Arabia Saudí ha movido ficha con rapidez para contener el impacto económico y estratégico de los ataques iraníes de la pasada semana. El Ministerio de Energía anunció este domingo la reactivación total del oleoducto Este-Oeste, una infraestructura clave para la seguridad energética mundial y pieza central de la respuesta saudí a la crisis regional.
Más que una simple reparación técnica, Riad busca enviar un mensaje político y financiero a los mercados: el Reino sigue siendo un proveedor fiable incluso bajo presión militar.