El presidente estadounidense promete estudiar «muy de cerca» las informaciones sobre una supuesta operación de inteligencia dirigida contra Jensen Huang. China rechaza las acusaciones y Nvidia niega que se hayan comprometido secretos tecnológicos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que su Gobierno examina «muy de cerca» las informaciones sobre una presunta operación de espionaje chino dirigida contra Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, el gigante estadounidense de los semiconductores que ocupa una posición central en el desarrollo mundial de la inteligencia artificial.
La controversia surgió después de que The New York Times publicara el jueves una investigación según la cual responsables de inteligencia estadounidenses habían identificado a una ejecutiva china vinculada a una empresa de centros de datos con sede en Singapur como posible informante de Pekín.
La empresaria habría desarrollado una relación profesional cercana con Huang, uno de los principales interlocutores de la Casa Blanca en materia de inteligencia artificial.
Las acusaciones han sido rechazadas por China, mientras que Nvidia sostiene que los contactos entre su director ejecutivo y la responsable empresarial formaban parte de las relaciones comerciales habituales.
Trump respalda a Jensen Huang
Interrogado el sábado por los periodistas en su residencia de Florida, Trump expresó su confianza en el responsable de Nvidia, al que describió como una persona «brillante» y de gran integridad.
El presidente reconoció, no obstante, que desconocía los detalles específicos de las informaciones publicadas.
«Vamos a examinarlo muy de cerca», afirmó.
Preguntado sobre si mantendría a Huang como asesor en cuestiones tecnológicas, Trump respondió que esa era su intención, salvo que aparecieran elementos que justificaran una decisión diferente.
Sus declaraciones reflejan la importancia que Washington concede a Nvidia, una empresa cuyos procesadores avanzados resultan esenciales para entrenar y ejecutar sistemas de inteligencia artificial.
Huang ha participado en conversaciones sobre política tecnológica y ha defendido la conveniencia de mantener vínculos comerciales con China, pese a las restricciones estadounidenses sobre la exportación de determinados chips.
Una directiva de Singapur en el centro de las sospechas
Según la investigación periodística, las sospechas se concentran en Alice Huang, también conocida como Huang Le, una ejecutiva china vinculada a Megaspeed, empresa de servicios de centros de datos establecida en Singapur.
Las fuentes citadas por el diario sostienen que los servicios de inteligencia estadounidenses investigaron sus contactos y concluyeron que podría haber transmitido información a Pekín.
El caso también estaría relacionado con las sospechas de que determinados operadores internacionales facilitan el acceso de empresas chinas a procesadores avanzados sujetos a restricciones de exportación.
Sin embargo, estas afirmaciones proceden de fuentes de inteligencia citadas por la prensa y no equivalen a una responsabilidad judicialmente establecida.
Nvidia ha defendido la normalidad de las relaciones de Huang con clientes y directivos del sector.
La compañía asegura que esos contactos no implicaron el intercambio de secretos industriales sensibles ni de información relacionada con la seguridad nacional estadounidense.
Pekín rechaza las acusaciones
El Ministerio de Asuntos Exteriores chino ha negado las informaciones difundidas por la prensa estadounidense.
Su portavoz, Guo Jiakun, calificó el informe de especulaciones sin fundamento y consideró que buscaba desacreditar a China.
La reacción se produce en un momento de intensa competencia entre Washington y Pekín por el liderazgo tecnológico mundial.
Estados Unidos ha impuesto restricciones a la exportación de algunos de los semiconductores más avanzados, con el argumento de impedir que determinadas tecnologías puedan reforzar capacidades militares y estratégicas chinas.
Pekín, por su parte, acelera sus inversiones para desarrollar una industria nacional de chips y reducir su dependencia de proveedores extranjeros.
Nvidia, en el centro de una disputa estratégica
La importancia del caso va mucho más allá de la seguridad personal de Jensen Huang.
Los chips de Nvidia constituyen una infraestructura tecnológica fundamental para los centros de datos que impulsan los sistemas de inteligencia artificial.
Por ello, las decisiones comerciales de la compañía tienen implicaciones económicas y estratégicas para ambas potencias.
El posible acceso de empresas chinas a tecnología restringida, así como la protección de la información empresarial y gubernamental, se han convertido en cuestiones centrales de la rivalidad entre Estados Unidos y China.
Para los mercados internacionales, esta confrontación también plantea interrogantes sobre el futuro de las cadenas de suministro y las condiciones de acceso a tecnologías avanzadas.
Por ahora, Trump ha prometido examinar las acusaciones, pero no ha anunciado medidas concretas. La cuestión pendiente es determinar qué ocurrió realmente y si existen pruebas suficientes para sustentar las sospechas de espionaje.