El Brent se desploma un 7,63 % y baja a 104,77 dólares ante las expectativas de diálogo entre Estados Unidos e Irán

03 novembre 2026 - 08:03

La posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz y retomar las negociaciones para poner fin a la guerra reduce la prima de riesgo geopolítico del petróleo. Los mercados permanecen atentos a las elecciones legislativas estadounidenses.

El precio del petróleo Brent, referencia internacional para los mercados europeos, cerró este lunes con una caída del 7,63 %, hasta situarse en 104,77 dólares por barril para entrega en enero de 2027. El fuerte retroceso refleja las expectativas de una posible distensión entre Estados Unidos e Irán, después de que se intensificaran los contactos diplomáticos para reanudar las negociaciones y explorar una salida al conflicto iniciado el pasado 28 de febrero.

En el mercado de futuros de Londres, el Intercontinental Exchange (ICE), el Brent perdió 8,66 dólares respecto a los 113,43 dólares registrados el viernes para el contrato de enero. La caída coincide con el cambio del contrato de referencia, que ha pasado del vencimiento de diciembre al de enero de 2027. Si se compara con los 117,64 dólares a los que cerró octubre el contrato de diciembre, la diferencia se aproxima al 11 %, aunque ambas cotizaciones corresponden a vencimientos distintos y no deben confundirse con una caída diaria equivalente.

La diplomacia reduce la tensión en el mercado energético

El cambio de expectativas responde a las señales de acercamiento diplomático entre Washington y Teherán. Según las informaciones difundidas, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, envió la semana pasada una carta a Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, con el propósito de reactivar las negociaciones. Paralelamente, una delegación iraní viajó durante el fin de semana a Doha, donde Catar está facilitando el intercambio de mensajes entre ambas partes.

Irán aseguró este lunes que podría comenzar a aplicar, en un plazo de dos días, un plan para reabrir el estrecho de Ormuz si Estados Unidos acepta determinadas condiciones. Teherán también se mostró dispuesto a iniciar conversaciones más profundas sobre el fin de la guerra, aunque supeditó cualquier avance a compromisos políticos y económicos que todavía no han sido aceptados por Washington.

Entre las exigencias iraníes figuran el cese de las hostilidades en todos los frentes regionales, incluido el Líbano; el desbloqueo de activos iraníes en el extranjero; el reconocimiento del control de Teherán y Mascate sobre Ormuz, y el levantamiento de las sanciones que afectan a las exportaciones petroleras iraníes.

Ormuz, pieza central de la incertidumbre

El estrecho de Ormuz ocupa un lugar estratégico en las expectativas de los inversores por su importancia para el transporte internacional de hidrocarburos. Cualquier perspectiva creíble de normalización del tránsito marítimo puede aliviar los temores sobre la oferta mundial y reducir la prima de riesgo incorporada a los precios del crudo.

Sin embargo, la reacción de los mercados no equivale a un acuerdo diplomático. Las condiciones planteadas por Irán siguen siendo objeto de negociación y persiste la incertidumbre sobre la disposición de Estados Unidos a aceptarlas. La volatilidad podría mantenerse mientras no existan garantías verificables sobre la seguridad de la navegación y el desarrollo de las conversaciones.

Los operadores también observan las elecciones legislativas estadounidenses previstas para este martes, cuyo resultado podría influir en el margen político de la Administración norteamericana. El interrogante es si Washington dará prioridad a una salida negociada o mantendrá abierta la posibilidad de nuevas operaciones militares contra Irán.

Para las economías importadoras de energía, entre ellas España y Marruecos, una reducción sostenida del precio del petróleo podría aliviar parte de la presión sobre los costes del transporte, la producción y las importaciones energéticas. No obstante, ese efecto dependerá de la duración del descenso, de los tipos de cambio y de la evolución de los precios de los combustibles.

La caída del Brent representa, por ahora, una reacción a las expectativas de paz más que la confirmación de un cambio duradero en el equilibrio energético regional.

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