Trump, caimanes y un futuro “grande y hermoso”

02 juillet 2025 - 16:57

Donald Trump inauguró ayer su última idea brillante: un centro de detención para migrantes en Florida, rodeado de caimanes y bautizado con la sutileza de un sheriff de western: Alligator Alcatraz. No contento con vallas, drones y jaulas de rejas metálicas, ahora apuesta por el método biológico. Caimanes como fuerza disuasiva natural, sin costo de mantenimiento, solo necesitan un par de migrantes al mes para seguir vivos.

Mientras paseaba por las instalaciones, el presidente compartió su consejo de experto en supervivencia: “Si se escapan, corran en zigzag. Sus posibilidades aumentan un 1%”. Una estadística exacta, pensada para motivar a quien decida huir de los tráileres, los baños portátiles y el olor a pantano mezclado con desesperanza.

En paralelo, Trump celebraba la aprobación de su nueva ley fiscal, esa que define como “grande y hermosa”. Más fondos para reforzar su ofensiva migratoria y seguir construyendo su muro de caimanes. Porque todo buen show necesita presupuesto. Invertir en refugios o integración no tiene gracia cuando se pueden construir cárceles con fauna incluida.

Alligator Alcatraz se levantó en menos de dos semanas sobre un viejo aeropuerto. De las promesas de desarrollo económico y vuelos internacionales en los sesenta, Florida pasó a ofrecer vuelos de deportación y estadías forzadas con reptiles incluidos. Ron DeSantis, su fiel escudero, sugirió que otros Estados sigan el ejemplo. Pronto veremos si Texas instala escorpiones o Arizona serpientes de cascabel para no quedarse atrás en la carrera del terror.

Afuera, los manifestantes gritaban que Jesús también fue migrante. Otros recordaban que nadie es extranjero en tierra robada. Pero para Trump, esos carteles no son más que decoración de protesta. Él se fue contento, convencido de haber dado un paso más para hacer grande a América. O al menos, más pantanosa.

 

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