España comienza a consolidarse como uno de los modelos internacionales más observados en materia de transición energética. Así lo afirmó la exsecretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Patricia Espinosa, quien situó al país entre “los ejemplos más importantes del mundo” en el paso de los combustibles fósiles hacia las energías renovables.
Durante un encuentro virtual centrado en cambio climático, fenómenos meteorológicos extremos y transición energética, Espinosa defendió que la transformación del sistema energético global se ha convertido en una cuestión decisiva para contener el calentamiento climático.
“La transición de los combustibles fósiles hacia las energías renovables es una de las grandes cuestiones para mantener vivo el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados”, subrayó la diplomática mexicana.
Las declaraciones llegan en un momento en el que España acelera el despliegue de infraestructuras renovables y aumenta progresivamente el peso de la energía solar y eólica dentro de su mix energético.
Para Espinosa, el caso español destaca por la rapidez con la que el país ha incrementado su dependencia de las energías limpias, convirtiéndose en una referencia internacional junto a otros grandes actores como China, país que —según recordó— ha construido “el mayor sistema de energía renovable del mundo en tiempo récord”.
La exresponsable climática de la ONU insistió, sin embargo, en que no existe una fórmula única aplicable a todos los países y defendió que cada estrategia de transición debe adaptarse a las condiciones económicas, sociales y geográficas de cada Estado.
Más allá del debate energético, Espinosa alertó sobre el debilitamiento de algunos compromisos climáticos internacionales en los últimos años, tanto por parte de gobiernos como de grandes empresas.
A su juicio, varios países han comenzado a ralentizar o aplazar parte de sus objetivos medioambientales en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, inflación energética y desaceleración económica.
La diplomática recordó además que los compromisos actuales siguen siendo insuficientes para alcanzar los objetivos establecidos en el Acuerdo de París y evitar que la temperatura media global supere el umbral crítico de 1,5 grados a finales de siglo.
Espinosa defendió igualmente la necesidad de movilizar más financiación internacional para acelerar la transición energética, subrayando la responsabilidad particular de los países desarrollados en ese proceso.
El debate cobra especial relevancia en Europa, donde la crisis energética derivada de las tensiones internacionales ha acelerado la búsqueda de soberanía energética y reducido progresivamente la dependencia de combustibles fósiles importados.
En ese nuevo escenario, España aparece cada vez más como uno de los laboratorios energéticos más observados del continente.