Sánchez acusa a la derecha de complicidad con la guerra ante el pleno del Congreso

26 mars 2026 - 20:34

El presidente del Gobierno compareció en la Cámara Baja para explicar la posición española ante el conflicto en Oriente Medio. En una sesión de más de cinco horas, Sánchez trazó un paralelismo con la guerra de Irak, acusó a PP y Vox de «apoyo y silencio cómplice», y reclamó el respaldo parlamentario al decreto anticrisis que el Congreso votará este jueves. Feijóo respondió con críticas al presidente y Abascal le acusó de rentabilizar los conflictos.

El Congreso de los Diputados fue escenario de uno de los debates más tensos de la legislatura. Pedro Sánchez compareció a petición propia ante el pleno para exponer la posición del Gobierno ante la guerra en Irán e informar de las medidas adoptadas por el Ejecutivo para paliar sus consecuencias económicas. La sesión duró más de cinco horas y se desarrolló en un ambiente político marcado también por la convocatoria de elecciones autonómicas en Andalucía, lo que añadió carga electoral a un debate de política exterior e interior de primer orden.

El presidente del Gobierno abrió su intervención evocando el 15 de febrero de 2003, cuando millones de personas se manifestaron en España contra la guerra de Irak. Sánchez recordó que el entonces presidente José María Aznar llevó al país a ese conflicto a pesar de la oposición ciudadana, y advirtió de que el escenario actual es «mucho peor»: Irán cuenta con mayor población, un peso económico global cinco veces superior al de Irak, el control del Estrecho de Ormuz —paso clave para el comercio internacional de hidrocarburos— y cuatro décadas de preparación militar. Las consecuencias ya visibles del conflicto incluyen casi dos mil muertos confirmados, más de cuatro millones de desplazados en Irán y Líbano, y una escalada en el precio de los combustibles y las materias primas.

El fantasma de Irak y la acusación a la derecha

El eje central del discurso de Sánchez fue la acusación directa a los grupos del Partido Popular (PP) y Vox por su posición ante la guerra. El presidente les reprochó haber celebrado el inicio del conflicto y no haberse pronunciado contra lo que calificó de violación del derecho internacional. «Esto es un desastre absoluto y ustedes han contribuido con su apoyo y su silencio cómplice», les espetó desde la tribuna. A continuación, lanzó la frase que resumía su argumento central: «Patriotismo no es servilismo». Para Sánchez, defender la soberanía nacional implica respetar el derecho internacional y la vía diplomática, no alinearse con los promotores del conflicto.

El presidente también cifró el respaldo internacional a la posición española: de los 27 estados miembros de la UE, 24 se habrían sumado al planteamiento de España. Señaló además que la negativa a ceder las bases militares de Rota y Morón para su uso en el marco del conflicto fue una decisión soberana que el Gobierno mantendrá. En su réplica a los grupos parlamentarios, Sánchez afirmó que «callar ante una guerra injusta e ilegal es un acto de cobardía y de complicidad», en referencia a las posiciones que calificó de ambiguas o cómplices en otros sectores de la Cámara.

Feijóo y Abascal frente a Sánchez

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, abrió su intervención marcando distancias tanto del Gobierno como del conflicto: «No vamos a elegir entre la guerra y el Gobierno», afirmó. Feijóo calificó a Sánchez de «trilero» y «pacifista de pacotilla», y le reprochó presidir «el gobierno con mayor gasto militar de la historia democrática de España». El dirigente popular también criticó la decisión de enviar dos navíos de la Armada española a las proximidades de Chipre sin informar previamente al Congreso. En cuanto al decreto anticrisis, el PP lo consideró «insuficiente y tardío», y condicionó su voto favorable a la incorporación de medidas adicionales, entre ellas la deflactación de la tarifa del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el mantenimiento de las centrales nucleares.

El líder de Vox, Santiago Abascal, adoptó una estrategia diferente. Lejos de abordar el fondo del debate sobre Irán, se centró en atacar al presidente del Gobierno con acusaciones de carácter general. «Usted quiere la guerra porque a usted le da igual que sea en Irán o en Ucrania. A usted le gusta la guerra, le gustan las pandemias, le gustan las inundaciones», sostuvo Abascal, a quien Sánchez respondió con dureza y llegó a leer públicamente testimonios de exdirigentes del partido que acusan a su líder de opacidad y uso personal de la formación.

Los socios, entre el respaldo crítico y las exigencias propias

Los grupos que sostienen al Gobierno en la Cámara mostraron posiciones matizadas. La portavoz del grupo Sumar, Verónica Martínez Barbero, respaldó el «no a la guerra» pero afirmó que PP y Vox son «cómplices de esta barbarie» por su alineamiento con los promotores del conflicto. El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Gabriel Rufián, reconoció el liderazgo de Sánchez en la respuesta al conflicto, pero le interpeló sobre la coherencia de su posición: «No se puede decir ‘no a la guerra’ y seguir comerciando con Israel y EEUU». También le exigió una postura clara sobre las ventas de armas.

Desde EH Bildu, la portavoz Mertxe Aizpurúa acusó a PP y Vox de «vender a su país para satisfacer a Trump» y planteó a Sánchez que valorara la salida de España de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), una propuesta que el presidente rechazó argumentando que «se puede ejercer la soberanía nacional dentro del marco de la OTAN, como se hizo en Irak». El portavoz del Partido Nacionalista Vasco (PNV) apoyó el rechazo a la guerra. El portavoz del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Patxi López, cerró el turno de los grupos con un respaldo sin fisuras a Sánchez y dirigió sus críticas a Feijóo: «Su ‘no a la guerra’ es de cartón piedra».

Sánchez cerró la sesión pidiendo «sentido de Estado» a todos los grupos parlamentarios de cara a la votación de este jueves del decreto anticrisis. «Mañana es uno de esos momentos en los que la política se reduce a lo esencial», afirmó. El presidente reclamó al PP que aclarara antes del final del debate cuál sería su posición en la convalidación de las medidas, sin obtener una respuesta definitiva.

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