Más de 115.000 hectáreas calcinadas y 6.500 desalojados evidencian la magnitud de una crisis sin precedentes que mantiene en vilo a Galicia, Castilla y León y Extremadura. El incendio de Chandrexa de Queixa, en la provincia de Ourense, con 17.500 hectáreas arrasadas, se consolida como el mayor de la historia gallega, mientras el fuego de Jarilla amenaza la frontera entre Extremadura y Castilla y León. Los servicios de extinción reconocen que algunos frentes «superan la capacidad de cualquier operativo».
España atraviesa la oleada de incendios forestales más devastadoras del siglo XXI. En apenas una semana, las llamas han consumido más de 115.000 hectáreas, triplicando la superficie quemada durante todo 2024. La simultaneidad de fuegos, combinada con temperaturas extremas que alcanzan los 41 grados y vientos intensos, ha llevado al límite a los servicios de extinción y obligado a evacuar a más de 6.500 personas en tres comunidades autónomas. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha activado el mecanismo europeo de protección civil y España ha aceptado la ayuda de Francia, Italia, Alemania, Países Bajos y Eslovaquia.
Galicia vive su peor catástrofe forestal
Galicia se enfrenta a la situación más grave de su historia. La comunidad acumula más de 50.000 hectáreas calcinadas, la mayoría en la provincia de Ourense, que mantiene 11 incendios activos y se encuentra en situación 2 de emergencia. El incendio de Chandrexa de Queixa se ha convertido en el emblema de esta catástrofe tras arrasar 17.500 hectáreas y superar oficialmente al fuego histórico de O Courel-Valdeorras de 2022. El mayor frente, en Chandrexa de Queixa, suma unas 17.500 hectáreas arrasadas tras la unión de varios focos y afecta a municipios como Manzaneda, Montederramo, A Pobra de Trives, O Bolo y Laza.
La virulencia de los fuegos gallegos ha obligado a suspender el tráfico ferroviario de alta velocidad entre Madrid y Galicia desde el jueves. La circulación ferroviaria entre Madrid y Galicia por alta velocidad seguirá interrumpida durante este domingo dada la situación de los incendios en la provincia de Ourense. Las altas temperaturas y las rachas de viento impiden operar el servicio con seguridad, según Adif, en una medida sin precedentes que afecta a miles de pasajeros en plena operación agosto.
Situación «extrema» en Castilla y León
La Comunidad de Castilla y León experimenta lo que sus responsables han calificado como una «situación extrema nunca sufrida hasta ahora». Castilla y León ha amanecido con 27 incendios forestales activos, diez de ellos en nivel máximo de gravedad, y mantienen desalojadas a más de 3.500 personas de las provincias de León, Zamora, Salamanca y Palencia. León concentra la mayor parte de evacuados, con 1.570 vecinos de 30 localidades fuera de sus hogares, mientras que el incendio de Molezuelas de la Carballeda ha devorado más de 31.000 hectáreas entre Zamora y León, cobrándose dos vidas en las labores de extinción.
El fuego ha alcanzado espacios naturales emblemáticos. El incendio forestal que viene afectando a Barniedo de la Reina (León) ha cruzado a la vertiente cántabra del Parque Nacional de Picos de Europa. La entrada de las llamas en este espacio protegido ha activado todos los protocolos de emergencia, con la evacuación por helicóptero de 120 montañeros del refugio de Collado Jermoso y el desalojo de siete localidades del Valle de Valdeón.
En Extremadura, el incendio de Jarilla mantiene en vilo a dos comunidades autónomas. El incendio de Jarilla (Cáceres) está «completamente desbocado» en su flanco norte, en palabras de la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola. El fuego, que ya ha quemado 11.000 hectáreas en seis días, está a tan solo a siete kilómetros del límite provincial de Salamanca, por lo que se ha dado aviso a Castilla y León de que puede entrar en su territorio. La proximidad del fuego ha obligado a evacuar Gargantilla y Rebollar, y a confinar Hervás, en el Valle del Ambroz.
Movilización de recursos sin precedentes
Los servicios de extinción reconocen abiertamente la excepcionalidad de la crisis. La simultaneidad de los fuegos, unida a las temperaturas que rondan los 40 grados y al viento intenso, ha puesto contra las cuerdas a los servicios de extinción, que reconocen que algunos incendios superan la capacidad de cualquier operativo. El consejero extremeño Abel Bautista describió la evolución del incendio de Jarilla con términos inéditos: «el incendio tiene vida propia y va solo, con unas condiciones meteorológicas generadas por él mismo en relación con el calor, la energía y el propio viento que él mismo produce».
La respuesta institucional se ha intensificado ante la magnitud de la crisis. El presidente Pedro Sánchez ha visitado este domingo las zonas afectadas en Ourense y León, mientras el rey Felipe VI se ha desplazado al cuartel general de la UME en Torrejón de Ardoz para conocer el despliegue de efectivos. La Unidad Militar de Emergencias ha activado «la totalidad» de sus recursos, sumándose a las brigadas forestales estatales y los medios autonómicos en una movilización sin precedentes.
El impacto en las infraestructuras evidencia la gravedad de la situación. La Dirección General de Tráfico mantiene 13 vías cortadas, dos de ellas nacionales, en las zonas más afectadas por los incendios. En Castilla y León, la N-621 permanece cerrada entre Portilla de la Reina y Vejo, mientras que en Galicia la N-525 ha podido reabrirse tras permanecer cerrada entre O Barco de Valdeorras y A Rúa.
Esta oleada de incendios, que supera en extensión a toda la superficie quemada en 2024, se produce en un contexto meteorológico adverso que la Agencia Estatal de Meteorología ha calificado como de «peligro muy alto o extremo» para el conjunto de la península. Las previsiones apuntan a que estas condiciones se mantendrán durante los próximos días, lo que augura una prolongación de la crisis que ya ha marcado agosto de 2025 como uno de los meses más trágicos en la historia de la lucha contra incendios en España.