Cristina Fernández Cubas, maestra del cuento fantástico, gana el Cervantes

05 novembre 2026 - 08:59

La escritora barcelonesa, de 81 años, recibe el galardón más prestigioso de las letras hispánicas por una obra que, según el jurado, ha renovado el cuento contemporáneo y transformado la literatura fantástica en español. El premio reconoce así dos territorios que el canon trató durante décadas como menores y consagra una trayectoria construida sobre la inquietud, los sueños y lo que no se ve. 

Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) ha ganado el Premio Cervantes, el máximo reconocimiento de las letras en español. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura, María José Gálvez, anunciaron el fallo el martes 3 de noviembre en la sede del ministerio. El jurado, presidido por Gonzalo Celorio, último ganador del premio, destacó «la originalidad, la excelencia y la coherencia» de una obra que, a su juicio, ha renovado el cuento contemporáneo y transformado la literatura fantástica escrita en español.

La noticia sorprendió a la autora en las conversaciones literarias de Formentor, en Mallorca, donde María Lynch, de su agencia literaria, tuvo que salir corriendo de la sala para localizarla. Ella misma reconoció a La Vanguardia que se enteró por casualidad. Al ver un número desconocido en el teléfono pensó que se trataba de una llamada publicitaria, y el propio ministro tuvo que asegurarle que no era ninguna broma. «Es una gran responsabilidad y esto me abruma un poco», admitió la escritora, que se definió como «una persona muy libre» y confesó que todavía estaba digiriendo la alegría.

La sensación, explicó, se parece a la que vivió con su primer reconocimiento, un premio convocado por la cadena hotelera NH por Cosas que ya no existen. Aquel libro tenía un fuerte componente autobiográfico, de modo que entonces interpretó que su propia vida había sido premiada como si fuera un cuento. Décadas después, el Cervantes distingue el conjunto de una obra que ha hecho del relato breve su territorio natural y de la incomodidad del lector su principal herramienta literaria.

Una apuesta editorial a contracorriente

La historia editorial de Fernández Cubas está ligada desde los años ochenta a Tusquets y a su editor, Juan Cerezo, que celebró el premio en el mismo encuentro mallorquín. Cerezo recordó que la autora empezó a publicar en el sello con Mi hermana Elba en un momento en que ninguna editorial apostaba por los cuentos. Pesaba sobre el género el estigma de ser deficitario, un prejuicio comercial que condenaba al relato breve a un lugar secundario frente a la novela.

La apuesta funcionó. Según Cerezo, aquel primer libro permitió construir, título a título, una trayectoria «impecable y muy coherente» que continuó con Los altillos de Brumal, El ángulo del horror, Con Agatha en Estambul y Parientes pobres del diablo. Su último libro, Lo que no se ve, apareció en 2025 en la misma editorial. En una entrevista concedida entonces, la autora explicó que le atraía la incomodidad y que había hecho de ella toda una carrera, dedicada en lo esencial «a trabajar con sueños y fantasmas».

El miedo como forma de mirar la realidad

Para su editor, Fernández Cubas fue una pionera en todos los sentidos porque supo emplear el terror para generar inquietud en aspectos de la realidad que suelen pasar inadvertidos. Esa es la clave de una obra donde lo fantástico no funciona como evasión, sino como una grieta abierta en lo cotidiano. Lo sobrenatural rara vez irrumpe en sus páginas con estruendo. Sus relatos parten de escenarios reconocibles, y basta una leve alteración o un accidente fortuito para que aflore lo inquietante.

El crítico Antonio Lozano lo explica en el análisis que acompaña la crónica de La Vanguardia. A su juicio, el Cervantes se había mostrado tradicionalmente reacio a abrir dos puertas, la del relato y la de la literatura de género, precisamente los dos ámbitos a los que la galardonada entregó su vocación desde muy pronto. Lozano subraya que la escritora ha sabido explotar lo que denomina «nuestra parte de sombra», esa mezcla de miedos, traumas y turbulencias interiores que permanece agazapada en los pliegues de la vida diaria.

Cuando fue investida doctora honoris causa en Alcalá, la propia autora dedicó su discurso a reivindicar lo que queda fuera de la esfera sensible y la idea de que dentro del mundo visible existen otros mundos invisibles. El premio supone, en ese sentido, algo más que un reconocimiento individual. Consagra una forma de entender la literatura que durante décadas quedó relegada a los márgenes del canon por su formato breve y por su vínculo con lo fantástico.

Una de las autoras más premiadas del país

Fernández Cubas estudió Derecho y Periodismo y ejerció durante muchos años como periodista antes de dejarlo todo por la literatura. Traducida a más de diez idiomas, es una de las escritoras más premiadas de España. A lo largo de su carrera ha recibido, entre otros, el premio Ciutat de Barcelona (2009), el de la Crítica por La habitación de Nona (2015), el Nacional de Narrativa (2016) y el Nacional de las Letras Españolas (2023).

La escritora recogerá el Cervantes el 23 de abril de 2027, día de Sant Jordi y aniversario de la muerte del autor del Quijote. Se sumará así a una nómina de premiados en la que figuran Eduardo Mendoza, Sergio Ramírez, Ida Vitale, Joan Margarit, Cristina Peri Rossi o Álvaro Pombo. Con ella, el galardón reconoce el cuento y lo fantástico como territorios mayores de la literatura en español.

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