El rey Felipe VI inicia este martes una visita oficial de tres días a Canadá acompañado por el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en un momento en el que Ottawa acelera su acercamiento a Europa para reducir su dependencia económica y estratégica de Estados Unidos.
La visita oficial de Felipe VI a Canadá trasciende ampliamente el protocolo diplomático. El viaje, que incluye escalas en Ottawa y Toronto, se produce en medio de un profundo reajuste geoeconómico internacional marcado por el deterioro de las relaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos y por la creciente voluntad canadiense de estrechar vínculos con la Unión Europea.
Acompañado por Carlos Cuerpo y por una delegación institucional y empresarial, el monarca español llega a un país que busca diversificar socios económicos y reforzar alianzas con lo que el primer ministro canadiense, Mark Carney, denomina “potencias medias fiables” frente a un contexto internacional cada vez más volátil.
La visita tiene un marcado contenido económico y estratégico. Durante los próximos días se celebrarán foros empresariales, encuentros con inversores y reuniones bilaterales destinadas a reforzar sectores considerados prioritarios por ambos países: inteligencia artificial, defensa, infraestructuras, energía, minerales críticos y tecnologías avanzadas.
Uno de los actos centrales tendrá lugar en el MaRS Discovery District de Toronto, uno de los mayores polos tecnológicos de Norteamérica, donde más de 170 empresarios españoles y canadienses participarán en un foro económico centrado en innovación e inteligencia artificial. Empresas españolas como Indra y Multiverse Computing figuran entre las compañías presentes.
Además, está prevista la firma de un memorando de entendimiento entre España y Canadá sobre cooperación económica y científica vinculada a la inteligencia artificial y las infraestructuras tecnológicas, en un momento en el que Ottawa intenta acelerar su autonomía estratégica en sectores sensibles.
El viaje refleja también la nueva sensibilidad geopolítica canadiense tras el endurecimiento de las políticas comerciales estadounidenses y las reiteradas tensiones con el presidente Donald Trump. Diversos responsables canadienses consideran excesiva la dependencia estructural del mercado estadounidense, especialmente en energía, industria y comercio exterior.
En este contexto, Europa aparece para Ottawa como un socio político y económico más estable. La aproximación canadiense hacia la UE se ha intensificado en los últimos meses, hasta el punto de que Mark Carney participó recientemente en la cumbre de la Comunidad Política Europea celebrada en Armenia.
España intenta posicionarse dentro de este nuevo escenario como un interlocutor privilegiado entre Canadá y el espacio europeo, especialmente en sectores donde las empresas españolas ya tienen una presencia significativa, como infraestructuras, ingeniería, transporte y energías renovables.
Las empresas españolas participan desde hace años en proyectos estratégicos canadienses, incluyendo el metro de Toronto, infraestructuras hospitalarias, puentes y grandes proyectos de transporte. Canadá, además, pretende movilizar inversiones masivas en transición energética, red eléctrica y defensa durante los próximos años, lo que abre importantes oportunidades para grupos españoles.
Más allá del componente económico, la visita incluye también una dimensión simbólica y cultural. Felipe VI entregará en Toronto el Premio Internacional Joan Margarit de Poesía a la escritora canadiense Margaret Atwood y visitará posteriormente el Lakefield College School, donde cursó estudios en su juventud.
En un momento de fragmentación del orden internacional y de creciente competencia entre bloques, el viaje del monarca español adquiere así una dimensión que va mucho más allá de la diplomacia tradicional: simboliza el acercamiento entre dos países que buscan reforzar alianzas estratégicas dentro de un mundo cada vez más incierto.