España activa planes de evacuación para 30.000 nacionales atrapados en Oriente Próximo

03 mars 2026 - 11:32

El Ministerio de Exteriores estudia rutas terrestres y aéreas para rescatar a los españoles bloqueados por el cierre del espacio aéreo regional, mientras el conflicto abierto tras la Operación Furia Épica de EEUU e Israel divide a la clase política española entre quienes respaldan la posición del Gobierno y quienes exigen alinearse sin matices con los aliados occidentales

El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación activó este lunes sus protocolos de emergencia consular para atender a los aproximadamente 30.000 ciudadanos españoles presentes en Oriente Próximo, bloqueados por el cierre del espacio aéreo regional tras la Operación Furia Épica, el ataque militar conjunto lanzado el pasado sábado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní de los ayatolás, y la posterior cadena de represalias de Teherán contra países del Golfo Pérsico. Las embajadas de España en la región permanecen operativas, pero el Gobierno reconoce la elevada complejidad logística de cualquier operación de repatriación.

Fuentes del ministerio indicaron que se están barajando «todas las opciones con garantías razonables de éxito» para proceder a la evacuación, tanto por vía terrestre como aérea. La dimensión del desafío consular es significativa: solo en Emiratos Árabes Unidos —el país que ha recibido los ataques de represalia iraní de mayor intensidad en el Golfo— residen actualmente unos 13.000 españoles. El ministro Albares precisó en declaraciones a la prensa que la embajada española en Teherán «tiene preparado, como toda embajada de España, un posible plan de evacuación» y que se presta asistencia consular «sin ninguna excepción» a quienes deseen regresar.

El desafío logístico: espacios aéreos cerrados y distancias terrestres

Las opciones de evacuación se ven seriamente limitadas por el cierre masivo del espacio aéreo en la región. La posibilidad de evacuar por tierra plantea problemas igualmente complejos: la distancia por carretera entre Dubái y Riad, la capital de Arabia Saudí, supera los mil kilómetros, «sin que además haya plena garantía de que a la llegada el espacio aéreo esté abierto», según señalaron fuentes de Exteriores. En este contexto, el Gobierno sigue en contacto con las compañías aéreas para aprovechar cualquier ventana que permita reanudar vuelos comerciales.

A los españoles en Irán —cifrados en 158, según datos del propio ministerio— se les instó desde el primer momento a abandonar el país por los medios disponibles. Para el resto de ciudadanos en la región, las embajadas han emitido recomendaciones de precaución e instado a seguir las indicaciones de las autoridades locales. El Ejército español mantiene desplegado en la zona a alrededor de un millar de militares en distintas misiones internacionales: los efectivos destinados al Líbano pasaron la noche del domingo al lunes en refugios ante la intensificación del intercambio de ataques entre Israel y la milicia chií de Hezbolá; los de Irak reforzaron sus medidas de seguridad; y los desplegados en Turquía, encargados de la batería antimisiles Patriot, permanecieron en una situación más estable, dado que Teherán no bombardeó ese país.

Sánchez condena a todos: ni EEUU-Israel ni el régimen iraní

Desde el inicio de la crisis, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adoptó una posición de condena simultánea a los dos bandos, inusual entre los socios occidentales de España. En declaraciones y mensajes en redes sociales, Sánchez afirmó que España «rechaza la acción militar unilateral de EEUU e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil», al tiempo que expresó el rechazo del Gobierno «a las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria». El jefe del Ejecutivo reclamó «una desescalada inmediata» y el retorno a la mesa de negociación, advirtiendo del riesgo de que el conflicto derive en «una nueva guerra prolongada en Oriente Medio».

Sánchez participó también este lunes en el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, donde defendió que la voz de Europa debía ser «de equilibrio y de moderación». Esta postura supone un distanciamiento respecto a los tres grandes de la UE —Francia, Alemania y Reino Unido— que han abierto la puerta a intervenir militarmente para defender sus intereses en la región. Robles sintetizó la posición española: «Lo que debemos tener todos claro es que la violencia no es el camino. El régimen de Teherán es terrible, pero la respuesta tiene que ser dentro del ámbito internacional. Están muriendo inocentes».

El PP exige alineación con la OTAN; Abascal aplaude la ofensiva

La crisis en Oriente Próximo abrió un frente de críticas domésticas al Gobierno desde los partidos de la oposición. El Partido Popular (PP) exigió este lunes que España se alinee «sin matices» con sus socios en la OTAN, la Unión Europea y Estados Unidos. La formación liderada por Alberto Núñez Feijóo reprochó además al presidente Sánchez no haberle informado personalmente de la escalada bélica ni de las decisiones tomadas sobre las bases de Morón y Rota, reclamando que el Ejecutivo convocara una reunión de seguimiento con los grupos parlamentarios.

La vicesecretaria del PP, Fúnez, fue más incisiva en su crítica: «Algo falla cuando los enemigos de la libertad aplauden al Gobierno de Pedro Sánchez» y cuando «organizaciones terroristas como Hamás o el régimen iraní aplauden al Gobierno», advirtiendo de que con esos apoyos «no se defienden los intereses de España, sino que, por el contrario, se ponen en riesgo». Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, optó por el apoyo explícito a la operación militar: «Si los ayatolás caen, el mundo será más libre», afirmó, acusando al presidente Sánchez de ser «el tonto útil de los peores regímenes». Abascal también advirtió al jefe del Ejecutivo que «no se acerque mucho a la oscuridad antioccidental».

El millar de militares españoles desplegados en la región

El Gobierno insistió a lo largo de la jornada en que la situación de los efectivos militares españoles en la zona es de seguridad. Robles confirmó que el millar de soldados desplegados en Irak, Líbano y Turquía se encuentra en buen estado y sin heridos ni fallecidos que lamentar. Estas tropas participan en misiones internacionales de distinta naturaleza: en Líbano, como parte de la misión de la ONU (UNIFIL, por sus siglas en inglés, United Nations Interim Force in Lebanon); en Irak, en el marco de la coalición internacional contra el grupo armado Daesh; y en Turquía, con la operación de la OTAN que gestiona la batería Patriot de defensa antimisiles.

El destino de estos efectivos, así como la suerte de los 30.000 civiles españoles bloqueados en la región, dependerá en gran medida de la evolución de un conflicto que, en su primer fin de semana, ya había causado cientos de víctimas mortales entre la población civil iraní y generado réplicas armadas de Teherán que alcanzaron a Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudí y la isla mediterránea de Chipre. España observa la escalada desde la incómoda posición de quien ha cerrado sus bases a sus aliados, pero carece de influencia directa para detener una guerra que amenaza con desestabilizar toda la región.

 

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