El expresidente del Gobierno Felipe González reclamó ayer un adelanto electoral a Pedro Sánchez en un acto empresarial en Valencia, convirtiéndose en la primera ocasión en que lo hace de forma pública. González cuestionó el modelo de liderazgo del actual jefe del Ejecutivo, defendió la presunción de inocencia de Zapatero pero insinuó que podría verse arrastrado por sus vínculos venezolanos, y descartó que una moción de censura sea el instrumento adecuado para el momento político.
Felipe González compareció ayer en Valencia en un acto organizado por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero como telón de fondo, y aprovechó la ocasión para pronunciar las palabras más críticas que ha dirigido públicamente a la dirección socialista en lo que va de legislatura. El expresidente del Gobierno entre 1982 y 1996 reclamó a Pedro Sánchez un adelanto electoral con una frase que no dejaba margen para la interpretación: «Debería haber elecciones este año, por respeto a la infantería». Era la primera vez que González formulaba esa petición de forma pública, y lo hacía citando al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, la figura más crítica con Sánchez dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
La crítica al liderazgo del actual jefe del Ejecutivo fue implícita pero reconocible. González defendió un modelo de liderazgo «no mercenario, el que no se ejerce para beneficio propio sino para el de los demás», el que «se hace cargo del estado de ánimo de la gente». Sánchez ha reiterado en todas sus comparecencias recientes su intención de agotar la legislatura, que concluye a mediados de 2027. Como ejemplo del liderazgo que reivindica, González citó a la opositora venezolana María Corina Machado, quien a su juicio «ha ejercido en favor de la libertad del pueblo venezolano el típico liderazgo no mercenario», pese a no compartir su ideología.
La primera vez que González pide elecciones en público
La petición de adelanto electoral se sustenta, según el propio González, en dos argumentos de distinta naturaleza. El primero es institucional: la falta de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE), prorrogados desde 2023, que a su juicio implica que «no se cumple la Constitución y no importa». González señaló que esa carencia impide, entre otras cosas, saber de dónde procede el incremento del gasto militar español, que ha sido el más elevado de Europa para cumplir con los compromisos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). «No me parece mal, pero quiero saber de dónde sale», apostilló.
El segundo argumento es político: la imputación de Zapatero y la cascada de causas judiciales que rodean al Ejecutivo han generado, a su juicio, un deterioro que afecta «en todos los órdenes». «Nos afecta como país, nos afecta como partido y nos afecta como personas», afirmó González ante el auditorio empresarial, que incluía entre sus asistentes al presidente de Mercadona, Juan Roig. La AVE agrupa a cerca de 200 de los principales empresarios y directivos valencianos y está presidida por el naviero Vicente Boluda, que en 2019 incorporó al propio González como consejero en su firma.
Zapatero: inocencia probable, pero riesgo de verse arrastrado
Sobre la situación judicial de su sucesor en la secretaría general del PSOE, González trazó una posición de doble filo. Por un lado, defendió con firmeza la presunción de inocencia del expresidente y justificó su silencio público: comprende que Zapatero esté centrado en preparar su declaración del 2 de junio ante el juez José Luis Calama y que no haya salido a dar explicaciones más allá del vídeo del día de la imputación. González elogió además la actuación «extraordinariamente garantista» del magistrado instructor.
Por otro lado, el expresidente admitió que el auto le había «impresionado mucho» y dejó abierta una puerta que no cierra: la posibilidad de que Zapatero se haya dejado «arrastrar» por sus vínculos con Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez. González dijo no ver al expresidente «con capacidad para montar una ingeniería financiera» como la que está siendo investigada, ni que «haya llegado en su carrera vital a saber qué es una sociedad offshore». La distinción implica que, si la trama existe, Zapatero habría sido un instrumento antes que un arquitecto, pero no lo exculpa de las consecuencias de esas relaciones.
El PP devuelve la pelota al PNV
Las declaraciones de González en Valencia se produjeron el mismo día en que el Partido Popular (PP) respondía a la petición de elecciones del Partido Nacionalista Vasco (PNV). El portavoz del PP, Borja Sémper, exigió a la formación vasca que sea «coherente» con las palabras de su presidente, Aitor Esteban: «Si el PNV cree de verdad que alargar esta situación es irresponsable, debe asumir que seguir sosteniéndola también es irresponsable». El PP no concretó, sin embargo, qué pasos esperaba exactamente de los jeltzales.
La estrategia del PP no pasa, al menos por ahora, por sondear al PNV ni a Junts per Catalunya para explorar una moción de censura. La dirección popular prefiere que Sánchez «se siga cociendo en su propio caldo» mientras avanzan las causas judiciales. González, preguntado sobre esa posibilidad, fue tajante: una moción de censura sería «poco inteligente» por parte de la oposición. «Si fuera del PP en este momento, yo no haría una moción de censura, porque dejaríamos de hablar de esto para hablar de la moción de censura», argumentó. El expresidente descartó así el instrumento que una parte del PP contempla, y lo hizo con el mismo argumento que emplea la dirección de Génova para no activarlo.