Marco Rubio niega que vaya a abandonar el Gobierno de Trump en plena crisis republicana

06 novembre 2026 - 08:45

El secretario de Estado estadounidense desmiente las informaciones sobre una posible dimisión para preparar una candidatura presidencial en 2028. Su respuesta llega tras la contundente derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato, que ha reavivado las tensiones internas y las especulaciones sobre la sucesión de Donald Trump.

Washington, 6 de noviembre de 2026. — El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha rechazado las informaciones según las cuales estaría considerando abandonar la Administración de Donald Trump para preparar una eventual candidatura a la Casa Blanca en 2028.

En una entrevista concedida el jueves a The New York Times, Rubio aseguró que su intención siempre ha sido permanecer al servicio del presidente hasta la conclusión de su mandato, previsto para enero de 2029.

El jefe de la diplomacia estadounidense también descartó pronunciarse sobre sus posibles aspiraciones presidenciales, en un momento en que el Partido Republicano comienza a debatir su futuro tras la derrota sufrida en las elecciones legislativas del 3 de noviembre.

Un desmentido tras las informaciones sobre su posible salida

Las especulaciones surgieron después de que varios medios estadounidenses apuntaran a una eventual salida de Rubio del Ejecutivo.

Bloomberg informó, citando fuentes conocedoras de las deliberaciones internas, de que el secretario de Estado y sus asesores estaban evaluando diferentes opciones para su futuro político.

Según esa información, Rubio habría abordado con responsables de la Casa Blanca la posibilidad de abandonar sus funciones, aunque no se había adoptado ninguna decisión.

El Departamento de Estado rechazó categóricamente esas versiones, que calificó de infundadas.

El propio Rubio intervino posteriormente para reafirmar su compromiso con la Administración Trump.

La derrota electoral acelera el debate sucesorio

El desmentido se produce en un contexto particularmente delicado para el Partido Republicano.

La victoria demócrata en las dos cámaras del Congreso ha debilitado políticamente a Trump y ha abierto una reflexión sobre las causas del fracaso electoral.

Aunque el presidente continuará en la Casa Blanca hasta enero de 2029, salvo circunstancias excepcionales, la atención comienza a desplazarse hacia las posibles candidaturas republicanas de 2028.

Rubio figura entre los dirigentes mencionados como eventuales aspirantes, junto al vicepresidente JD Vance.

Sin embargo, el secretario de Estado no ha anunciado una candidatura y anteriormente había expresado su disposición a apoyar a Vance si este decidía presentarse.

La guerra con Irán, un nuevo motivo de divergencia

Las consecuencias políticas de la guerra con Irán han intensificado el debate interno republicano.

Vance ha vinculado la derrota electoral al rechazo de una parte de los votantes al conflicto y a sus repercusiones económicas.

Rubio, por su parte, ha defendido la actuación presidencial, aunque reconoce que el aumento de los precios de los combustibles representa un problema político para la Administración.

Estas diferencias no constituyen necesariamente una ruptura entre ambos dirigentes, pero reflejan las distintas posiciones que empiezan a perfilarse ante el próximo ciclo presidencial.

Por ahora, Rubio insiste en su continuidad al frente de la diplomacia estadounidense. Su desmentido frena las especulaciones sobre una salida inmediata, pero no cierra el debate sobre el liderazgo republicano después de Trump.

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