Europa afronta una de las olas de calor más intensas de las últimas décadas. Más de 100 millones de personas soportan temperaturas superiores a los 35 grados, mientras numerosos países registran récords históricos y los servicios sanitarios comienzan a resentirse por el aumento de las emergencias relacionadas con el calor.
España figura entre los países más afectados. Según las estimaciones del Instituto de Salud Carlos III, al menos 212 muertes registradas entre el domingo y el miércoles pueden atribuirse a las altas temperaturas, más del doble de las contabilizadas durante el mismo periodo del año pasado.
Francia también vive una situación excepcional. París registró su cuarta jornada por encima de los 40 °C en siglo y medio de registros meteorológicos, mientras la capital francesa abrió durante la noche varios parques para ofrecer refugio a una población exhausta por las temperaturas extremas.
La presión sobre el sistema sanitario aumenta día tras día. Los bomberos parisinos han multiplicado sus intervenciones, los hospitales trabajan cerca de su capacidad máxima y las autoridades han prohibido el consumo de alcohol en la vía pública para reducir incidentes que requieran asistencia médica.
La ola de calor ha obligado además a suspender numerosos eventos al aire libre en distintos países europeos. En Alemania fueron canceladas varias competiciones deportivas, mientras que el Reino Unido mantiene una alerta roja por calor extremo en Londres y el sureste de Inglaterra.
El servicio de ambulancias de la capital británica informó de un récord histórico de intervenciones por infartos, problemas respiratorios y desmayos relacionados con las altas temperaturas.
Los Países Bajos emitieron por primera vez una alerta roja por calor para amplias zonas del país, mientras que Suiza y el Reino Unido registraron nuevos récords de temperatura para un mes de junio.
Los científicos atribuyen este episodio a una extensa masa de aire cálido procedente del norte de África, reforzada por un potente sistema de altas presiones. Al mismo tiempo, advierten de que el cambio climático está haciendo que estos fenómenos sean cada vez más frecuentes, intensos y prolongados.
Ante este escenario, la Confederación Europea de Sindicatos reclamó a la Unión Europea la implantación de pausas obligatorias de hidratación para los trabajadores expuestos al calor, una medida similar a las pausas de refrigeración que se aplican actualmente en los partidos del Mundial de fútbol.