Abu Dabi asegura que su retirada del cartel petrolero responde a una “decisión soberana” y no a tensiones con Arabia Saudita, en plena tormenta energética regional
Emiratos Árabes Unidos intenta contener las especulaciones sobre una posible fractura dentro del bloque petrolero liderado por Arabia Saudita. El gobierno emiratí reiteró este sábado que su salida de la OPEP y de la alianza OPEP+, efectiva desde el pasado 1 de mayo, no responde a desacuerdos políticos con sus socios regionales, sino a una “elección soberana y estratégica”.
Las declaraciones llegan en un momento especialmente sensible para el mercado energético mundial, marcado por la guerra con Irán, las tensiones en el estrecho de Ormuz y las crecientes presiones sobre la producción petrolera del Golfo.
El ministro emiratí de Energía e Infraestructura, Suhail Al Mazrouei, aseguró que la decisión “no refleja divisiones” con los demás miembros de la organización y que responde únicamente a los intereses nacionales de Emiratos.
“Las decisiones soberanas y estratégicas de Emiratos se toman al margen de especulaciones o narrativas engañosas”, afirmó el responsable emiratí en un mensaje difundido en la red X.
Un movimiento que sacude el equilibrio petrolero
Aunque Abu Dabi insiste en el carácter técnico y estratégico de su retirada, la decisión ha sido interpretada por numerosos analistas como un síntoma de tensiones crecientes con Mohammed bin Salman y con el liderazgo saudí dentro de la OPEP+.
Durante los últimos años, Emiratos ha buscado ampliar su margen de maniobra en política energética, especialmente ante la necesidad de aumentar ingresos y reforzar su posición como actor global en los mercados energéticos y financieros.
La salida de la OPEP+ marca además un cambio significativo dentro del equilibrio tradicional del Golfo, donde Arabia Saudita había mantenido históricamente un liderazgo casi indiscutido sobre las grandes decisiones petroleras.
La guerra con Irán cambia el tablero
El contexto regional añade todavía más sensibilidad a la decisión emiratí.
La guerra con Irán y las perturbaciones en el estrecho de Ormuz han provocado fuertes tensiones en los mercados internacionales de hidrocarburos. Según datos citados por medios regionales, la producción de la OPEP habría caído cerca de un 34 % desde el inicio del conflicto, mientras Emiratos habría reducido su bombeo en más del 40 % respecto a los niveles previos a la guerra.
En este escenario, Abu Dabi parece buscar una mayor flexibilidad para adaptar rápidamente su política energética a las nuevas realidades geopolíticas y económicas.
Más autonomía sin romper con el Golfo
Pese a las interpretaciones sobre un posible distanciamiento entre Emiratos y Arabia Saudita, el discurso oficial emiratí intenta transmitir una imagen de continuidad estratégica y cooperación regional.
El ministro Suhail Al Mazrouei insistió en que Emiratos sigue comprometido con la estabilidad del mercado energético mundial y con su papel como proveedor fiable de energía.
Sin embargo, detrás de las fórmulas diplomáticas, la salida de Emiratos de la OPEP+ refleja también una transformación más profunda: la creciente competencia silenciosa entre las grandes potencias del Golfo por el liderazgo económico, energético y geopolítico de la región.