La escritora chilena, de 83 años, se impone en el 75º aniversario del galardón con La hora antes del alba, continuación de La casa de los espíritus ambientada en los años del terror. Allende vincula la novela a las democracias amenazadas por el nacionalismo extremo y el fascismo. Planeta arrebata así a Penguin Random House una de sus autoras emblemáticas. El valenciano Sergio Hernández queda finalista con La añoranza.
Isabel Allende ganó anoche el Premio Planeta 2026 con La hora antes del alba, la segunda parte de La casa de los espíritus, la novela con la que debutó en 1982. El premio está dotado con un millón de euros. La escritora chilena, nacida en Lima hace 83 años, recibió el galardón de manos de los Reyes en el recinto de Fira de Barcelona. La gala se trasladó allí desde el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) por el 75º aniversario del premio. El finalista, que recibe 200.000 euros, es el valenciano Sergio Hernández con La añoranza.
Allende es la autora viva más leída en lengua española, con más de 80 millones de ejemplares vendidos y traducciones a más de 40 idiomas. Sin embargo, nunca se había presentado a un concurso. Al recoger el trofeo confesó que hasta ahora había evitado el riesgo de quedar la última. «A mi edad hay muy poco que perder», explicó. Ganó el Premio Nacional de Literatura de Chile en 2010 y la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos en 2014. Es además la primera mujer latinoamericana que gana el Planeta desde Carmen Posadas en 1998.
La pregunta por Alba
La nueva novela retoma la historia donde terminaba la primera. La casa de los espíritus se cerraba con Alba, nieta del patriarca Esteban Trueba y de Clara del Valle, contando la saga familiar. Lo hacía tras haber sido detenida, violada y torturada por la dictadura en un país sin nombre inspirado en Chile. En La hora antes del alba, Alba regresa a la casa familiar y se convierte en cronista de una época convulsa. Allende contó que desde 1982 ha recibido incontables mensajes de lectores que querían saber qué había sido de ella. «Esa pregunta me ha rondado por décadas», reconoció.
Allende escribió aquella primera novela de noche durante su exilio en Venezuela y la envió a Carmen Balcells. El libro la convirtió en un fenómeno literario. Se llevó al cine en 1993 y Prime Video lo ha adaptado recientemente como serie de televisión. La autora ya había ampliado ese universo con Hija de la fortuna (1999) y Retrato en sepia (2000), ambientadas en épocas anteriores. Nunca había continuado la trama original. Ahora lo hace desde la mirada de una superviviente de la represión, el personaje que cerraba la saga.
Memoria frente al fascismo
Allende no presentó el libro como un ejercicio de nostalgia. «Ahora que veo tantas democracias amenazadas por el nacionalismo extremo, incluso por el fascismo, este tema está en el aire», afirmó. La escritora unió la novela a su propia biografía. Tuvo que salir de Chile tras el golpe militar de 1973 que derrocó a Salvador Allende, primo de su padre. «Vuelvo a sentir el temor que me obligó a salir de mi país», añadió en su discurso. Definió el libro como el cierre del universo de sus personajes y como la historia de Alba en los años del terror.
El mensaje encaja con una trayectoria construida sobre la memoria histórica, el exilio y la genealogía femenina. La ultraderecha avanza a ambos lados del Atlántico. En ese contexto, que uno de los premios de mayor proyección de las letras españolas recaiga en una novela protagonizada por una víctima de la represión tiene un valor que va más allá de lo literario. En la gala, Felipe VI recordó a autores premiados como Mercedes Salisachs, Juan Marsé o Manuel Vázquez Montalbán. Destacó que el Planeta ha acompañado la transformación del país.
Un fichaje frente a la competencia
El premio tiene también una lectura empresarial. Allende estaba vinculada desde 1982 a Plaza & Janés, sello de Penguin Random House, el máximo competidor de Planeta. En esa editorial publicó el pasado abril sus memorias de escritura, La palabra mágica. Una vida escrita. Su salto llega meses después de otro movimiento similar. En enero, David Uclés ganó el Premio Nadal, dejó Siruela y pasó a Destino, sello del mismo grupo.
La elección llega tras años de críticas a la deriva mediática del galardón. El Planeta premió en 2023 a la presentadora Sonsoles Ónega y el año pasado al polemista televisivo Juan del Val. Antes había estallado la polémica por el seudónimo Carmen Mola, tras el que se escondían tres escritores hombres. El presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, defendió el miércoles el rumbo del premio con argumentos comerciales. «Las cifras de difusión del premio son las que nos avalan», sostuvo.
El finalista, Sergio Hernández, es filólogo hispánico por la Universitat de València y guionista formado en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma. Debutó en la novela con La letra herida, ambientada durante la construcción de la Estación del Norte de València. Ahora sitúa La añoranza en la Barcelona de 1959. En la novela, el romance entre una joven y un traductor destapa un supuesto plan para asesinar a Antonio Machado décadas antes. «Este libro me ha transformado», aseguró el autor.