Dimisión y desaparición de la fiscal militar israelí sacuden al Ejército

03 novembre 2025 - 07:49

Un escándalo por filtración de vídeo, una petición de explicaciones y una noche de incertidumbre en Tel Aviv

El Ejército israelí se encuentra ante una doble crisis: por un lado, la dimisión de Yifat Tomer-Yerushalmi, fiscal general militar hasta el 31 octubre, tras reconocer que autorizó la filtración de un vídeo que mostraba presuntos abusos de soldados contra un detenido palestino en la base de Sde Teimán. Por otro lado, su desaparición durante varias horas, con su vehículo hallado junto a la playa de Tel Aviv, despertó temores de posible intento de suicidio o huida. Finalmente fue localizada con vida, lo que añade más incógnitas a este escándalo.

Un vídeo explosivo y una dimisión que retumba

Tomer-Yerushalmi renunció después de admitir ante el alto mando que había permitido la publicación de imágenes clasificadas para “contrarrestar una propaganda falsa” contra el ejército. En el vídeo, detectives habrían mostrado soldados israelíes agrediendo sexualmente a un detenido palestino. La revelación desencadenó una crisis de confianza en los cuadros de mando y la apertura de una investigación criminal por obstrucción de la justicia y filtración de información clasificada.
La fiscal ha sido blanco de críticas feroces: desde la derecha israelí la acusan de traición, mientras organizaciones de derechos humanos señalan que la filtración revela que el sistema militar no estaba investigando adecuadamente los abusos.

¿Cadena de amenazas o gesto de desesperación?

La tensión escaló cuando, horas después de renunciar, Tomer-Yerushalmi fue reportada como desaparecida. Su coche fue encontrado abandonado en la zona de Cliff Beach, cerca de Tel Aviv. Las fuerzas de policía, incluidos equipos marítimos y helicópteros, lanzaron una operación de búsqueda. Según la prensa israelí, dejó una nota que decía “os quiero, cuidaos”, alimentando la hipótesis de intento de suicidio o puesta en escena para evadir la detención. Finalmente fue localizada viva y detenida, lo que genera ahora preguntas sobre su estado emocional, su voluntariedad en la desaparición, y el posible impacto político del episodio.

Un sistema en tensión

El caso ilumina varios dilemas clave: la delgada frontera entre la fiscalía militar y el aparato del Estado, la presión política que ejercen los ministros ultranacionalistas sobre la conducción de la justicia militar, y la erosión de la credibilidad interna cuando quedan al descubierto abusos que se vinculaban al operativo en Gaza y a las prisiones militares. El hecho de que la jefa legal del Ejército haya quedado tan expuesta demuestra que la reforma del sistema militar israelí no es sólo materia de costumbre, sino de urgencia estratégica.

¿Qué viene ahora?

El Ejército y la Policía israelí tienen por delante varias acciones decisivas:

  • Concluir la investigación sobre la filtración y determinar si Tomer-Yerushalmi ordenó directamente la difusión o si actuó presionada.

  • Evaluar su estado mental y físico para aclarar las circunstancias de su desaparición, y determinar si se trató de un acto deliberado o un colapso provocado por presión extrema.

  • Restablecer la confianza tanto en la cadena de mando como en la justicia militar, mientras se enfrentan acusaciones de impunidad en las prisiones.

Para Israel, que enfrenta además alertas internacionales sobre su conducta en Gaza y en los territorios, esta crisis vulnera su imagen internacional. La pulcritud institucional deja de ser un valor asumido cuando su fiscal más alta está bajo escrutinio mediático.

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