Volvo anuncia 2.500 recortes de empleo tras desplomarse sus ventas en China y registrar pérdidas millonarias

24 octobre 2026 - 07:50

El fabricante sueco refuerza su plan de austeridad con un ahorro adicional de 5.000 millones de coronas. La facturación en China se hunde casi un 50 %, mientras los aranceles y la debilidad de la demanda complican su negocio estadounidense. La compañía apuesta por nuevos modelos, una producción más eficiente y una mayor cooperación con Geely.

Volvo Cars atraviesa uno de sus momentos más difíciles de los últimos años. El fabricante sueco anunció este viernes, 23 de octubre de 2026, un nuevo programa de reducción de costes que supondrá la eliminación de aproximadamente 2.500 puestos de trabajo en todo el mundo, después de registrar importantes pérdidas durante el tercer trimestre y sufrir un acusado deterioro de sus ventas en China y Estados Unidos.

La mayor parte de los recortes laborales se concentrará en Suecia, donde desaparecerán unos 2.000 puestos. El ajuste se llevará a cabo mediante la finalización de contratos de consultoría, la no sustitución de trabajadores que abandonen la empresa y programas de salida dirigidos a determinados empleados.

La decisión llega después de unos resultados que han evidenciado la vulnerabilidad del fabricante ante la competencia de las marcas chinas, la presión sobre los precios, los aranceles comerciales y las dificultades de recuperación del mercado estadounidense.

Un trimestre marcado por las pérdidas

Entre julio y septiembre, la facturación mundial de Volvo cayó de 86.400 a 66.900 millones de coronas suecas, una reducción de aproximadamente el 22,6 % respecto al mismo periodo de 2025.

El resultado operativo pasó de un beneficio de 6.400 millones de coronas a una pérdida de 5.600 millones. Si se excluyen determinadas partidas extraordinarias y los resultados de empresas asociadas, la pérdida operativa ajustada se situó en 3.700 millones de coronas.

El deterioro también afectó a la generación de efectivo. El flujo de caja libre fue negativo en 8.900 millones de coronas, frente a los 4.300 millones negativos de un año antes.

Los datos muestran que Volvo no afronta simplemente una desaceleración comercial, sino una combinación de menores ingresos, presión sobre los márgenes y necesidades de financiación que obligan a revisar su estructura de costes.

China, el principal foco de preocupación

La situación más delicada se registra en China, donde los ingresos de Volvo se redujeron casi a la mitad durante el tercer trimestre.

El mercado, que durante años impulsó el crecimiento de numerosos fabricantes internacionales, se caracteriza ahora por una competencia extremadamente intensa entre marcas tradicionales y nuevos productores nacionales, especialmente en el segmento de vehículos eléctricos.

Las empresas chinas han ganado terreno mediante modelos tecnológicamente avanzados, precios competitivos y una rápida renovación de su oferta.

Para Volvo, controlada mayoritariamente por el grupo chino Geely, esta transformación plantea una dificultad particular: competir en un mercado donde su propio accionista de referencia dispone de una amplia red industrial y tecnológica.

La respuesta anunciada pasa por desarrollar vehículos concebidos específicamente para los consumidores chinos y aprovechar de manera más intensa las capacidades tecnológicas del grupo.

Estados Unidos tampoco ofrece una recuperación suficiente

El segundo gran problema procede de Estados Unidos, donde la recuperación de la demanda de vehículos de gama alta ha sido más lenta de lo esperado.

La compañía señala dos factores adicionales: los aranceles que encarecen los automóviles importados y la retirada de determinados incentivos a la compra de vehículos electrificados.

Ambas circunstancias perjudican la competitividad de la oferta y reducen los márgenes del fabricante.

Para responder, Volvo busca localizar una mayor parte de su producción en territorio estadounidense. Entre sus proyectos figura iniciar la fabricación del XC60 en Charleston durante el primer trimestre de 2027, con el objetivo de reducir la exposición a las barreras comerciales.

También prevé reforzar su oferta de vehículos híbridos enchufables, adaptándola a las preferencias y condiciones de cada mercado.

Un nuevo ahorro de 5.000 millones de coronas

El consejero delegado, Håkan Samuelsson, considera que la compañía necesita acelerar su transformación para afrontar unas condiciones de mercado más difíciles de lo previsto.

Volvo pretende reducir otros 5.000 millones de coronas suecas en gastos indirectos y costes variables, con efectos financieros completos previstos para finales de 2027.

La nueva estrategia se suma a los ajustes ya emprendidos y contempla una organización corporativa más ligera, una reducción de determinados gastos de investigación y desarrollo y una mayor autonomía para los equipos regionales.

También incluye una revisión de la estructura industrial mundial. El fabricante quiere concentrar su actividad en cinco plantas dedicadas exclusivamente a Volvo y estudiar fórmulas de producción compartida con otras marcas del grupo Geely en instalaciones como Gante, en Bélgica, y Chengdu, en China.

La compañía espera aprovechar componentes comunes y economías de escala sin abandonar la identidad de sus vehículos.

La electrificación continúa, pero con una estrategia más flexible

Pese a las dificultades financieras, Volvo mantiene su apuesta por la electrificación.

En el tercer trimestre, los automóviles totalmente eléctricos representaron el 32 % de sus ventas mundiales, frente al 22 % registrado un año antes. Si se incluyen los híbridos enchufables, los modelos electrificados alcanzaron el 53 %.

Europa continúa siendo el mercado más resistente para la marca. Allí, los vehículos totalmente eléctricos representaron el 45 % de sus ventas durante el trimestre.

Sin embargo, la transición tecnológica implica importantes inversiones y desafíos industriales. La puesta en producción del nuevo SUV eléctrico EX60 está avanzando más lentamente de lo previsto, aunque la compañía señala una cartera de pedidos europea superior a 50.000 unidades.

Volvo mantiene un ambicioso calendario de lanzamientos: trece nuevos vehículos hasta finales de 2030, con modelos y sistemas de propulsión adaptados a las necesidades de Europa, China y Estados Unidos.

El desafío de recuperar la rentabilidad

A comienzos de octubre, Volvo había retirado sus previsiones anuales sobre volumen de ventas y flujo de caja ante el deterioro de las condiciones comerciales.

El nuevo plan de austeridad confirma que el fabricante no espera una recuperación inmediata de sus principales mercados y pretende concentrarse en aquello que puede controlar: los costes, la organización industrial y la rentabilidad de cada vehículo vendido.

La compañía también ha señalado que en China dará prioridad a los márgenes antes que a la conquista de cuota de mercado mediante grandes descuentos.

Este cambio de enfoque refleja una realidad que afecta al conjunto de la industria automovilística: vender más unidades no garantiza mejores resultados cuando la competencia obliga a rebajar precios y las inversiones tecnológicas siguen siendo elevadas.

El futuro inmediato de Volvo dependerá de su capacidad para reducir gastos sin debilitar el desarrollo de nuevos modelos, recuperar competitividad en China y Estados Unidos y aprovechar la resistencia de su negocio europeo. Los 2.500 recortes anunciados representan la dimensión laboral de una transformación industrial mucho más profunda.

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