El Banco de España califica de «moderado» el impacto del gravamen del 15% sobre las exportaciones europeas hacia Estados Unidos, mientras sectores como alimentación, defensa y energía enfrentan los mayores retos. Con apenas el 4,7% de las exportaciones españolas dirigidas al mercado estadounidense, España se sitúa entre los países europeos menos expuestos al nuevo escenario arancelario, aunque subsectores específicos como el aceite de oliva, el vino y la maquinaria industrial pueden sufrir recortes significativos en sus ventas.
El acuerdo arancelario alcanzado entre la Unión Europea y Estados Unidos sitúa a España en una posición relativamente favorable dentro del conjunto de países europeos más perjudicados por las medidas proteccionistas de Donald Trump. Con un arancel general del 15% que afectará a la mayoría de las exportaciones europeas, España registra una exposición comercial significativamente menor que potencias como Alemania, cuyas exportaciones representan el 35% del total europeo hacia el mercado estadounidense.
José Luis Escrivá, gobernador del Banco de España, ha calificado el impacto como «relativamente moderado» para la economía española, explicando que Estados Unidos representa apenas el 4,7% de las exportaciones totales del país, una de las cifras más bajas entre los socios europeos. Esta menor dependencia del mercado estadounidense, combinada con una estructura comercial más orientada hacia los servicios que hacia los bienes industriales, convierte a España en uno de los países menos vulnerables ante el nuevo escenario arancelario.
Los datos comerciales reflejan esta realidad diferencial. España cerró 2024 con una balanza comercial prácticamente equilibrada respecto a Estados Unidos, registrando un saldo del 0,003% del PIB. Mientras el comercio de bienes presenta un déficit del 0,7% del PIB (1,7% en importaciones frente al 1% en exportaciones), el sector servicios genera un superávit relevante con exportaciones del 1,2% del PIB frente al 0,5% en importaciones.
El turismo emerge como el gran amortiguador del impacto arancelario. España recibió más de 4 millones de turistas estadounidenses en 2024, representando el 5% de las llegadas totales con un gasto medio notablemente superior al de otros visitantes. Este flujo turístico, valorado en términos del PIB muy por encima del comercio de bienes, proporciona un colchón de estabilidad ante las turbulencias comerciales que no poseen otros países europeos más dependientes de las exportaciones industriales.
Sectores ganadores y perdedores
El impacto sectorial del arancel del 15% presenta un mapa heterogéneo donde coexisten sectores prácticamente inmunes con otros severamente perjudicados. La automoción española, a diferencia de sus homólogos alemanes, resulta escasamente afectada debido a que España no fabrica vehículos destinados específicamente al mercado estadounidense. Esta circunstancia contrasta con la situación de Volkswagen, Mercedes-Benz y BMW, que enfrentaban aranceles del 27,5% y los han visto reducidos al 15%.
La siderurgia española, sin embargo, afronta un escenario complejo al mantenerse los aranceles del 50% para el acero y el aluminio, una medida que perpetúa las distorsiones comerciales implementadas durante el primer mandato de Trump. Esta excepción negativa del acuerdo afecta directamente a la competitividad de la industria siderúrgica española, que deberá buscar mercados alternativos o asumir la pérdida de cuota en el mercado estadounidense.
El sector agroalimentario presenta el panorama más preocupante para los intereses españoles. La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha calificado el acuerdo de «injusto y desequilibrado», destacando que Estados Unidos representa el primer mercado extracomunitario del sector con más de 3.300 millones de euros exportados en 2024. El aceite de oliva, donde España ostenta el liderazgo mundial con exportaciones de 1.013 millones de euros anuales a Estados Unidos, enfrenta una pérdida de competitividad frente a productores como Marruecos y Turquía, que disfrutan de menores cargas arancelarias.
El vino español, que encontró en Estados Unidos su primer mercado para productos envasados durante 2024, podría experimentar una reducción de hasta el 10% en sus ventas debido al arancel del 15%, al que debe sumarse la actual devaluación del dólar frente al euro, que añade un 15% adicional de penalización. José Luis Benítez, director general de la Federación Española del Vino, advierte que mantener estos gravámenes generará «daños a largo plazo» en la cuota de mercado y obligará a renegociar contratos con distribuidores estadounidenses.
La maquinaria industrial, silenciosamente perjudicada
El sector de maquinaria y bienes de equipo, menos visible mediáticamente aunque económicamente relevante, enfrenta aranceles que oscilan entre el 10% y el 25% según el tipo de producto. Las exportaciones de motores eléctricos para maquinaria agrícola, componentes para instalaciones de energías renovables e inversores y cuadros eléctricos, así como máquinas y herramientas de precisión utilizadas en automoción y transformación de metales, registran ya una disminución de pedidos ante la incertidumbre arancelaria.
Las empresas integradas en clústeres industriales del País Vasco, Navarra y Cataluña, especializadas en nichos tecnológicos específicos, reportan la paralización de acuerdos comerciales estables con distribuidores estadounidenses. Esta situación obliga a estas compañías a acelerar procesos de diversificación geográfica hacia mercados asiáticos, latinoamericanos o africanos con condiciones arancelarias más favorables.
El sector químico y farmacéutico español experimenta un impacto diferenciado. Productos como principios activos farmacéuticos, cosméticos de base vegetal y fertilizantes técnicos enfrentan controles más estrictos, tanto arancelarios como normativos. Los laboratorios farmacéuticos españoles con operaciones en Estados Unidos han visto reclasificados algunos productos bajo categorías sujetas a aranceles del 10% al 15%, forzando la renegociación de contratos o la derivación de producción hacia plantas en terceros países.
Diversificación y reubicación logística
Según expertos consultados, la respuesta empresarial española ante el nuevo escenario arancelario se articula en torno a tres estrategias principales. La diversificación de mercados de destino encabeza las prioridades, con empresas que anteriormente concentraban sus exportaciones en Estados Unidos explorando oportunidades en la Unión Europea, América Latina y mercados asiáticos con acuerdos comerciales más favorables.
La adaptación logística constituye la segunda línea de actuación. Algunas compañías reconsideran el uso de plataformas logísticas intermedias en terceros países con menores barreras arancelarias, mientras otras apuestan por producir determinadas fases del proceso productivo en destinos más cercanos al consumidor final estadounidense. Esta estrategia, aunque costosa inicialmente, puede resultar competitiva a medio plazo si los aranceles se mantienen de forma permanente.
La innovación tecnológica y la mejora de la propuesta de valor representan la tercera vía de adaptación. Empresas españolas están invirtiendo en diferenciación de producto, desarrollo de tecnologías propietarias y mejora de servicios asociados para justificar el incremento de precios derivado de los aranceles y mantener su competitividad en un mercado estadounidense mucho más exigente.
*David Alvarado: politólogo y periodista español