2026: entre avances globales y repliegues políticos, el clima entra en un año decisivo

29 décembre 2025 - 10:20

El calendario ambiental de 2026 se abre con una paradoja difícil de ignorar: mientras la comunidad internacional activa nuevos instrumentos para proteger el planeta, algunas de las principales potencias optan por el repliegue. Dos decisiones, separadas por apenas diez días en enero, simbolizan esta tensión permanente entre cooperación y bloqueo: la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar y la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París.

Según proyecciones de Naciones Unidas, el período comprendido entre 2026 y 2035 marcará casi con certeza la superación del umbral de 1,5 °C de calentamiento global respecto a la era preindustrial. La advertencia ya no pertenece al terreno de la hipótesis, sino al de la gestión del daño.

El 17 de enero comenzará a aplicarse el Tratado de Alta Mar (BBNJ), aprobado tras años de negociaciones multilaterales. El acuerdo permitirá crear áreas marinas protegidas fuera de las jurisdicciones nacionales, regular el acceso a los recursos genéticos marinos y establecer evaluaciones de impacto ambiental en ecosistemas hasta ahora escasamente protegidos. Durante el año deberá celebrarse su primera Conferencia de las Partes y definirse su sede permanente, en disputa entre Valparaíso y Bruselas.

Diez días después, el 27 de enero, Estados Unidos formalizará su salida del Acuerdo de París, culminando la orden ejecutiva firmada un año antes por Donald Trump. La decisión implica abandonar los compromisos de reducción de emisiones y las contribuciones financieras al esfuerzo climático internacional, en un momento en que la credibilidad del sistema multilateral ya muestra signos de fatiga.

El balance de la COP30 de Belém sigue siendo objeto de interpretaciones encontradas. Sin consenso claro sobre sus avances, la agenda climática se proyecta ahora hacia la COP31, prevista para noviembre en Antalya, bajo presidencia australiana. La cuestión pendiente —la hoja de ruta para el abandono progresivo de los combustibles fósiles— continuará dominando las negociaciones.

Otro frente crítico será el Tratado Global sobre Plásticos, estancado tras el fracaso de las negociaciones de Ginebra y la dimisión del presidente del comité negociador, el ecuatoriano Luis Vayas Valdivieso. El desafío resulta mayúsculo: se producen alrededor de 460 millones de toneladas de plástico al año, y la mayor parte acaba filtrándose en el medioambiente.

En paralelo, 2026 inaugura el último quinquenio hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con seis metas directamente vinculadas al medioambiente. En diciembre, Abu Dabi acogerá la Conferencia de la ONU sobre el Agua, un recordatorio de que la crisis climática también es una crisis de acceso y equidad.

El año que comienza pondrá a prueba algo más que compromisos técnicos. Pondrá en cuestión la capacidad política de los Estados para actuar colectivamente cuando el margen de maniobra se estrecha.

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