El G7 comienza a liberar 100 millones de barriles de petróleo para frenar la escalada de los combustibles

01 novembre 2026 - 08:45

La operación, coordinada con la Agencia Internacional de la Energía, busca aliviar la escasez de crudo y diésel provocada por la guerra con Irán y las restricciones en el estrecho de Ormuz. Francia anuncia rebajas en sus gasolineras, aunque el efecto sobre los precios internacionales sigue siendo incierto.

Los países del G7 comienzan este domingo una nueva fase de liberación de petróleo y diésel procedentes de sus reservas estratégicas, en un intento de contener la escalada de los precios energéticos y aliviar las tensiones de suministro provocadas por el conflicto en Oriente Medio.

La operación contempla la puesta en el mercado de 100 millones de barriles durante cuatro meses, bajo la coordinación de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Se trata de una intervención excepcional destinada a aumentar temporalmente la oferta en un mercado sometido a fuertes presiones desde finales de febrero.

La decisión llega en un contexto de dificultades persistentes para el transporte de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta, cuyo tráfico se ha visto gravemente afectado por la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Una intervención para aliviar la crisis energética

El acuerdo fue anunciado a comienzos de octubre por el G7, integrado por Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, bajo la presidencia francesa.

La medida se inscribe en un compromiso más amplio adoptado en marzo por los 32 países miembros de la AIE, que acordaron movilizar hasta 400 millones de barriles de sus reservas de emergencia para responder a las perturbaciones del suministro.

Sin embargo, las cantidades anunciadas entonces no habían llegado íntegramente al mercado.

La nueva fase busca acelerar las entregas, con especial atención al diésel, un combustible esencial para el transporte de mercancías, la agricultura y numerosas actividades industriales.

El objetivo es reducir la presión sobre los precios y evitar que la crisis energética siga trasladándose a los costes de producción, transporte y consumo.

Once países europeos movilizan 42,6 millones de barriles

La Unión Europea ha anunciado también la participación de once Estados miembros, que se han comprometido a liberar 42,6 millones de barriles, aproximadamente la mitad en forma de diésel.

La iniciativa incluye a Alemania, Francia e Italia, que también pertenecen al G7, así como a Grecia, Dinamarca, Bélgica, Luxemburgo, Portugal, Letonia, Suecia y Países Bajos.

Esta aportación se integra en el dispositivo internacional coordinado, por lo que no debe interpretarse necesariamente como un volumen adicional a los 100 millones de barriles anunciados por el G7.

La prioridad europea es reforzar la disponibilidad de gasóleo antes del invierno, cuando el aumento de la demanda energética puede agravar las tensiones del mercado.

Francia intenta trasladar la rebaja a las gasolineras

Francia, que ejerce este año la presidencia del G7, ha anunciado la liberación de diez millones de barriles de sus reservas estratégicas durante los próximos tres meses.

El Gobierno de Emmanuel Macron pretende que esta medida tenga efectos visibles sobre el precio de los carburantes, en un contexto de protestas sociales y creciente preocupación por el coste de la vida.

Las autoridades francesas esperan que la operación contribuya a reducir los precios entre 12 y 18 céntimos de euro por litro.

La petrolera TotalEnergies comenzó a aplicar desde el sábado una rebaja del diésel en unas 705 estaciones de servicio de su red Access, donde el precio se sitúa en 2,15 euros por litro.

La compañía mantiene, además, un límite de 2,25 euros por litro en el conjunto de su red francesa.

Estas reducciones responden a un mecanismo específico del mercado francés y no implican que todos los países vayan a registrar descensos equivalentes.

La presión de Trump y el riesgo de nuevas restricciones

La decisión del G7 estuvo precedida por fuertes presiones de Washington.

El presidente estadounidense, Donald Trump, había planteado la posibilidad de restringir las exportaciones de diésel de Estados Unidos si los socios europeos no contribuían a incrementar la oferta internacional.

Una medida de ese tipo habría agravado las dificultades de abastecimiento de Europa, que depende en parte de los productos refinados importados.

Finalmente, los países del G7 acordaron coordinar sus reservas y evitar restricciones comerciales que pudieran intensificar la crisis.

El pacto contempla también medidas para mejorar el funcionamiento de las refinerías y aumentar temporalmente la producción de combustibles cuando sea posible.

¿Bajarán los precios del petróleo?

La liberación de reservas puede aliviar las tensiones a corto plazo, pero su eficacia dependerá de varios factores.

Entre ellos figuran la velocidad con la que los barriles lleguen al mercado, la proporción de diésel disponible, la capacidad de refinación y la evolución de la guerra en Oriente Medio.

Además, el petróleo crudo liberado no se convierte automáticamente en combustible para los consumidores: necesita ser procesado y distribuido.

Los analistas advierten de que recurrir a las reservas estratégicas constituye una respuesta temporal y no resuelve las causas de la escasez.

Para las economías importadoras de energía, como Marruecos, una estabilización duradera de los precios internacionales podría aliviar los costes del transporte y la actividad productiva. Sin embargo, cualquier repercusión sobre los precios nacionales dependerá también de los contratos de suministro, los costes logísticos y las condiciones del mercado interno.

La intervención del G7 representa, por tanto, un intento de ganar tiempo frente a una crisis cuyo desenlace sigue estrechamente vinculado a la situación geopolítica en Oriente Medio.

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