11.000 millones de euros en armamento para alcanzar el 2% del PIB

26 mai 2026 - 20:20

El Ministerio de Defensa ultima una nueva tanda de Programas Especiales de Modernización valorada en unos 11.000 millones de euros, con misiles, sistemas antidrones, guerra electrónica y digitalización de la Unidad Militar de Emergencia entre las prioridades. El objetivo es mantener el gasto militar en el equivalente al 2% del Producto Interior Bruto, tal como exige la Alianza Atlántica. Navantia, Airbus e Indra actuarán como empresas tractoras del proceso.

El Ministerio de Defensa reunió a los principales actores de la industria militar española —con Navantia, Airbus e Indra como empresas tractoras— para avanzar en la preparación de una nueva tanda de Programas Especiales de Modernización (PEM), los grandes contratos de adquisición de armamento y tecnología militar con los que el Gobierno busca mantener el gasto en defensa en el equivalente al 2% del Producto Interior Bruto (PIB), tal como exige la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Según los cálculos del profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense Antonio Fonfría, la suma que el Ejecutivo debería destinar a los nuevos PEM, teniendo en cuenta la evolución positiva de la economía en 2026, asciende a unos 11.000 millones de euros. En total, el Gobierno tendría que gastar unos 42.000 millones para cumplir con el objetivo comprometido con sus socios aliados.

La secretaria de Estado de Defensa, María Amparo Valcarce, había adelazado la semana anterior las prioridades del Ejecutivo: el desarrollo y producción de misiles, sistemas antidrones y un novedoso PEM para la digitalización de la Unidad Militar de Emergencia (UME), denominado Atlantis. Fuentes conocedoras de las conversaciones entre las empresas y el Gobierno añaden a esa lista un PEM de guerra electrónica ligera, en el que encajaría el proyecto Crberus de la empresa TRC —un sistema de transporte sobre vehículos ligeros presentado ante el rey Felipe VI en abril— y posiblemente un PEM de conexiones embarcadas, aunque este último no está confirmado para la tanda de este año. El Ministerio precisó que lo único con asignación oficial por el momento son 1.483 millones para «sostenimiento, modernización y desarrollo de diferentes programas».

Misiles, antidrones y guerra electrónica, las nuevas prioridades

La orientación de los nuevos PEM refleja las lecciones extraídas de los conflictos en curso. La guerra en Ucrania y la escalada en Oriente Medio han situado los sistemas de defensa aérea, los misiles de precisión y los dispositivos antidrones en el centro de las prioridades de modernización de los ejércitos europeos. España lleva años con una deuda estructural en estos ámbitos: sus Fuerzas Armadas carecen de capacidad nacional para producir misiles, uno de los elementos más demandados en los conflictos actuales. El PEM de misiles intentará cubrir esa carencia con Indra como candidata principal, después de que la compañía firmara en marzo un acuerdo con el fabricante alemán Diehl Defence para el desarrollo de sistemas de defensa aérea en tierra.

Además de los nuevos programas, el Gobierno prevé destinar una parte del presupuesto al mantenimiento del material ya en servicio: cazas Eurofighter, submarinos S-80, buques cazaminas de la clase Segura y helicópteros NH-90 y NH-135. También se baraja la adquisición de equipos adicionales para la Armada, como dos submarinos S-80 extra que se sumarían a los cuatro ya encargados a Navantia, y la posible incorporación de un nuevo portaaeronaves al estilo del Juan Carlos I. El sector lleva meses esperando el anuncio oficial: el precedente de 2025, cuando los 31 PEM se anunciaron en abril y se firmaron a final de año, genera cierta impaciencia entre las empresas implicadas.

Indra como empresa tractora con socios alemanes y coreanos

Indra ha consolidado su posición como empresa tractora de los PEM españoles a través de un modelo que combina tecnología propia con alianzas estratégicas con fabricantes extranjeros. En el PEM de artillería sobre cadenas —valorado en 4.554 millones— utilizará la plataforma K9 de la surcoreana Hanwha. Para los blindados anfibios de la Infantería de Marina empleará la plataforma de la italiana Iveco. En el PEM de misiles, el acuerdo con Diehl Defence permite a Indra incorporar sistemas como los IRIS-T SLM, SLS y SLX. La compañía justificó la alianza en términos de complementariedad: «Diehl Defence aporta su amplia experiencia en sistemas de defensa aéreos en tierra y en misiles guiados. Indra, por su parte, aporta su dominio de los sistemas radar, comunicaciones tácticas y de mando y control de defensa aérea».

En marzo, Indra también firmó un acuerdo con el gigante alemán Rheinmetall para la fabricación de 3.000 vehículos militares, operación que no se encuadraría en un PEM sino en un contrato de distinta naturaleza. Otro proyecto que la compañía buscará colocar en la próxima tanda es el Valero, un vehículo aéreo multipropósito de desarrollo propio. La empresa presidida por Ángel Simón, participada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) como primer accionista, ha construido así una posición de liderazgo en el mercado de defensa español que difícilmente puede ser disputada a corto plazo por ningún otro actor nacional.

El plan catalán: 1.500 empleados y facturación de 550 millones

En paralelo a la negociación de los nuevos PEM, Indra presentó el martes en Barcelona su plan estratégico para Catalunya ante más de 200 representantes de pequeñas y medianas empresas, startups y centros de investigación. Los objetivos de la compañía para 2027 incluyen la contratación de 1.500 trabajadores adicionales en la región —donde ya emplea a 3.500—, la habilitación de un edificio emblemático en la ciudad y un incremento del 50% en la facturación obtenida en Catalunya, que pasaría de los niveles actuales a 550 millones de euros. Ángel Simón, en su primera intervención pública desde que asumió la presidencia no ejecutiva del grupo, subrayó el objetivo de «consolidar este hub tecnológico en Cataluña y para el sur de Europa» como contribución a la «soberanía europea» en defensa, ciberseguridad, inteligencia artificial y espacio.

La elección de Barcelona para el IV Encuentro del Ecosistema de la Industria Nacional de Defensa tiene una lectura política que la propia empresa no oculta: Indra aspira a convertirse en una de las diez mayores compañías de Catalunya por facturación, un objetivo que requiere afianzar su presencia en un territorio con una industria tecnológica consolidada y una red universitaria y de investigación de primer nivel europeo. La regularización extraordinaria de inmigrantes impulsada por el Gobierno, que según BBVA Research podría aflorar hasta 150.000 personas en Catalunya, añade un factor adicional a las perspectivas de captación de talento que el sector de defensa necesita para ejecutar los programas que el Ejecutivo tiene en cartera.

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