El rey Felipe VI anunció ayer en el Palacio Real la próxima firma de una declaración conjunta que elevará las relaciones bilaterales al máximo nivel diplomático. El presidente senegalés Bassirou Diomaye Faye se reunirá con Pedro Sánchez en La Moncloa para rubricar el acuerdo, que incluye un nuevo marco de cooperación dotado con 180 millones de euros hasta 2030 y abarca ámbitos que van desde la gestión migratoria hasta la defensa y el desarrollo sostenible.
España da un paso de calado en su política exterior hacia África. El rey Felipe VI anunció ayer, durante el almuerzo oficial ofrecido en el Palacio Real en honor del presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, que ambos países suscribirán una declaración conjunta que eleva su relación bilateral al rango de asociación estratégica. Con este acuerdo, Senegal se convierte en el primer país del África subsahariana en alcanzar ese estatus con España, un nivel de vínculo que en el continente africano solo ostentaban hasta ahora Egipto y Marruecos, y que fuera de él comparten socios como China o Brasil.
La firma formal está prevista para esta mañana, en el encuentro que el presidente Faye mantendrá con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de La Moncloa. La visita, primera de carácter oficial del mandatario senegalés a España, se enmarca en una relación bilateral que cumple 65 años desde la independencia del país africano y que el Gobierno español ha situado como prioritaria en su estrategia hacia el continente. Sánchez ya conoció a Faye durante su visita a Dakar en agosto de 2024, cuando puso en valor los programas de migración circular existentes entre ambos países.
El significado de la asociación estratégica
Felipe VI subrayó durante su discurso que la nueva declaración «otorga un significado aún más profundo y ambicioso» a la relación bilateral y calificó el paso dado como una «gran visión de futuro». El monarca enmarcó el anuncio en una reflexión más amplia sobre el papel creciente del continente africano en la geopolítica global: «La voz de África está llamada a tener cada vez más peso específico en la geopolítica y la economía global». En ese contexto, atribuyó a Senegal la capacidad de actuar como una «voz de esperanza en el continente», en virtud de su apego a los principios multilaterales y a la estabilidad institucional.
El concepto de asociación estratégica representa el escalón más alto de la arquitectura diplomática bilateral española. Su formalización implica un compromiso de coordinación política reforzada, mecanismos de consulta periódica al más alto nivel y una agenda compartida en ámbitos considerados de interés estratégico mutuo. Felipe VI también valoró los avances del multilateralismo africano en los últimos años, con referencias explícitas a la Unión Africana y a las organizaciones subregionales del continente, y destacó iniciativas conjuntas ya en marcha como la «Alianza África Avanza» y el programa «Tierra Firme». El almuerzo reunió a cerca de un centenar de invitados del mundo empresarial, cultural y académico. Ni Sánchez ni el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, asistieron al acto, por encontrarse en el Congreso de los Diputados durante la comparecencia sobre la guerra en Irán.
Migración, defensa y economía, ejes de la cooperación
La declaración se superpone a un Marco de Asociación para el Desarrollo Sostenible 2026-2030 que el ministro Albares y su homólogo senegalés, Cheikh Niang, ya rubricaron el lunes en Madrid. Este marco tiene una dotación prevista de 180 millones de euros, cuarenta millones más que el período anterior, y cubre un amplio espectro de áreas: seguridad, defensa, gestión de los flujos migratorios, derechos humanos, recursos hídricos, agricultura, saneamiento e intercambios científicos y académicos. España cuenta actualmente con unas 60 empresas implantadas en Senegal, activas en sectores como el turismo, la energía, la pesca y la alimentación.
La gestión migratoria ocupa un lugar destacado en la agenda bilateral. Senegal es uno de los principales países de origen de la migración irregular que llega a las costas españolas, especialmente a Canarias, a través de la ruta atlántica. Los programas de migración circular, que permiten a ciudadanos senegaleses trabajar temporalmente en España antes de retornar a su país, han sido impulsados por el Gobierno español como instrumento para ordenar los flujos y reducir la presión sobre las fronteras. Sánchez los defendió públicamente durante su visita a Dakar el año pasado, argumentando que resultan beneficiosos «tanto para el país de origen como para el país de acogida».
Una relación no exenta de tensiones
La visita de Faye no ha estado libre de controversia en el debate público español. Poco antes de su llegada a Madrid, el Parlamento senegalés aprobó una reforma legal que duplica las penas de prisión por relaciones homosexuales consentidas, elevándolas de cinco a diez años de cárcel, con multas de hasta 15.000 euros, lo que sitúa a Senegal entre los países con legislación más restrictiva en esta materia en el continente africano. Varios medios de orientación conservadora subrayaron la contradicción entre ese marco legal y la imagen del Gobierno español como defensor de los derechos del colectivo LGBTQ+. El Ejecutivo no se pronunció públicamente sobre esa legislación en el marco de la visita oficial.
El presidente Faye, por su parte, expresó durante el almuerzo su satisfacción por el momento que atraviesan las relaciones bilaterales y valoró el compromiso del rey Felipe VI con causas como el cambio climático y el desarrollo sostenible. El mandatario, que accedió a la presidencia de Senegal en marzo de 2024 con un discurso de renovación institucional y soberanía económica, defendió una relación bilateral asentada en principios como la paz, la democracia, el respeto a los derechos humanos y el multilateralismo. La agenda de Faye se completa con la reunión en La Moncloa y la firma de los acuerdos que darán forma jurídica al nuevo estatus de las relaciones entre Madrid y Dakar.