importancia a todos los niveles, nos une una historia común y una lengua y cultura también comunes.

Cada vez es más frecuente la presencia de empresas españolas en Latinoamérica y empresas latinoamericanas en España. Como dato informativo señalo que España en diferentes países de Latinoamérica es el segundo país inversor después de Estados Unidos.

C.R.: Usted ha realizado diferentes actividades como presidente del Club Diálogos para la democracia en países latinoamericanos. Hábleme un poco de su relación con las ciudades de Iberoamérica y cómo lo han impactado, positiva y negativamente…

A.G.: Las experiencias que hemos tenido han sido altamente positivas tanto en los actos que hemos celebrado en Bogotá como en Ciudad de México al igual que con las personalidades latinoamericanas que han venido a Madrid como ponentes invitados y que nos han ayudado a comprender mejor los problemas y las relaciones con América Latina.

C.R.: ¿Cómo se ve hoy, desde España, a América Latina? Hay dictaduras, gobiernos populistas de derecha e izquierda, fragmentación, caos, inestabilidad y muchos inmigrantes que han llegado a España en años recientes…

A.G.: En la actualidad en América Latina hay gobiernos que me parecen estables y democráticos como los de México y Brasil.

Países como Argentina, El Salvador y algunos otros de extrema derecha populistas  no reúnen las condiciones necesarias para indicar que son países democráticos.

Venezuela, Cuba y Nicaragua son países con férreas dictaduras que a mi modo de ver deberían cambiar con una transición hacia la democracia.

Chile y Colombia han girado a la izquierda con un resultado positivo en Chile y negativo en Colombia.

C.R.: ¿Qué impacto le causó, como observador de asuntos latinoamericanos, el atentado y la muerte de Miguel Uribe y los atentados recientes en Colombia?

A.G.: Todo lo que sea terrorismo y asesinatos los condeno radicalmente.

C.R.: ¿Considera que esos hechos tendrán incidencia en el proceso electoral del próximo año?

A.G.: La muerte de Miguel Uribe tendrá bastante influencia en las próximas elecciones en Colombia en el año 2026, especialmente en el sector conservador.

C.R.: ¿Cuál es la imagen que se tiene hoy de Colombia y del gobierno Petro en España?

A.G.: A distancia me parece un gobierno totalmente inestable como lo demuestra el constante cambio de ministros. Para los que pensábamos que sería positivo para Colombia un gobierno de izquierdas, que contribuiría a una redistribución de la renta y a la potenciación de una clase media, nos ha defraudado.

C.R.: ¿Qué vamos a ver y qué se puede esperar del gobierno colombiano en su último año de gestión?

A.G.: A mi modo de ver poco se puede esperar en este último año de gestión. Para que un país progrese se necesita una estabilidad política, jurídica y económica, cosa que Colombia con Petro no tiene.

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